| El
presidente de Venezuela Hugo Chávez ha anunciado esta semana
los primeros cambios de Gobierno que formarán parte del
equipo que, junto al mandatario, intentarán conseguir una
mayor efectividad en el trabajo de la administración. Estas
nuevas caras se encargarán de ejecutar la profundización
en la revolución socialista que Chávez pretende
para Venezuela, de cara a los seis años de mandato que
comienzan el próximo 10 de enero.
Esta misma semana, el mandatario
sorprendía con el anuncio del cambio en dos importantes
cargos de su confianza. El ex presidente del Consejo Nacional
Electoral (CNE), Jorge Rodríguez reemplazará al
vicepresidente del país, José Vicente Rangel, y
el diputado Pedro Carreño relevará al ministro del
Interior y Justicia, Jesse Chacón. Chávez también
informó de que ha decidido mantener a Rafael Ramírez
como ministro de Energía y Petróleo y como presidente
de la estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).
El vicepresidente José Vicente
Rangel saldrá por primera vez del Gabinete, donde estuvo
desde el principio del Gobierno en 1999, después de ocupar
el Ministerio de Exteriores y el de Defensa. Tanto él como
Chacón recibieron recientemente una reprimenda pública
de Chávez por un error de protocolo en la ceremonia de
conmemoración de la muerte de Simón Bolívar,
pero nadie atribuye a esto su salida.
La elección de Jorge Rodríguez
ha generado mucha polémica entre los grupos opositores
al Gobierno, ya que este ex funcionario fue duramente criticado
durante las elecciones legislativas organizadas bajo su gestión
en 2004.
Las elecciones de aquel año
estuvieron marcadas por el retiro de los principales partidos
opositores que argumentaron falta de transparencia en el proceso.
En consecuencia, los aliados al presidente Chávez lograron
los 167 escaños del Congreso y la supuesta parcialidad
del organismo electoral desembocaron en una elevada abstención
de 74,7%.
Sin embargo, fuentes oficiales
están intentando quitar importancia al asunto. Así,
el ministro de Defensa, Raúl Isaías Baduel, se apresuró
a comunicar en un medio local que los cambios no pueden coger
por sorpresa a nadie, ya que el mandatario venía anunciando
desde que ganó las elecciones el pasado mes de diciembre
que habría modificaciones.
Según los analistas, con
la destitución de Rengel, Chávez podría estar
lanzando un aviso a sus aliados para decirles que nadie es imprescindible.
Afirman además que estos cambios forman parte de la estrategia
para profundizar en el llamado Socialismo del Siglo XXI, para
combatir la corrupción y la inseguridad en el país.
El Presidente pidió hace
meses a sus seguidores agruparse bajo el Partido Unido Socialista
de Venezuela, y advirtió que quienes no se unieran se considerarían
oposición. Según el propio Chávez, estos
cambios son imprescindibles para conducir la revolución
socialista. Además, él sabe que cuenta con el apoyo
de la mayoría pobre del país por sus programas sociales
financiados con los ingresos de los altos precios internacionales
del petróleo.
En este nuevo escenario, también
figura el hasta ahora presidente de la Comisión de Finanzas
de la Asamblea Nacional (AN) Rodrigo Cabezas como nuevo ministro
de Finanzas, aunque su nombramiento todavía no se ha hecho
oficial por el Jefe de Estado. Cabezas tiene la tarea de dirigir
una reforma monetaria propuesta por Chávez. El saliente
Nelson Merentes, pasará ser el director del Banco Central
de Venezuela.
Además, a Cabezas le espera
un año de duro trabajo, ya que según el Banco Central
de Venezuela (BCV), el crecimiento del 10,3% del PIB en 2006 y
las perspectivas para 2007 difieren con el repunte del IPC, lo
que lleva al país a alcanzar una inflación acumulada
del 17%, una cifra que supera ampliamente la meta fijada por el
Gobierno y lo convierte en la nación con mayor inflación
de toda Sudamérica.
Según algunos analistas
de la prensa local, el presidente Chávez se está
rodeando de gente muy comprometida con los cambios que pretende
llevar a cabo.
Añaden además que
ahora que Chávez jura su cargo por tercera vez, la elección
de los nuevos ministros responde a que son personas muy cercanas,
a que son relativamente jóvenes y por lo tanto se puede
contar con ellos para un largo proceso, y a que el mandatario
cree que con esas personas puede delimitar el Socialismo del Siglo
XXI, que aún no parece estar del todo definido.
Nombres y nuevas caras aparecen
todos los días en la prensa local como posibles candidatos
a ayudar a Chávez en su objetivo de la revolución
venezolana. Todos coinciden en que los cambios significan una
nueva etapa para el país, y este nuevo escenario ha generado
una serie de especulaciones que seguramente sólo acaben
cuando el mandatario, posiblemente, dé a conocer a su nuevo
gabinete ministerial al completo el próximo 10 de enero.
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