| El
presidente mexicano, Felipe Calderón, extiende su estrategia
política también a EEUU. Esta semana se ha
reunido por primera vez con empresarios del Grater Houston
Partnership, el lobby de fomento económico más importante
del fronterizo estado de Texas (EEUU), para buscar acuerdos comerciales y afianzar
los que ya existen con más de 100 empresas subsidiarias
en México con las que se ha alcanzado la cifra de 15.000
millones de dólares (11.000 millones de euros) en el comercio
bilateral entre ambos países.
El encuentro sirvió para
que Texas y México acercasen posturas en distintos temas
económicos. Así, según los empresarios, el
encuentro sirvió para clarificar lo que podemos esperar
en el futuro en lo referente a las oportunidades de inversión
en sectores como la energía, las comunicaciones y otras
áreas específicas.
Los empresarios señalaron
en rueda de prensa que no estaban sorprendidos con la afable posición
del presidente Calderón, porque, según ellos, “es
congruente con lo que señaló a lo largo de su campaña
política”.
El presidente consigue afianzar
así nuevas oportunidades de inversiones extranjeras en
México, y en un sector tan importante como la energía,
más aún tratándose de una empresa estadounidense.
Además, esta semana el director
de Energía.com, una prestigiosa consultora también
de Houston especializada en el sector mexicano, explicó
la necesidad que algunas empresas petroleras de EEUU tienen de
trabajar en territorio transfronterizo, ya que actualmente los
dos países no pueden explotar yacimientos en un área
de dos kilómetros a cada lado de los límites de la
frontera. Según la consultora, México debería
encabezar las acciones diplomáticas necesarias para firmar
acuerdos en este sentido.
Calderón quiso aprovechar
la visita de los empresarios de Houston para agradecerles la propuesta
que realizaron a los demócratas estadounidenses, a favor
de una reforma migratoria integral, después de las redadas
policiales que se produjeron la semana pasada en algunas industrias
cárnicas contra el 60% de sus trabajadores que eran inmigrantes.
También el influyente The New
York Times ha criticado el hecho de que no se renueve la política
migratoria y pide a los demócratas que lleven a cabo la
regularización de los trabajadores indocumentados en el
país.
Por otro lado y tras muchas sesiones en las que los desacuerdos han sido los protagonistas,
oposición y Gobierno mexicanos han llegado al acuerdo en la Ley de
Ingresos, aunque no sin ciertas dificultades.
Todos los partidos de la Cámara
decidieron dar el “sí” al aumento de los impuestos
indirectos sobre el tabaco y los refrescos. Sin embargo, cuando
la propuesta llegó al Senado, el organismo hizo algunos
cambios en el documento, rechazando la subida del 5% a los refrescos.
Al rechazar el Senado el impuesto, los diputados dejaron de contar
con un posible ingreso de 4.400 millones de pesos (308 millones de euros).
Ante la pérdida que suponía
no aprobar el impuesto, los partidos mexicanos PRI, PAN y PRD se reunieron la
noche del jueves con el secretario de Hacienda Agustín
Carstens para proponerle recuperar esos ingresos del llamado Foro
para la Estabilización de los Ingresos Petroleros. Carstens
ha aceptado la propuesta y el Senado ha llevado a cabo una última
modificación en la ley por la que se permite a los diputados
utilizar el dinero de ese fondo para los gastos de educación
e infraestructuras durante el 2007.
La nueva Ley de Ingresos retornaba
de nuevo a la Cámara de los Diputados con las modificaciones
del Senado, que con 450 votos a favor ha sido aprobada por unanimidad.
De este modo, los diputados
han salido ganando, ya que aunque no recaude los impuestos sobre
el refresco, podrá solicitar una cantidad mayor de dinero
al Foro para la Estabilización. El presidente de México
termina así una semana de acuerdos y reuniones en las que
ha conseguido obtener un mayor apoyo en su política económica,
tanto de la oposición como de las industrias estadounidenses.
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