Los
tipos de interés en EEUU y la rentabilidad de los bonos
estadounidenses tomarán caminos opuestos en 2007. Los analistas
barajan alguna bajada de las tasas por parte de la Reserva Federal (Fed), lo que
no evitará que la rentabilidad del bono estadounidense
repunte hasta cerca del 5%.
Las presiones inflacionistas se
han visto moderadas desde el comienzo del verano en EEUU, en consonancia
con el repliegue de más del 20% del petróleo. Esta
tendencia se refleja en el mantenimiento de los tipos de interés
de la Fed, y en las previsiones generalizadas de los analistas
de un posible recorte de las tasas a partir de mediados del próximo
ejercicio.
A pesar de este escenario adelantado
por los expertos, los analistas se resisten a mostrarse positivos
respecto al mercado de deuda estadounidense. De hecho, en sus
estimaciones auguran que la rentabilidad del bono estadounidense
a diez años se situará al cierre de 2007 en el 5%,
sensiblemente por encima del 4,64% con el que cotizaba en la jornada
de hoy.
Esta situación podría
mantener el aplanamiento, incluso en la inversión, de la
curva de la deuda. Sin contemplar un periodo de recesión
de la economía estadounidense, los expertos destacan que
la deuda a largo plazo se ve sostenida de forma en cierta medida
artificial por la ingente demanda procedente de los fondos y planes
y pensiones y de los productos de inversión más
conservadores, y más reacios a las inversiones a corto
plazo con la incertidumbre actual.
Ratings. En medio del prolongado
debate sobre la inversión de la curva de la deuda y un
posible escenario de recesión en EEUU, la agencia estadounidense
S&P ha salido al paso esta semana con un informe en el que
ratifica su máxima calificación crediticia a EEUU,
la triple A, con perspectiva estable.
Entre los analistas existe un consenso
casi total para hablar de un “aterrizaje suave” de
la primera economía mundial y eludir la posibilidad de
una recesión. Las previsiones de PIB para 2007 sí
que son objeto de considerables rebajas respecto a las cifras
de 2006. De acuerdo con Merrill Lynch, EEUU crecerá este
año un 3,3%, y para el próximo año se limitará
al 1,7%, pese a la política monetaria más favorable.
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