| El
presidente boliviano, Evo Morales, ha pedido el apoyo de las organizaciones
sociales para conducir su revolución democrática
y cultural desde el Gobierno, durante una reunión del Movimiento
Al Socialismo (MAS) en Cochabamba, en la que se ha valorado el
año de gobierno de Morales y se ha tratado de dar solución
a los conflictos políticos del país, como el sistema
de voto de la Constituyente o el de las autonomías.
Evo Morales ha afirmado durante
esta reunión que la revolución boliviana está
en manos del Gobierno junto con los sectores sociales, por lo
que las propuestas no se llevarán todavía a la Asamblea.
En este sentido, pidió a los parlamentarios acompañar
ese proceso con la aprobación de leyes prioritarias como
la de lucha contra la corrupción , la seguridad social
y la nueva ley de Educación.
En esta primera jornada de evaluación
de gestión del Poder Ejecutivo y de la Constituyente, las
mayores discrepancias se encontraron en la Asamblea, la cual se
debate aún sobre la modalidad de votación a adoptar.
Morales ha asegurado que se van a estudiar las formas para “mejorar
el comportamiento de todos los asambleístas” para
llegar al acuerdo.
Asimismo, los activistas sociales
y el gobierno han calificado de nueva amenaza para el proyecto
político del MAS, a las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando
y Tarija, la llamada Media Luna que aspira a conseguir una autonomía
mayor respecto al poder central. Esa oposición, según
el vicepresidente Alvaro García, no tiene un líder,
“no tiene un programa, pero claramente ya es un proyecto
político”.
Desde las filas del MAS sostienen
un doble argumento. Por un lado se afirma que la iniciativa autonómica
es del propio Gobierno, pero por otro dicen rechazar la autonomía
separatista.
Evo Morales ha pedido además
a su equipo de Gobierno, una mayor iniciativa, más compromiso
con el proceso y en los cambios que a partir de ahora podrían
sucederse en el país. El MAS tiene la mayoría suficiente
para impulsar las leyes que acompañarían este proceso
de cambio, aunque no sería así para aprobarlas en
el Senado.
Los sectores sociales también
llevaron sus reivindicaciones al Presidente. Así, por ejemplo,
los campesinos decidieron pedir el cambio de los ministros de
Servicios y Obras Públicas, de Gobierno (interior), de
Defensa y de Trabajo.
Por su parte, las organizaciones sociales de la ciudad de El Alto,
criticaron y pidieron la dimisión de los ministros de Hacienda,
Salud y Justicia. Sin embargo, Morales dijo que sólo cambiará
a algún ministro si los dirigentes le presentan pruebas
de corrupción.
Por otro lado, nada se habló
en la reunión sobre el conflicto que esta semana ha mantenido
el Presidente con los miembros de la Corte Suprema boliviana.
Morales criticó duramente el hecho de que todos los magistrados
de la Corte Suprema sean nombrados por intereses políticos
por el sistema del llamado “cuoteo”, que consiste
en que la elección de los distintos jueces se divida entre
todos los partidos políticos.
Además, según un
decreto presidencial del pasado 30 de diciembre, Evo Morales designó
a cuatro nuevos magistrados. En este sentido, el presidente denunció
que en el pasado reciente, los jueces eran nombrados según
intereses partidistas y no por sus méritos jurídicos.
Mientras, el presidente de la
Corte Suprema, Héctor Sandoval, ha acusado a Morales de
denigrar al Poder Judicial en más de una ocasión.
El presidente del máximo tribunal se suma así a
las críticas y afirmaciones de opositores a Morales de
que las designaciones serían inconstitucionales.
De acuerdo con la Constitución,
Los magistrados deben ser nombrados por dos tercios de voto en
el Congreso Nacional, cantidad que no reúnen ni el Gobierno
ni la oposición y, según los especialistas, la falta
de acuerdos políticos ha impedido llenar las vacantes.
Sin embargo, el Gobierno afirma que es competencia del presidente
nombrar de forma temporal cuando el Congreso no puede decidir.
Los legisladores regresarán
a las sesiones la segunda semana de enero y podrían aceptar
o rechazar la decisión de Morales. Sin embargo, los expertos
creen que la falta de acuerdos entre Gobierno y oposición
podría prolongar la permanencia de los magistrados provisionales.
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