| La congresista demócrata de California, Hilda Solís, que formó parte de una delegación de políticos norteamericanos que acaba de regresar de un viaje oficial a La Habana, afirmaba esta semana que "es hora de dialogar con Cuba" para conseguir cambios de política en diversos frentes, como las restricciones de viajes de cubanos a la isla.
El grupo en el que se encontraba la congresista visitó La Habana el pasado fin de semana y, aunque no se reunió ni con Fidel ni con Raúl Castro, sí lo hizo con varios funcionarios cubanos. La congresista enfatizaba a su vuelta que, pese a que no apoya el régimen comunista, opina que es hora de comenzar el diálogo, porque hay asuntos morales que deben resolverse, como por ejemplo el bloqueo comercial, que está demostrando que no castiga a la clase gobernante, si no al pueblo, que no obtiene la ayuda que necesita.
Sin embargo, la estadounidense afirmaba que su prioridad es conseguir que se levanten las restricciones de viajes de cubanos a la isla (que desde hace dos años permiten un viaje cada tres años), ya que impiden que las familias puedan estar juntas en momentos difíciles, como la enfermedad o la muerte.
Aunque el Gobierno de EEUU han restado importancia a la visita, ya que la delegación no consiguió reunirse con Fidel ni con Raúl Castro, Solís afirmaba a su vuelta que los representantes estadounidenses en la isla estuvieron "monitoreando" la visita. En respuesta a la opinión del Ejecutivo estadounidense de que lo que ocurre en Cuba es una sucesión de poderes, y no una transición, condición imprescindible para negociar, la congresista refutaba que, sea cual sea el nombre que se le dé, es "una ventana de oportunidad" que se debe aprovechar.
A pesar de que la citada visita podría parecer una mano tendida por parte de EEUU, otro hecho ocurrido esta semana aparenta lo contrario. Algunos grupos de la oposición interna en Cuba pedían a principios de semana que se normalice de manera urgente la asistencia humanitaria que EEUU envía a Cuba en forma de alimentos y medicinas, ante una parada de estos envíos que varios grupos de disidentes han advertido desde hace unos meses.
El documento explicaba que no se pide un aumento de la ayuda, sino un mayor control para que ésta llegue completa a los prisioneros políticos cubanos y a sus familias, que en muchos casos dependen de ella.
El comunicado se emitía un mes después de la confirmación, a través de un informe de la Oficina de Supervisión General del Congreso de los EEUU, de “algunas irregularidades” en el uso de los 74 millones de dólares (56 millones de euros) de donaciones enviadas a grupos de la oposición cubanos entre 1996 y 2005 por la Agencia para el Desarrollo Internacional y el Departamento de Estado estadounidense.
Cuatro líderes de agrupaciones disidentes, Elizardo Sánchez y Marta Beatriz Roque, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil; Vladimiro Roca, del Partido Socialdemócrata de Cuba, y Gisela Delgado, portavoz del Proyecto de Bibliotecas Independientes y esposa del disidente Héctor Palacios firmaban este documento.
Por otra parte, el dirigente cubano en funciones, Raúl Castro, pronunciaba un discurso en el acto de clausura del VII Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en el que algunos han querido ver una declaración de cómo será el régimen sin Fidel. Raúl declaró que el presidente cubano es "insustituible" salvo que lo reemplace el conjunto del Partido Comunista "cada uno en el lugar que le corresponda".
El vicepresidente y ministro de Defensa cubano, que ejerce el poder desde que su hermano delegara en él este verano a causa de su enfermedad, ha dicho que Fidel es "una persona perseverante, talentosa y guiada por principios sólidos" a quien no piensa emular, ya que "cuando alguien trata de imitar, fracasa".
Menos mediático que Fidel, Raúl destacaba que desde un primer momento estableció que no tenía por qué hablar en todos los actos, por lo que su forma de gobierno ha sido siempre más discreta que la de su hermano, ya que el ministro de Defensa prefiere delegar en otros miembros del Gobierno.
En su discurso del acto (cuya clausura corrió a cargo del ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque, que fue presidente de la FEU), Raúl Castro subrayaba que es hora de dar paso a las nuevas generaciones "paulatinamente", ya que "nosotros estamos concluyendo el cumplimiento de nuestro deber". |