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El IPC estadounidense correspondiente
al mes de diciembre de 2006, que aumentó un 0,5%, ha confirmado
los temores de los operadores financieros sobre la posibilidad
de que la Fed en su próxima reunión que se celebrará
los días 30 y 31 de enero opte por mantener los tipos.
El dato, por lo tanto aleja la esperanza de que la autoridad monetaria
retoque a la baja la cifra, situada ahora en el 5,25%, en lugar
de iniciar un movimiento a la baja como anticipaban algunos analistas.
El dato de la inflación de diciembre que ha hecho público
esta mañana el Departamento de Trabajo, ha sido peor que
la previsión del consenso de los analistas, situado en
un 0,4%. Además, es el mayor aumento de los últimos
cuatro meses y, aunque la inflación anual se ha mantenido
en el 2,5%, el dato de la inflación subyacente, donde no
ponderan los precios de los alimentos ni la energía, se
ha colocado en un 2,6%.
La subida de los precios de la energía ha sido clave del
incremento de la inflación. Éstos han aumentado
un 4,6% en diciembre, lo que supone la mayor subida desde enero
después de que cayeran un 0,2% el mes anterior. Así
los precios de venta al público de gasolina se movieron
en un promedio de 2,31 dólares por galón en diciembre
mientras que en noviembre se colocaron en 2,23 dólares.
Poco después de la aparición del dato, el propio
presidente de la Fed declaraba en su comparecencia ante el Comité
Presupuestario del Senado que el crecimiento económico
no será suficiente para la mejora del país y que
es necesaria una reforma en el sistema asistencial estadounidense
que rebaje los costes médicos.
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