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el brusco y sorpresivo correctivo que provocó la burbuja
tecnológica, las previsiones globales que con cada cambio
de año realizan los gestores se han ceñido al patrón
de la prudencia, sensiblemente mayor que la que después
han mostrado los mercados. Los objetivos de revalorización
se han visto ampliamente superados con la renta variable, si bien
en el ranking de las estrellas bursátiles auguradas, sólo
Japón se saltó el guión en 2006.
La cifra del 10% de revalorización
para la renta variable se ha convertido en los últimos
años en toda una referencia tentadora para encarar los
objetivos de cada ejercicio por parte de los gestores. Doce meses
atrás, a la hora de presentar las perspectivas para 2006,
el consenso de los gestores de fondos de inversión internacionales
pronosticó una rentabilidad de los principales mercados
bursátiles de un solo dígito, del 7,6% a nivel global.
Los resultados finales del pasado
ejercicio no les ha dado la razón, y las cifras obtenidas
han sido muy superiores. El índice MSCI World se apreció
un 18% en 2006, y los fondos de inversión españoles
de renta variable obtuvieron una rentabilidad, un 19%, que duplica
con creces la prevista por los gestores.
En el orden de preferencias de
cara a 2006, el ranking lo volvió a encabezar la bolsa
japonesa, seguida de China/Hong Kong y de Alemania, de acuerdo
con la encuesta a 157 gestores de inversión internacionales
de Mercer Global. Doce meses después, los resultados de
2006 situaron claramente los fondos invertidos en China como las
principales estrellas del año, con una rentabilidad media
del 64%. Dentro del continente asiático, la apuesta preferencial
por Japón no ha dado los frutos esperados. Frente a una
estimación de ganancia media del 9%, el índice Nikkei
de Tokio se quedó por debajo del 7%, y los fondos de inversión
españoles centrados en las small y mid caps japonesas han
sido una de los fiascos del año, con una rentabilidad negativa
media del 25%.
‘Lo europeo’, vuelve
a estar de moda. La preferencia de los gestores por el mercado
bursátil europeo, y de forma especial el alemán,
frente al estadounidense sí fue avalado por los resultados
finales de 2006. Los fondos españoles de inversión
en bolsa alemana obtuvieron una rentabilidad media próxima
al 15,5%, muy por encima del 7% de los fondos de renta variable
europea, y del poco más del 2,5% de los fondos de bolsas
estadounidenses.
No obstante, el mercado español
dio la sorpresa del año, con una rentabilidad media en
los fondos invertidos en bolsa española del superior al
25%.
Los desajustes entre el marco de previsiones global de los gestores
y los resultados finales de 2006 en los fondos de renta variable
procedieron de una dimensión sorpresiva e insólita
de las operaciones corporativas mundiales y unos beneficios empresariales
nuevamente muy superiores a los augurados. Sobre esta última
cuestión, los propios gestores reconocen que después
del varapalo de la burbuja tecnológica, sus previsiones
se han tornado un tanto acomodaticias, de ahí que los ejercicios
precedentes contemplaran una abrumadora mayoría de sorpresas
favorables en los resultados empresariales, una situación
que queda abierta para 2007.
Respecto a la dimensión
de las fusiones y adquisiciones, los gestores ya advirtieron en
sus previsiones para 2006 que su favoritismo dentro de las inversiones
alternativas apuntaba al capital riesgo, junto a las commodities.
Si los resultados cosechados en
2006 han superado con creces las previsiones formuladas para la
renta variable, una situación contraria se ha dado con
la renta fija. Los gestores internacionales pronosticaron que
el pasado ejercicio otorgaría una rentabilidad para los
bonos a nivel global del 4%. Cumplido el año, los fondos
de inversión españoles de renta fija obtuvieron
una rentabilidad media sensiblemente inferior, del 2,4%. Para
los fondos de bonos europeos, el resultado neutro en 2006 contrasta
con la rentabilidad esperada de los gestores del 2,1%.
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