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Las voces críticas a la nueva estrategia
de Hugo Chávez no se han dejado de oír en Venezuela
desde que el pasado 8 de enero el mandatario anunciara la decisión
de nacionalizar diversas empresas privadas. No menos contundente
ha sido la oposición a la ley aprobada este jueves en primer
debate por la Asamblea Nacional. Gracias a esta ley, Hugo Chávez
tendrá 18 meses para gobernar a discreción, aprobando
leyes por decreto, y para hacer una reforma constitucional que
le permita sentar las bases de su gran proyecto: "el Socialismo
del Siglo XXI".
Las elecciones presidenciales del pasado 3 de diciembre
otorgaron el poder a Hugo Chávez por un 61.35% de los votos.
Una mayoría que se ve acompañada por el control
total de la Asamblea Nacional después de que sus opositores
decidieran no presentarse a las pasadas elecciones legislativas
del 7 de diciembre de 2005. Esta situación es la que permite
al mandatario venezolano poder llevar a cabo los planteamientos
anunciados.
A los grupos antichavistas, tantas medidas juntas les han cogido
por sorpresa. "La oposición venezolana podía
prever que, antes o después, Hugo Chávez intentaría
implementar estas medidas, lo que no esperaba es que lo hiciera
con tanta premura y todo a la vez", comenta a Americaeconomica.com
Douglas Gómez, experto en política venezolana.
El pasado 11 de enero, el principal líder opositor, Manuel
Rosales, anunció importantes movilizaciones a lo largo
de todo el país en protesta por lo que él consideraba
"una manera despótica de gobernar". Por el momento,
las calles no han sido ocupadas. En un principio, la primera movilización
estaba prevista para el mismo día 11 en Táchira
a la que luego seguirían intensas manifestaciones en otros
estados del país.
Finalmente, parece que la oposición ha elegido la simbólica
fecha del 23 de enero (día en el que se conmemora el derrocamiento
del dictador Pérez Jiménez en el año 1958)
para llevar a cabo la primera gran protesta. Douglas Gómez
ha confirmado a este medio que "está planeada una
gran marcha por la capital aunque aún están esperando
ciertas autorizaciones ya que la oposición controla dos
de las alcaldías de Caracas, pero las correspondientes
a las zonas más emblemáticas de la ciudad están
en manos de partidarios chavistas". Después de este
día no se ha anunciado ninguna otra actividad. "Aún
están de capa caída por los resultados de las pasadas
elecciones, no están fuertes y creo que ahora están
estudiando como reaccionar ante estos acontecimientos", comenta
el especialista.
Las quejas de la oposición. La oposición
venezolana ha criticado intensamente los planes de nacionalización
del presidente Hugo Chávez. Teodoro Ptekoff, director de
estrategia de la campaña presidencial de Manuel Rosales,
afirmaba en entrevista a Unión Radio que "el
paquete de medidas políticas y económicas anunciado
por Hugo Chávez no obedece a otro propósito que
no sea el de perpetuar al actual presidente como dueño
y señor del país y, por tanto, no existe una coyuntura
económica que las justifique". Petkoff advertía
de que, si se persistía en los planes estatalizadores,
"no habrá empresa petrolera que vaya a meter un centavo
más en Venezuela (ni habrá inversiones en otros
sectores)".
Fedecámaras también ha lanzado sus advertencias.
La portavoz de la patronal venezolana, Alejandra Stojakovic, reiteró
a Americaeconomica.com su postura crítica con
los proyectos de nacionalización. Jose Luís Betancourt,
presidente de Fedecámaras, afirmó hace unos días
que "la nacionalización de empresas de servicios tendrá
un impacto negativo en la calidad de vida de los venezolanos ya
que, históricamente, las empresas públicas han sido
ineficientes y una carga para el presupuesto nacional".
Aunque contrarios a los planes de nacionalización, la principal
preocupación de la oposición venezolana son las
reformas gubernamentales que pretenden concentrar el poder a través
de cambios territoriales. La propuesta presidencial de eliminar
las alcaldías, juntas parroquiales y otras representaciones
del poder descentralizado podría hacer perder espacio político
a los grupos de la oposición. "Se pretende volver
al modelo de la elección de gobernadores a través
de la dedocracia", afirmó Manuel Rosales al diario
El Tiempo.
El sector industrial ha mostrado igualmente su desacuerdo con
la nueva política del presidente venezolano. Directivos
de Conindustria expresaron su preocupación porque "el
Gobierno haya asumido o interpretado que su triunfo electoral
del 3D (3 de diciembre) significaba un mandato popular para acciones
que van más allá de lo planteado en la campaña
electoral y en la normativa que rige el país", según
declaraciones recogidas en El Universal.
Las críticas se oyen pero, a pesar de ello, no hacen tanto
ruido como para que Hugo Chávez no prosiga con sus planes
favorecido, eso sí, por el respaldo popular que obtuvo
una vez más en las pasadas elecciones.
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