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Los
resúmenes de las cifras que suelen presentarse en estos
últimos días del año han servido para poner
de manifiesto la falta de confianza de los inversores en las posibilidades
de futuro de las empresas europeas.
Una circunstancia que supone un muy mal augurio para los mercados
financieros de cara al próximo año. La última
pista sobre el asunto la aportaba Bloomberg al señalar
las dificultades de la deuda corporativa.
El motivo de esta catástrofe responde a la lógica:
a la subida de los costes de financiación por la mayor
prima de riesgo. La cifra se sitúa en un diferencial de
120 puntos básicos sobre los bonos de deuda pública
del mismo plazo, un número que también supone un
máximo de cinco años y que multiplica por 2,35,
los escasos 51 puntos básicos del primer trimestre y por
cinco el tipo medio exigido en los mercados hace solo dos años.
El panorama empeora aún más en el sector bancario
donde el diferencial esta establecido ahora en 128 puntos básicos.
Y este no es el único récord negativo
que incluye el devastador informe presentado por la agencia Bloomberg.
Hay otro más: desde el pasado mes de agosto, ninguna compañía
europea cuyo rating está por debajo de la línea
de inversión ha podido colocar una sola emisión
de deuda. Y hay que remontarse nueve años en el tiempo
para encontrar un período similar.
El hecho de que este papel esté denominado en euros
no le sirve de mucho a las empresas europeas. De hecho, aunque
las corporaciones estadounidenses también han sufrido la
tendencia, lo cierto es que han conseguido colocar más
emisiones que sus competidores del Viejo Continente. En los últimos
seis meses del año vendieron deuda en dólares por
valor de 379.000 millones de euros, sólo un 28% menos que
en el primer semestre.
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