|
Pese al revés sufrido en
las negociaciones con Bielorrusia esta semana, en declaraciones
a Americaeconomica.com, Sergey Kozubenko, de la división
de Relaciones con los Medios de Gazprom, ha anunciado que aún
se encuentran abiertas todas las perspectivas. De esta forma,
el encuentro inminente entre Gazprom y los encargados de la negociación
con Bielorrusia se presenta crucial. Estos dos días
son muy importantes para nosotros, ha dicho Kozubenko, quien,
no obstante, no ha dejado transcender ningún cambio en
la posición del gigante estatal ruso: 105 dólares
por cada mil metros cúbicos, 75 dólares en efectivo y otros 30 en acciones de Beltransgaz.
El contrato vigente entre Bielorrusia y Gazprom vence con la
entrada del año nuevo, por lo que los suministros de gas
a Bielorrusia en 2007 sólo serán posibles con la
firma de un nuevo contrato. El problema se complica porque Gazprom
suministra una cuarta parte del combustible que consume Europa,
y entre el 20% y el 30% de este suministro pasa por gasoductos
en territorio bielorruso a través del de Yamal-Europe.
Después de las declaraciones iniciales,
en las que Gazprom optó por lanzar un mensaje de tranquilidad
al mercado europeo al asegurar que el suministro de gas estaba
garantizado independientemente de las disputas que mantiene con
Bielorrusia, todo cambió cuando este último país
amenazó a Gazprom con bloquear la circulación del
fluido si Moscú interrumpía el suministro: Si
no hay contrato sobre las entregas de gas, Gazprom no tendrá
contrato sobre el tránsito, declaró el viceprimer
ministro bielorruso, Vladimir Semachko.
Entonces, el vicepresidente de Gazprom Alexander Medvedev, declaró
a Le Fígaro que a pesar de la existencia de reservas
subterráneas y de la opción de incrementar el suministro
a través de los gasoductos de Ucrania, podría haber
escasez de provisiones de este combustible a los países
europeos. Unos temores que no han tardado en llegar a la UE, que
a través del comisario de Energía comunitario, Andris
Piebalgs, urgió a ambos países a que resolvieran
sus diferencias.
En el fondo de esta disputa subyace el afán de Gazprom
de reforzar su crecimiento y controlar todos los resortes de la
dependencia que presenta el mercado europeo respecto a Rusia.
Así, después de la inicial subida de precios que
la compañía controlada por el Kremlin presentó
a Bielorruisa, pronto se prestó a reducirla a cambio de
tomar una participación del 50% en la empresa estatal bielorrusa
que controla los gasoductos hacia Europa. Un trato que, de todas
formas, según Gazprom ya viene de muchos años atrás
ya que si se vende gas a Bielorrusia a precios bajos, es porque
se le prometió crear una empresa mixta sobre la base de
la actual Beltransgas. Por este motivo, habría llegado
el momento de llevar a cabo este proyecto.
No obstante, podría aún caber una alternativa.
Hace unos días, miembros de la Comisión Europea
expresaban a este diario que su mayor preocupación era
vigilar y limitar el acceso de Gazprom como proveedor directo
de gas a los consumidores. Un acceso que podría ser la
solución a problemas como el que ahora se presenta una
vez Rusia quede directamente unida a Alemania a través
del gasoducto del Báltico, negociado en su momento entre
Putin y Schröeder, pero que también incrementaría
la dependencia energética europea de Rusia. Este parece
ser la disyuntiva a la que hoy por hoy ha de enfrentarse el Viejo
Continente. Desde Gazprom han demostrado a Americaeconomica.com
que por ellos los límites que se fijan en los acuerdos
deberían ser superados.
|