| El ministro chileno de Interior, Belisario Velasco, se ha mostrado satisfecho ante los medios locales por la decisión del Ejército de expulsar al capitán Augusto Pinochet Molina, nieto del fallecido ex dictador, tras su polémico discurso durante los funerales de su abuelo, en el que elogiaba el golpe de Estado de 1973. El comandante en jefe del Ejército, general Oscar Izurieta, solicitó a la presidenta Michelle Bachelet la tramitación de la baja y ésta la aprobó de inmediato.
La expulsión del capitán Molina ha sido tan polémica como las propias declaraciones políticas del oficial durante el discurso. Marco Antonio Pinochet, hermano de Molina, en declaraciones publicadas por el diario El Mercurio , ha afirmado que la expulsión de su sobrino es "otra persecución política del Gobierno" contra la familia Pinochet, asunto que siempre ha sido negado por el propio Ejército chileno.
El comandante en jefe Óscar Izuriate siempre ha sido un gran defensor de los derechos humanos y por eso, ahora se castiga a aquellos oficiales que elogian la dictadura de Pinochet en actos públicos, ya que al ser miembros del Ejército no pueden emitir opiniones políticas en este tipo de eventos.
Lo cierto es que la división que se ha visto entre los ciudadanos de Chile tras el fallecimiento del ex dictador el pasado domingo por un infarto de miocardio, podría trasladarse ahora al interior de las Fuerzas Armadas, militares divididos entre mostrar lealtad a sus jefes actuales y , los que quieren reivindicar el poder que el Ejército tenía durante los años de la dictadura de Pinochet.
Un claro ejemplo de la posible crisis interna del cuerpo, es la reciente expulsión del general de división Ricardo Hargreaves, por expresar también su afinidad con el golpe militar de 1973. Hargreaves era el jefe de la llamada “Guarnición Austral”, con sede en Punta Arenas. En declaraciones a la prensa local, afirmaba que “yo fui partícipe de la causa de Pinochet y la sigo compartiendo”, y añadió que a Pinochet se le deben muchas mejoras en Chile.La baja de Hargreaves se suma a la del capitán Augusto Pinochet Molina del pasado miércoles.
A pesar del posible malestar entre los seguidores de Pinochet tras estas dos expulsiones, desde el Gobierno chileno se han mostrado muy satisfechos con estas acciones, y confían en el comandante en jefe Izurieta como garantía del fortalecimiento del Estado de derecho en Chile.
Por otro lado, desde el PPD y el DC, dos de los cuatro partidos que forman la Concertación, no justifican pero entienden las razones de Cuadrado Prats, nieto del general Prats asesinado por Pinochet, al escupir el féretro del general, aludiendo al hecho de que existían sentimientos muy fuertes para hacerlo.
Ante las acusaciones por las bajas de los dos militares, la ministra de Defensa Blanlot ha querido dejar claro ante los medios locales que "no se trata de Pinochet", sino que ningún militar puede posicionarse políticamente.
Augusto Pinochet sigue así sembrando la discordia en el interior del Ejército y mientras, en las calles de Chile los ciudadanos continúan enfrentados por la afinidad o el odio al ex dictador. |