|
Arcelor Mittal que, como es sabido, es el principal
productor de acero del mundo, ha anunciado su intención
de formular una oferta pública de adquisición de
acciones (OPA) sobre China Oriental Group, de la que ya controla
el 28%, a un precio no inferior a 6,12 dólares
hongkoneses por acción (0,53 euros). Esta contraprestación
es la misma que Arcelor Mittal abonó al adquirir su actual
participación del 28% en la compañía
asiática, que es un fabricante de tamaño medio ubicado
en el norte del país.
Hacía tiempo que Arcelor Mittal negociaba la compra del
45% en manos del 'núcleo duro', operación
que todavía no ha dado su fruto, pero que parece inminente.
Un 27% del capital de China Oriental Group circula libremente
en Bolsa. De llevarse a cabo esta operación, Arcelor Mittal
sería la primera empresa extranjera que se hacía
con el control de una siderúrgica china, lo que es algo
original en un mercado regulado, que prohíbe la adquisición
de participaciones superiores al 50%, por parte de sociedades
foráneas. Hay que tener en cuenta que la Bolsa de Hong
Kong tiene un marco, regulatorio y bursátil, distinto al
de la China Continental.
Las dos empresas, Arcelor Mittal y China Oriental Group, han firmado
un acuerdo de cooperación empresarial, con objeto de convertir
a la empresa china en un productor líder de perfiles pesados.
Como es conocido, la principal empresa siderúrgica mundial
tiene el proyecto de penetrar en mercados de bajo coste, como
pueden ser, además de China, India y Brasil. Precisamente
este último país es el foco de exportación
a Estados Unidos, y se presenta como la gran posibilidad de crecimiento
en la producción de acero de bajo coste y alta calidad.
Hace unos meses, la principal empresa de distribución de
productos siderúrgicos de Turquía, Rozak, fue adquirida
por Arcelor Mittal. En Turquía, el sector de la construcción
mantiene tasas de crecimiento superiores al 10%. Su
demanda de acero es una de las más importantes del mundo,
evidentemente detrás de China.
En este momento, Arcelor Mittal lucha por introducirse en el mercado
de Arabia Saudí. En cambio, en Europa, Estados Unidos y
Canadá, planean una reducción de costes y en Europa
se pretende mantener una reducción anual de gastos del
3%. También Arcelor Mittal pugna por conseguir
un ahorro importante de energía y por reducir las emisiones
de anhídrido carbónico.
Por otra parte, Japón, Corea del Sur, China e India son
los máximos representantes de la explosión tecnológica
que vive Asia. Conviene no olvidar que en la innovación
se encuentra la base, para hacerse un hueco, en la carrera por
la competitividad mundial. En los años 80, China apenas
invertía en innovación un 0'6% de su PIB.
Este año, ha conseguido alcanzar el 1,4%, lo
que es, de todos modos, una cifra muy baja, comparada con el Japón,
que alcanza el 3%.
China aspira a llegar a esta cantidad en el 2010. En este momento,
son 750 las multinacionales que han establecido sus centros de
I+D en China. El gigante asiático se ha fijado como meta
reducir la dependencia de las tecnologías extranjeras y
aumentar el desarrollo de patentes en la mayor parte de los campos
posibles, para lo que se impone crear y desarrollar una cultura
de la innovación. El último objetivo parece ser
la búsqueda del bienestar social y que los resultados beneficien
a toda la población.
|