Esta semana, unas horas antes de emprender un viaje oficial a Venezuela y Bolivia, el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, ha propuesto al resto de los estados latinoamericanos la creación de un Consejo Sudamericano de Defensa. Una organización que sirva de punto de encuentro a los ejércitos de todo el subcontinente.
La iniciativa del mandatario barsileño se convertirá en oficial dentro de poco tiempo, en la reunión prevista para el próximo mes de enero que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) celebrarará en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. Antes y después de esta puesta de largo, el ministro de Defensa brasileño Nelson Jobim, celebrará varias reuniones con sus homólogos regionales.
El anuncio tuvo lugar en el Club Naval de Brasília, en un encuentro con oficiales pleno de sentimiento castrense. Durante el acto, Lula también respaldó la construcción de un submarino nuclear, una ambición muchas veces reiterada por el Ejército brasileño, y prometió que lucharía hasta el final para que el país tuviera un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente brasileño además ha afirmado que es prioritario reequipar a las fuerzas armadas porque nadie respeta a un país que no se respete a sí mismo.
El pasado mes de julio, Lula ya insinuó que a partir de 2008 se incrementarían las inversiones destinadas al proyecto del submarino nuclear, iniciado en 1979, que es desarrollado en un centro de investigaciones de la Marina en el estado de Sao Paulo.
Algunos observadores han relacionado esta iniciativa con la tensión que parece haberse desarrollado en los últimos tiempos entre Colombia y Venezuela, desde que el presidente colombiano, Alvaro Uribe, despidió al mandatario venezolano Hugo Chávez de su empleo de mediador con las Fuerzas Armadas Revoucionarias de Colombia (FARC) con las que negociaba un intercambio de prisioneros por rehenes.
A vueltas con las FARC. Lula se ha ofrecido ahora para ayudar al político colombiano en este empeño. La noticia fue ratificada por Marco Aurelio García, asesor de Lula para Asuntos Exteriores, tras el encuentro entre los dos jefes de Estado. Además, García, ha reiterado la disponibilidad de Brasil para cooperar con Colombia.
La inversión en armamento que ha realizado en los últimos años Hugo Chávez para potenciar sus tropas bolivarianas ha hecho sonar también algunas alarmas en la región desde hace algún tiempo. Formalmente, desde Brasil, se ha negado en las últimas horas que la construcción del submarino nuclear o la promesa de aumentar significativamente la dotación del ejército tengan relación con la potencia recién adquirida por las Fuerzas Armadas venezolanas, pero si se reconoce que para defender los recursos naturales y elevarse hasta el rango de potencia de primer orden, las tropas brasileñas necesitan una completa renovación de su actual equipamiento.
Por ahora, al menos en declaraciones oficiales, ningún otro mandatario latinoamericano ha respondido a la propuesta del presidente brasileño. Tampoco parece que Lula y Chávez hayan hablado de ello en la reunión de cinco horas que mantuvieron ayer jueves en Caracas. Una situación que contrasta poderosamente con los planes bilaterales al respecto que sí anunciaron en 2005, en una declaración conjunta que despertó las iras de Washington.
Curiosamente ahora, tampoco EEUU se ha apresurado a realizar valoraciones sobre la propuesta de una 'OTAN latinoaméricana'. Quizá sea demasiado pronto. O quizá incluso en la Casa Blanca se esté de acuerdo con la instauración de un mecanismo local que puede ejercer cierto control sobre las posibles aspiraciones expansionistas de cierto líder bolivariano.
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