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inicio de 2007 coincide con dos peligrosas efemérides para
el presidente de EEUU, George Bush, y el Partido Republicano.
El mandatario entra de lleno en la recta final de su último
periodo presidencial y lo hace con unas Cámaras, a punto
de constituirse, cuya mayoría controlan los demócratas,
sus rivales políticos.
En ese contexto, los matices presupuestarios
ganan fuerza porque los demócratas parecen decididos a
colocar el dinero en partidas sustancialmente distintas a aquellas
en las que la Administración del actual presidente se las
ha gastado en los seis años anteriores.
En el bienio que aún
tiene por delante el actual inquilino de la Casa Blanca quiere
aparecer ante los ciudadanos como un hombre preocupado por las
cuentas públicas. Y para conseguir que ese giro resulte
creíble va a poner en marcha una potente campaña
de imagen, al más puro estilo “neocon”. Hoy
mismo, los lectores del Wall Street Journal han tenido el privilegio
de encontrarse con un artículo de opinión del mismísimo
presidente de EEUU, en el que asegura que con su actual diseño
presupuestario en el año 2012 sería posible llegar
al equilibrio de las cuentas, sin necesidad de subir los impuestos
o eliminar recortes.
Moderado optimismo para la economía
estadounidense en 2007. La vitalidad productiva de economía
de EEUU va a permitir al tejido productivo sobreponerse al frenazo
inmobiliario e impulsar buenos crecimientos del PIB que volverán
a ser más que notables en el último tramo del año.
Los expertos son especialmente optimistas.
Como cada año, el prestigioso
diario estadounidense The Wall Street Journal, publicaba hoy el
resultado de su encuesta sobre las perspectivas económicas
para los próximo 365 días, entre los 60 expertos
más prestigiosos del país. Y también como
cada año, la conclusión era de un moderado optimismo.
Los buenos crecimientos del PIB que prevén los expertos
se producirán gracias, sobre todo, a la capacidad del sector
servicios para adaptar su oferta a una intensidad menor en el
consumo privado, circunstancia que afectará favorablemente
a los precios y contribuirá a eliminar las peligrosas presiones
inflacionistas.
En ese aspecto, los expertos son
especialmente optimistas, creen que en los próximos seis
meses, el IPC estadounidense bajará por debajo del 2%,
lo que permitirá a la Reserva Federal (FED), relajar un
tanto la política monetaria, para propiciar el crecimiento
económico. Si lo que estos 60 gurús opinan es cierto,
el próximo año, los tipos de interés de referencia
se situarían en el entorno del 4,75%, por debajo del 5,25%
de ahora.
En ese contexto, el crecimiento
del PIB se situará en el entorno del 2,3% en el primer
semestre para alzarse hasta el 2,8% en los últimos seis
meses del año. Las cifras están ligeramente por
encima del 2% del tercer trimestre de 2006, pero muy lejos del
3,2% de crecimiento promedio que se registró en 2005.
El problema parece residir en las pocas posibilidades de repuntar
que tiene el sector manufacturero, que ha perdido 145.000 empleos
en los últimos seis meses y aún se encontraría
muy lejos de recobrar el pulso.
La euforia no llega al empleo.
En el contexto actual, la duda reside en si el dinamismo del sector
servicios le permitirá convertirse en un generador de al
menos 100.000 empleos nuevos al mes, es por ello que los analistas
no son tan optimistas.
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