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Según ha informado esta semana el Instituto Brasileño de Geografía Estadística (IBGE), al término de 2006 la nación suramericana contaba con una inflación del 3,14%, lo que no sólo significa su cifra más baja en los últimos ocho años, sino que supera la meta del 4,5% prevista por el Gobierno.
Entre las causas atribuidas a la bajada (que coloca el índice en casi la mitad respecto del año anterior), el IBGE ha destacado la competitividad del real (la moneda nacional) frente al dólar, la buena oferta de productos agrícolas y la pequeña cuantía de los aumentos de tarifas públicas. Además, la entidad ha subrayado que los alimentos subieron en 2006 un 1,22%, el menor aumento desde 1997, y las tarifas de energía eléctrica subieron tan sólo un 0,28%, mientras que los artículos para el hogar bajaron un 2,72% y las tarifas de telefonía un 0,83%.
Desde 1999, cuando se trazó el sistema oficial de metas, se ha alcanzado el objetivo en cuanto a la inflación en cinco ocasiones, pero esta es la primera vez que se superan las expectativas. Por este motivo, los analistas consideran que el Banco Central brasileño debería reforzar su discurso en cuanto a política conservadora de intereses.
Por otra parte, el vicepresidente de Brasil, José Alencar, actuando como presidente en funciones, aprobaba el martes un proyecto de ley que establece las normas reguladoras para que las reaseguradoras, tanto nacionales como extranjeras, entren a formar parte de un mercado hasta ahora monopolizado por la estatal IRB.
Según explicaba el secretario de política agrícola del Ministerio de Agricultura, Edilson Guimaraes, "las expectativas son que el cambio facilitará y conducirá inversiones de grandes compañías privadas que se especializan en este nicho en el país", ya que "la expansión del mercado ayudará a establecer un entorno financieramente más favorable que se traducirá en nuevos productos y políticas más accesibles al productor".
Actualmente, sólo hay cuatro compañías que ofrezcan seguros agrícolas en Brasil: Aliança do Brasil, Mapfre, Nobre y Seguradora Brasileira Rural.
Sin embargo, no todo ha sido positivo estos días. El miércoles, el Partido de los Trabajadores (PT) comunicaba a Americaeconomica.com que todavía no había llegado a un acuerdo para la elección del presidente de la Cámara de Diputados ya que, aunque el partido ha designado a su candidato, el diputado Arlindo Chinaglia, en estos momentos trabajan a toda prisa para conseguir un candidato de consenso, que unifique la base aliada del presidente del Gobierno, Lula da Silva.
Este objetivo del partido oficialista de Lula todavía no se ha alcanzado porque el actual presidente de la Cámara de Diputados, Aldo Rebelo, ha vuelto a presentar su candidatura.
La dificultad con la que se encuentra el presidente de Brasil al comienzo de su segundo mandato es aunar el apoyo de las fuerzas aliadas y de la oposición para la elección del presidente de la Cámara baja. Sin embargo, el tiempo no es su aliado, ya que para el próximo 1 de febrero está previsto que el Congreso elija entre los 513 diputados que la integran a un candidato para presidir la Cámara de Diputados.
La noticia estrella estos días se ha producido en otro ámbito: el anuncio de que la empresa de telecomunicaciones española Telefónica invertirá durante los próximos cuatro años en Brasil alrededor de 15.000 millones de reales (unos 5.475 millones de euros) en las áreas de telefonía fija, móvil e Internet, según informó la compañía el jueves tras una reunión entre su presidente, César Alierta, su responsable en Brasil, Antonio Carlos Valente, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula de Silva.
En base a este acuerdo, próximamente se inaugurará en Sao Paulo un nuevo centro de atención telefónica al cliente de la filial de Telefónica Atento, que significará la creación de unos 5.000 empleos. Además, la compañía está pendiente de la aprobación, por parte de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones de Brasil (Anatel), de su solicitud de licencia para servicios DHT (televisión de pago por satélite).
Según fuentes de la española, Telefónica ya ha invertido unos 28.900 millones de reales, excluida la compra de activos, desde su llegada al país, en la segunda mitad de los años noventa.
Quizá la iniciativa de Telefónica tenga algo que ver con la tranquilidad del ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Luiz Fernando Furlán, que ha descartado que la iniciativa del presidente venezolano, Hugo Chávez, de nacionalizar los sectores de energía y telecomunicaciones pueda afectar al creciente comercio e inversiones entre Brasil y Venezuela.
Venezuela es un gran mercado para los productos industrializados brasileños y es uno de los países más importantes para las exportaciones de Brasil, según explicó el ministro de Comercio Exterior.
Del mismo modo, Petrobras, la petrolera estatal de Brasil, que además de proyectos de inversión en Venezuela está asociada con la petrolera estatal venezolana (Pdvsa), ha asegurado que el modelo de nacionalización de hidrocarburos del presidente Chávez no repercutirá en los intereses brasileños en el país.
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