| Hace sólo una semana e l presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva anunció que su país suspendería la doble tributación entre los integrantes del Mercosur para potenciar de esta forma un bloque más integrado. Sin embargo, en su primera oportunidad de demostrarlo Lula ha hecho justo lo contrario con el cierre de las fronteras a 4000 toneladas de maíz paraguayos en el paso en la aduana de la ciudad de Guarí (al norte del país).
El Gobierno brasileño ha justificado la medida aludiendo al cierre del paso hasta el próximo 2 de enero, debido a las fiestas navideñas. La explicación no ha gustado en Paraguay y la Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), ha pedido explicaciones a la Embajada y a las aduanas brasileñas y una versión oficial de lo ocurrido.
Mientras los exportadores del producto están a la espera de cumplir sus compromisos con los compradores, pero el maíz debe pasar la frontera antes del 31 de este mes ya que de lo contrario deberán pagar una multa de 100.000 dólares (69.000 euros).
Como decíamos antes, a pesar de este incidente con Uruguay, Lula había realizado durante el XXXIV encuentro del Mercosur celebrado en Uruguay un llamamiento a los distintos mandatarios para que fuesen ellos los que llegasen a un acuerdo sobre la eliminación del arancel. Y de esta manera entrase en vigor de inmediato, ya que si no, “de aquí a seis meses estaremos discutiendo otra vez las asimetrías”. El mandatario brasileño recalcó que se debería tomar en serio el tema y que se debería hacer un calendario para desarrollarlo.
Esta medida fue apoyada por el presidente de Paraguay, Nicanor Duarte siempre que se aplique una distribución justa de la renta que generan las importaciones, “ya que estamos haciendo un gran esfuerzo para sostener una política fiscal rentable”.
Lula también se ha mostrado optimista sobre el futuro del Mercosur y advirtió que si no se ha avanzado más es por culpa de los propios gobernantes y, a veces, por presiones internas de sectores que no están interesados en este proyecto de integración sudamericana.
Además, Brasil había criticado anteriormente las medidas proteccionistas de EE.UU y la UE con sus productos agrícolas apuntando que recibían demasiadas ayudas y es precisamente el país que dirige Lula uno de los que más favorece a sus productos dentro del bloque. Bruselas y Washington había anunciado este plan durante la Quinta Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Aunque las relaciones de Brasil con países integrantes del Mercosur han empeorado esta semana las mantenidas con El Salvador han alentado un nuevo encuentro con países centroamericanos, ya que fue precisamente ayer cuando l a ministra salvadoreña de Economía, Yolanda Mayora de Gavidia, llamó a la negociación de los países de esta zona con Brasil para acordar un Tratado de Libre Comercio (TLC) para 2008.
Para fomentar este tratado Gadivia ha hablado con los ministros de exteriores de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
La ministra ha apuntado incluso que este diálogo reabre la propuesta del presidente de Lula del pasado mes de diciembre de impulsar con esta iniciativa un mayor acercamiento comercial entre el istmo y el Mercosur.
La representante ha afirmado también que durante la visita que mantuvieron Lula y el presidente de Salvador, Antonio Saca, el primero tenía intención de equilibrar la balanza comercial entre Centroamérica y Brasil “a favor de nuestra región".
Por otro lado, el ministro de Trabajo, Carlos Lupi, ha sido acusado por la Comisión de Ética Pública de Brasil por utilizar sus influencias en el Partido Democrático de los Trabajadores ( PDT), por lo que ha pedido su dimisión.
Lupi ha respondido que las funciones que él realizó no eran ilegales y que en todo caso es el presidente, quién tendría que decidir si sigue o no en el Gobierno.
La Comisión apuntó que Lupi ha distribuido un total de nueve puestos en la administración federal desde que asumió el cargo en abril.
El presidente de la Comisión, Marcílio Marques Moreira, ha reiterado que el ministro “no puede defender un bien común y los intereses de su partido al mismo tiempo. |