| Una
vez resuelto el conflicto con Bielorrusia, Gazprom quiere aprovechar
su situación de privilegio como proveedor de gas de la
UE y acrecentar su dominio. Desde la Comisión Europea,
“no preocupa que exporten gas siempre y cuando respenten
las reglas de la competencia”.
Fuentes próximas a Gazprom
han mostrado a este periódico su disposición a aumentar
las cuotas de volumen de gas que el gigante estatal ruso puede
llevar directamente a los consumidores finales de los mercados
europeos.
Un objetivo que se ve alentado
por el reciente acuerdo con Bielorrusia, que permite a Gazprom
controlar todo el tránsito del gas que vende a Europa a
través de ese territorio, y que, por tanto, deja mejor
situada a la empresa rusa con vistas a alcanzar sus ambiciones
en el mercado comunitario.
Una posibilidad que desde la Unión
Europea no se considera preocupante siempre que Gazprom “no
se pueda aprovechar de ser el exportador único” de
gas en aquellos países en los que así suceda y en
los que podría sacar ventaja de esta circunstancia al impedir
a través de los precios que otras empresas pudiesen acceder
a esos mercados.
Acuerdos. De esta
forma, los últimos acuerdos entre Gazprom y empresas europeas
como Eni o GDF son revisados por las autoridades comunitarias
desde la óptica de la competencia, con independencia de
que los límites se establezcan con las propias compañías
o ya con el consumidor final, como está sucediendo últimamente.
No obstante, estas mismas fuentes
comunitarias, han señalado que su mayor preocupación
respecto a todo lo que rodea a Gazprom se refiere a que las empresas
europeas no puedan entrar en el mercado ruso como las rusas pueden
hacerlo en el comunitario, donde también operan otras empresas
extracomunitarias como Statoil o Texaco.
Unos temas sobre los que se podría
decir algo mañana en la reunión del grupo de coordinación
de gas de la
Comisión.Sajalin-2.
Gazprom y el ministro ruso de Recursos Naturales crearán
una comisión especial que será la responsable de
resolver los problemas medioambientales que paralizan el proyecto
conocido como Sajalín 2.
Desde la empresa rusa han manifestado
además su malestar con la visión de la “prensa
extranjera” según la cual, después de que
ésta se haya convertido en la principal accionista de Sajalín
2, las cuestiones ecológicas vayan a desaparecer de la
agenda.
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