|
Hace tan sólo unos meses, el equipo de la
segunda división del fútbol británico Queens
Park Rangers (QPR) fue salvado de la bancarrota, gracias
a Alejandro Agag, Bernnie Ecclestone y Flavio Briatore. Pero es
ahora cuando Lakshmi Mittal, dueño de Arcelor Mittal y
una de las cinco mayores fortunas del mundo, ha tomado la decisión
de adquirir un 20% del mencionado club.
Había presentado una oferta pública
de adquisición (OPA) por el equipo, que se encontraba suspendido
de cotización y a punto de cerrar su proceso de liquidación.
Los tres citados se hicieron con el 95% del QPR por
alrededor de 14 millones de libras (equivalente a 20 millones
de euros). Para saldar las deudas del club y aportar más
capital, tuvieron que ingresar una cifra similar a la de la compra.
Pero Mittal hacía tiempo que buscaba intervenir en el fútbol
británico y, en definitiva, la situación ha quedado
del modo siguiente.
Ecclestone y la sociedad de Briatore y Agag, Sarita
Capital, controlan el 75% del QPR, mientras que el 5% restante se encuentra en manos de accionistas minoritarios.
Todo esto es un ejemplo de los tiempos en que vivimos. El capital
no conoce fronteras, ni dedicaciones exclusivas. Es una consecuencia
de la globalización. Una situación semejante, hace
tan sólo unos años, muy pocos por cierto, hubiera
sido incomprensible. Pero los hechos son así.
Y un magnate del acero, el más importante
del mundo, invierte en un equipo de fútbol. Dentro de este
año, que está a punto de terminar, Arcelor Mittal
afirmaba que se fundamentaba sobre tres valores esenciales: la
sostenibilidad, la calidad y el liderazgo. Iniciaba una campaña,
a nivel mundial, bajo el lema "Boldness changes everything"
(La audacia lo cambia todo). Y, de acuerdo con su lema, y aprovechando
la atomización del mercado siderúrgico, ha ido introduciéndose
en distintos países, con un criterio firme y decidido:
adquirir la mayor presencia posible en aquellos países
de mano de obra barata y reducir gastos en Europa.
Mercado chino y árabe. Arcelor Mittal
lucha por introducirse en el mercado chino y en el de Arabia Saudí.
En el primero, ha conseguido ya algunos éxitos sobre China
Oriental Group, del que ya controla el 28%. Esta empresa
ha firmado un acuerdo de cooperación empresarial, con Arcelor
Mittal, con objeto de convertir a la empresa china en un productor
líder de perfiles pesados. Hace unos meses, la principal
empresa de distribución de productos siderúrgicos
de Turquía, Rozak, fue adquirida por Arcelor Mittal. En
este país, el sector de la construcción mantiene
tasas de crecimiento superiores al 10% y su demanda
de acero es una de las más importantes del mundo, evidentemente
detrás de China.
En este momento, Arcelor Mittal se encuentra presente
en más de 27 países y mantiene una plantilla formada
por cerca de 320.000 trabajadores.
Llama la atención que muchas de estas multinacionales
manejan unos fondos superiores al PIB de muchos países
subdesarrollados. Sus presidentes tienen más poder real
que los gobiernos también de muchos países del tercer
mundo. Este es el mundo, con sus ventajas y sus inconvenientes,
que nos ha tocado vivir. Mundo que se configura en grandes bloques,
en grandes países o en grandes áreas de influencia,
como pueden ser Estados Unidos, la Unión Europea, China,
la India o Rusia. Y, tal vez, Brasil o México. Lo que no
es óbice para que surjan pequeños países
a costa del desmembramiento de otros, como es el caso de Checoslovaquia
o Yugoslavia.
|