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Cuando parecía que el acuerdo
entre Gobierno boliviano y oposición se acercaba con la
decisión de Evo Morales de aceptar la aprobación
del texto constitucional por mayoría en el Congreso de dos tercios, la
tensión política se ha acentuado más aún
en Cochabamba, que el jueves era escenario de un violento choque
entre seguidores del MAS y los partidarios del gobernador Reyes
Villa que concluyó con dos personas muertas y decenas de
heridos.
La aplicación de los "dos
tercios" será efectiva hasta el próximo mes
de julio, fecha a partir de la cual el Gobierno podrá
aprobar los artículos con su mayoría parlamentaria. Evo Morales
aseguró que también se votarán por dos tercios
los artículos referidos a la modalidad de autonomías
que serán implementadas en el país, por lo que el
mandatario ha calificado la medida de "muy flexible",
y pidió a los principales partidos de la
oposición asumir esta misma conducta.
Sin embargo, Cochabamba cumple
hoy viernes su cuarto día consecutivo de manifestaciones de campesinos
seguidores de Evo, quienes se oponen a las intenciones del gobernador
del departamento de lograr más autonomía para la
región.
El Gobierno de Bolivia no podía
dejar de tomar cartas en el asunto, por lo que la ciudad de Cochabamba
ha sido militarizada con fuerzas estatales. El Ejército
se ha desplegado en el aeropuerto y las principales vías
de entrada y salida de la ciudad mientras Evo responsabiliza
al gobernador Manfred Reyes Villa del violento enfrentamiento
del jueves.
Álvaro García Linera,
presidente en funciones de Bolivia, en ausencia de Evo
Morales, quien se encuentra en Nicaragua para la firma del tratado
de adhesión de ese país a la Alternativa Bolivariana
para las Américas (ALBA), reiteró el compromiso oficial
de permanencia en el cargo de Reyes Villa, como así lo estableció la voluntad
popular que lo eligió, y convocó a los movimientos
sociales a respetar las garantías constitucionales, retomar
el diálogo y dejar las movilizaciones.
En tanto, Reyes Villa se reunió
en La Paz con cinco de los nueve gobernadores del país,
los de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y La Paz, quienes le manifestaron
su apoyo ante la exigencia de que renuncie. Estas regiones quieren
conseguir una mayor autonomía respecto al poder central.
En rueda de prensa, Reyes Villa
aseguró que no dimitirá y tampoco dará
"ni un paso atrás" en su intención de
convocar a un referendo departamental sobre la autonomía,
pese a que en julio pasado 63% de los votantes la rechazó.
El bloqueo de las carreteras de
Cochabamba se agravó con el paro iniciado hoy viernes por
el Comité Cívico local, al que se unieron los transportistas
y los bancos. En los medios de comunicación locales comienza a escucharse que
los alimentos en los mercados empiezan a escasear y hay alzas
de precios de los productos.
Habrá que esperar para comprobar
si el intento de acercamiento que el gobernante Movimiento
Al Socialismo (MAS) está intentando con la oposición
logra calmar los ánimos para abrir una vía de diálogo
real con los autonomistas.
Nacionalización minera
En medio de todo el conflicto por las autonomías, Evo
Morales ratificó el miércoles que su Gobierno iniciará
este año la nacionalización de la minería
para recuperar los recursos naturales que, según el propio
mandatario, pertenecen exclusivamente a Bolivia. El 1 de mayo
del año pasado, Morales ya decretó la nacionalización
de los hidrocarburos en un país que cuenta con enormes
reservas de gas.
Para la nacionalización
de la minería, habría que introducir algunas reformas
en el Código del sector, las cuales supondrían el aumento
de los impuestos de un 500% para estos productos. Así, los dirigentes
de la Federación de Cooperativas Mineras (Fencomin) se
han mostrado preocupados por este incremento y han asegurado que
sólo las empresas privadas podrían pagar unos tributos
tan altos.
El ministro de Minería
boliviano, Guillermo Dalence, informó de que existe la
necesidad de realizar modificaciones al Impuesto Complementario
Minero porque actualmente establece impuestos que benefician
a los empresarios en vez de favorecer al Estado. Con esta medida,
el Gobierno boliviano pretende incrementar de 45 a 300 millones
de dólares (de 34 a 231 millones de euros) anuales los
ingresos del Estado por este concepto.
Dalence espera que durante 2007,
la Corporación Minera de Bolivia reciba una inversión
de 500 millones de dólares (385 millones de euros) procedente
de créditos de entidades financieras extranjeras. Además,
según el ministro, el principal reto de la minería
boliviana en la actualidad es explorar nuevos yacimientos, ya
que hasta ahora sólo ha sido explorado el 20% del
territorio nacional. |