“La demanda esta en manos de los jueces y, dependiendo de la importancia que le quieran dar, nos darán su veredicto tarde o temprano, esperemos que sea para bien”, esas han sido las declaraciones del secretario general de Força Nacional, Joao Carlos Gonçalves, a Americaeconomica.com tras el anuncio de las medidas del principal proyecto económico del segundo mandato del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva.
Ésa ha sido una de las reacciones del plan de inversiones presentado esta semana por el presidente brasileño. Reacciones, tanto partidarias como opuestas. En este último grupo se encuentra el segundo sindicato del país por número de afiliados, el citado Força Nacional, cuyo secretario general ha manifestado a este diario que Lula no puede utilizar dinero del fondo de trabajadores para su plan de infraestructuras. Por ello, el sindicato ha interpuesto una demanda en el Tribunal Supremo con el objetivo de frenar las intenciones del presidente brasileño.
El polémico plan económico llamado "Programa de Aceleración de Crecimiento" (PAC), supone el mayor plan de inversiones de la historia del país. Entre este año y 2010 está previsto un desembolso de más de 177.502 millones de euros con el objetivo de acelerar el crecimiento económico del país.
Del mismo modo y en el mismo grupo de rechazo a algunas medidas del proyecto, la reducción de 0,25 puntos del tipo de interés de referencia brasileño ha sido duramente criticado por el sector empresarial e industrial, tanto como las centrales obreras, ya que esperaban una baja mayor de la tasa de interés.
Paulo Skaf, presidente de la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo, el estado más rico e industrializado de Brasil, ha aclarado que con una política monetaria más expansiva se estimularía la inversión y con ello el empleo y el repunte de la economía.
Menos impuestos y más viviendas. Los comerciantes también están molestos ante la negativa de reducción de impuestos de los materiales de la construcción, como el cemento o el material eléctrico.
De acuerdo con las cifras aportadas por la Asociación Nacional de Comerciantes de Materiales de Construcción, que representa a 110.000 puestos de venta, actualmente en Brasil existe un déficit habitacional de ocho millones de residencias y más de ocho millones de hogares precisan mejoras para ser habitadas.
Ante esta situación, el presidente de la asociación de comerciantes, Roberto Dreithaupt, ha declarado a los medios locales que si se contemplase una reducción de los impuestos en el sector de la construcción, el mercado de los materiales podría crecer hasta un 8% en 2007.
A pesar de todo esto, algunos partidos políticos han avalado la aprobación de las medidas, como el Partido Progresista (PP), Partido Social Cristiano (PSC), Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB), Partido Socialista Brasileiro (PSB) y Partido de los Trabajadores (PT), según anunció el ministro de Hacienda, Guido Mantega. De hecho, Lula ha convocado a los presidentes de los partidos aliados para participar en la próxima reunión del Consejo Político del Gobierno para aprobar el programa lo más rápidamente posible.
Aunque el ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, ya ha dejado claro que no habrá disposición por parte del Gobierno para modificar la lista de obras y las medidas económicas que sustentan el programa. |