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pesar del repunte de la inflación, y las advertencias del
BCE, la posibilidad de que retome su política de subidas
de tipos parece remota, en un momento en que el crecimiento de
la economía ha sustituido a la inflación como mayor
riesgo en Europa.
El miembro del BCE Juergen Stark ha vuelto a alertar sobre los
riesgos de la inflación al decir que no cree que vaya a
permanecer en el objetivo del 2% en 2009, lo que unido a las declaraciones
de otro miembro del organismo de política monetaria europeo,
Erkki Liikanen, gobernador del Banco de Finlandia, sobre que ve
un incremento de riesgos al alza en la inflación, ha devuelto
las especulaciones al mercado de que el BCE subirá el próximo
año los tipos de interés, lo que ayer produjo una
fuerte revalorización del euro.
Sin embargo, los expertos descartan estas subidas debido a que
casi nunca se ha mantenido la inflación en el objetivo
del 2%, y eso no ha evitado que el organismo europeo de política
monetaria haya bajado tipos para favorecer el crecimiento económico,
como ha hecho ya en anteriores crisis.
Comunicación. Así, según
Juan José Escrivá, economista jefe del BBVA, en
2001 el BCE bajó los tipos del 4,75% al 3,25% a pesar de
que la inflación llegó a superar el 3%, ante un
deterioro de las perspectivas económicas para 2002. Además,
las palabras del BCE no deben ser tomadas siempre al pie de la
letra. Muchas veces el organismo europeo habla de una manera y
actúa de otra diferente, ya que la comunicación
le sirve como un modo mismo de atar las presiones inflacionistas.
España es uno de los países más afectados
por la subida de la inflación. Gregorio Izquierdo, director
de estudios del IEE, en declaraciones a El Boletin, considera
que el repunte de la inflación hasta el 4,1% interanual
es una noticia muy negativa, que se ha debido sobre todo a la
gran dependencia del petróleo que tiene España.
Según señala Gregorio Izquierdo, el diferencial
respecto a la eurozona se ha ampliado hasta situarse en un 1%,
lo que provoca que España sea menos competitiva que sus
países vecinos. Este diferencial respecto a Europa sugiere
que la inflación no ha subido sólo por componentes
exógenos como la apreciación de las materias primas,
sino que también hay causas internas.
Por un lado, la dependencia del petróleo que tiene España
es mayor que la de otros países debido, entre otros factores,
a la nula apuesta por la energía nuclear. Esto se une a
una política fiscal poco restrictiva y a algunos mercados
poco competitivos.
En cualquier caso, de no producirse sobresaltos, la inflación
se moderará paulatinamente durante 2008 hasta situarse
previsiblemente en la segunda mitad del año en torno al
3% debido al efecto escalón. Según mantiene la Comisión
Europea, la inflación no superará el 2,1% el próximo
año, apenas un 0,1% por encima del objetivo del BCE. Según
ha anunciado el INE, el IPC de noviembre subió hasta el
4,1%, tal y como se había anunciado en el indicador adelantado.
Eurozona. Según ha publicado el Eurostat,
la inflación subió cinco décimas en la eurozona
en noviembre, lo que dejó la tasa anual en el 3,1%, la
más alta de los últimos seis años. Se cumplen
así los pronósticos del BCE, que ya había
advertido de que el IPC repuntaría a finales de año.
No obstante, ahora mismo la principal
preocupación en Europa es el crecimiento de la economía
y no tanto la inflación. El instituto alemán de
investigación económica ZEW ha anunciado que su
índice de expectativas económicas en Alemania cayó
en diciembre hasta situarse en una posición negativa de
-37,2 puntos desde los 32,5 puntos negativos de noviembre. Es
el peor dato de confianza en casi 15 años.
EEUU. Las tensiones inflacionistas también
se han incrementado en EEUU. Según ha anunciado el Departamento
de Trabajo, el IPC subió un 0,8% en el mes de noviembre,
por encima de las previsiones de los analistas, que esperaban
un aumento del 0,6%.
Es la mayor subida de la inflación desde septiembre de
2005, lo que añade una preocupación más a
la Fed, que este año se ha visto obligada a bajar dos veces
los tipos de interés para intentar espolear el crecimiento
económico. La tasa subyacente, medida preferida por el
organismo monetario para medir las tensiones inflacionistas, subió
un 0,3%, también más de lo previsto por los analistas.
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