| Si
las relaciones entre el Ejecutivo ecuatoriano de Alfredo Palacio
y el colombiano de Álvaro Uribe se encuentran ya deterioradas
debido al conflicto de las fumigaciones antidroga que Colombia
lleva a cabo en la frontera, ambos países se distanciarán
todavía más cuando el izquierdista Rafael Correa
asuma la Presidencia de Ecuador, el próximo 15 de enero.
El canciller ecuatoriano, Francisco
Carrión, entregó el jueves pasado una nota de protesta
al embajador de Colombia en Quito, Carlos Holguín, por
la reanudación de las aspersiones aéreas con el
herbicida glifosato sobre cultivos de coca cerca de la frontera
con este país andino.
"Entregué una nota de protesta, formal
y enérgica, al embajador de Colombia en Quito, exigiendo
que se suspendan las aspersiones", dijo este viernes Carrión
a la radio CRE Satelital.
El ministro expresó su esperanza de que "en
las próximas horas haya alguna reacción" por
parte de Colombia a su petición, de lo contrario, dijo,
"obviamente, seguiremos tomando las medidas que nos corresponde
para hacer valer nuestros derechos".
Carrión recordó que el Gobierno de
Quito ha tomado una actitud "muy firme" y ha pedido
a su similar colombiano que suspenda las fumigaciones, en cumplimiento
del acuerdo suscrito por las dos cancillerías en diciembre
pasado.
Ese documento remarca la necesidad de realizar estudios,
con la intervención de la ONU, sobre los efectos de las
aspersiones, según informa EFE.
Pobladores ecuatorianos de la zona fronteriza aseguran
que el glifosato afecta a la salud de los humanos, de los animales
y daña los cultivos de yuca y plátano, entre otros,
mientras que Colombia sostiene que la sustancia es "inocua".
Las aspersiones estaban suspendidas desde hace casi
un año, pero se reanudaron esta semana provocando un malestar
en el Gobierno de Quito, que considera que esa acción es
una muestra 'hostil e inamistosa' por parte de Bogotá.
Para añadir más leña al fuego,
el Ejecutivo ecuatoriano ha inaugurado este viernes el Centro
Nacional de Atención de Frontera (Cenaf), que se encargará
de brindar apoyo y asistencia social a las poblaciones asentadas
en la conflictiva zona limítrofe con Colombia.
El Cenaf es un centro que albergará varias
dependencias del Gobierno para agilizar la atención a la
población y está situado en la parroquia General
Farfán, en la provincia de Sucumbíos, fronteriza
con el departamento colombiano de Putumayo, en la selva amazónica.
Este centro es un complejo edificado para congregar
oficinas de los ministerios de Relaciones Exteriores, Turismo,
Defensa, Obras Públicas y Salud, así como de la
Policía, Migración, Dirección de Tránsito,
el Servicio de Seguridad Agropecuaria, la Corporación Aduanera
y de la telefónica estatal Andinatel.
Respecto a esta polémica, Correa, presidente
electo de Ecuador, ha reiterado en diversas ocasiones su malestar
por la actitud de Colombia con las fumigaciones en la frontera.
Además, el embajador de Colombia en Ecuador,
Carlos Holguín, ha confirmado este viernes que Correa visitará
Bogotá la semana que viene para tratar diversos asuntos,
una ocasión que el izquierdista aprovechará para
reivindicar el cese de fumigaciones.
Durante la campaña electoral, Correa fue
acusado por no calificar como "terrorista" a las FARC
(Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), una actitud que
concuerda estratégicamente con la política exterior
que han llevado a cabo los diferentes gobiernos del país
andino.
Ahora, la agresiva política para erradicar
los cultivos de coca en la frontera que está realizando
Colombia no es un buen comienzo en las relaciones con el Gobierno
de Correa. Parece que a Uribe le interesa más mantener
una buena relación con EEUU, país promotor de la
eliminación de los cultivos de hoja de coca en la región,
que llevarse bien con Ecuador. Pero la soledad en Sudamérica
a la que se enfrenta Colombia, y que ya padece EEUU, también
tiene sus riesgos.
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