|
El Banco
de México (Banxico) ha publicado un informe en el que explica
que el dinero que los mexicanos residentes en el extranjero envían
al país ha alcanzado los 21.000 millones de dólares
(16.000 millones de euros) hasta noviembre del pasado año,
un 20,6% más que durante el mismo periodo de 2005. Las
remesas se han consolidado como la segunda fuente de divisas en
México, después del petróleo.
Según
los datos del informe, en los últimos tres años
las remesas han incrementado su relevancia en la economía
mexicana, hasta alcanzar un monto que supone 2,6 puntos del PIB
del país.
Estas remesas contribuyen con un 4% al consumo
nacional y su valor supera el dinero que se consigue por las inversiones
extranjeras directas y también por las divisas del turismo.
De este
modo, parece que las remesas han jugado un papel fundamental para
atenuar la pobreza extrema en la que vive una de cada cuatro familias
mexicanas. De hecho, ya el pasado 2005, el Banco de México
afirmó en un informe que estos envíos
representan para las familias pobres una ayuda superior a los
recursos destinados específicamente por los programas oficiales
a combatir la pobreza.
Tal y como
afirma Banxico, a pesar del aumento de dinero enviado, se está
llegando a un tope en el ritmo de crecimiento de los envíos
desde Estados Unidos, el lugar del extranjero donde existe un
mayor número de mexicanos. Así,
la economía mexicana no puede sustituir al petróleo
por las remesas, ya que se prevé que el crecimiento de
estas se rebaje en 2007.
Vivir en EEUU Con todos estos datos, parece que los mexicanos
residentes en EEUU ganan más, o por lo menos, ahorran más
dinero para enviar a sus familias en México. Sin
embargo, el Consejo Nacional de Población mexicano ha publicado
recientemente un informe en el que se estudia la forma de vida
de los mexicanos en el extranjero. Según
los datos del organismo, la migración laboral mexicana
a EEUU es de unos 400.000 mexicanos por año y
existen allí cuatro millones de indocumentados del país.
En concreto, el informe se centra en la población de Michoacán,
que rebasa los tres millones de habitantes en EEUU.
El estudio
revela que cerca del 26% de estos inmigrantes trabaja en el sector
de la agricultura. Sin embargo, más de medio millón
de la población michoacana sobrevive en condiciones que
se podrían mejorar con la firma de acuerdos entre ambos
países.
La presidenta
del Consejo de Población afirma que la situación
de la vivienda raya en lo infrahumano, tal es así
que "es muy común encontrar a 15 o 20 personas compartiendo
un espacio diseñado sólo para seis".
Los bajos salarios, la discriminación
y las largas jornadas laborales son algunas de las denuncias que
la presidenta de la entidad, Clara Ochoa, ha redactado para pedir
al Gobierno mexicano que instrumente medidas que mejoren la situación
de esta población.
Otro gran problema añadido a las migraciones en busca de
empleo en EEUU es la despoblación de las comunidades en
distintas regiones mexicanas. Por estos motivos, la funcionaria
ha exigido a la administración de Felipe Calderón
la creación de una política migratoria que asegure
la plena defensa de los derechos de los mexicanos en el extranjero.
La responsable del Consejo Nacional de Población ha manifestado
a la prensa local la necesidad de dialogar y llegar a acuerdos
con el Gobierno estadounidense y especificó que una política
migratoria integral "requiere considerar un mejor aprovechamiento
de las remesas que se envían al país, además
de acabar con los problemas que los mexicanos se encuentran al
intentar cruzar la frontera".
Parece así que estos
trabajadores prefieren estar hacinados en sus viviendas y ahorrar
dinero para enviarlo a sus familias en México. El Gobierno
de Felipe Calderón tendrá que tomar medidas para
que los inmigrantes que aportan las remesas a la economía
mexicana cuenten además, con mejores condiciones de vida
en los países extranjeros.
|