| Exxon
Mobil, en su informe Perspectivas Energéticas, duda de
la efectividad real del Protocolo de Kioto, un acuerdo que entró
en vigor en 2005 y que busca reducir las emisiones de gases invernadero
a la atmósfera para frenar el calentamiento global del
planeta.
En el informe de la petrolera estadounidense,
los analistas de la firma han volcado su opinión sobre
el aspecto que tendrá el mercado energético en el
año 2030. Exxon Mobil ha señalado que dentro de
dos décadas, la producción de gases nocivos para
el planeta, fundamentalmente dióxido de carbono, aumentará
un 60%, justo la misma cifra que la demanda global de energía.
En este sentido, el documento indica
que el 80% del incremento de la demanda vendrá de los países
que están fuera de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE), las naciones menos desarrolladas
que necesitarán crecer económicamente para asegurar
la prosperidad de su población.
El aumento de la demanda traerá
consigo una subida en la producción. En este contexto,
para Exxon Mobil, las energías alternativas (biocarburantes,
solar, eólica, etc), a pesar de su crecimiento, sólo
supondrán un porcentaje modesto. La petrolera estima que
dentro de 25 años todavía un 80% de la energía
será de origen fósil, exactamente igual que ahora.
En definitiva, del documento se
desprende que las actuales tendencias del negocio energético
no cambiarán significativamente.
Acuerdo. En 1997,
diferentes Gobiernos acordaron el Protocolo de Kioto del Convenio
Marco sobre Cambio Climático de la ONU. El acuerdo entró
en vigor el pasado 16 de febrero de 2005, después de que
55 naciones, que suman el 55% de las emisiones de gases de efecto
invernadero, lo ratificaran. En la actualidad son 166 países.
El objetivo del Protocolo de Kioto
es conseguir reducir un 5,2% las emisiones de gases de efecto
invernadero globales sobre las cotas de 1990 para el periodo 2008-2012.
Este es el único mecanismo internacional para empezar a
hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos.
Para ello contiene objetivos legalmente obligatorios para que
los países industrializados reduzcan las emisiones de dióxido
de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), entre
otros.
|