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El anhídrido
carbónico, CO2, que forma parte de la atmósfera,
donde existe a consecuencia de la actividad volcánica y
de los fenómenos de combustión, respiración
y fermentación, que se producen en la superficie terrestre,
y que es emitido en grandes cantidades por las empresas, entre
las que aparecen las siderúrgicas, ha sido objeto de regulación
a nivel internacional por el Protocolo de Kioto.
Culpable,
en gran manera, del cambio climático, lo que es negado
por algunos, más bien escasos, científicos, está
dando lugar a un negocio. La City de Londres fue pionera en 2001
de la primera bolsa de anhídrido carbónico del mundo,
en la que el principal activo que se intercambia son derechos
de emisión de gases contaminantes.
En España
existe también una plataforma de negociación de
derechos de emisión. Por otra parte, Londres, a través
de sus autoridades municipales, ha implantado un sistema de limitación
del tráfico con peaje.
Toda esta
actividad nos lleva a preguntarnos si son realmente afectivas
todas estas medidas para detener el calentamiento global de nuestro
planeta. O si estas medidas han llegado, o están llegando,
demasiado tarde. También nos podemos preguntar sobre el
auténtico protagonismo de los biofueles y hasta qué
punto resulta eficaz plantar, por ejemplo, un millon de árboles.
El Ministerio
de Medio Ambiente del Reino Unido ha anunciado, recientemente,
un plan, de carácter voluntario, para que las empresas
reduzcan el impacto de sus emisiones de gases de efecto invernadero.
En 2005 la Unión Europea puso en marcha un sistema de compraventa
de derechos de emisión.
De este
modo, las industrias pueden acudir a comprar créditos de
anhídrido carbónico, cuando sus emisiones sobrepasen
la asignación estipulada por los gobiernos. Frente al nivel
de emisión de 1990, el Reino Unido tiene el proyecto de
recortar estas emisiones en un 20%. En el año 2012 finaliza
el actual acuerdo internacional, basado en el Protocolo de Kioto,
dando lugar al comienzo de una nueva era en la lucha contra la
contaminación y contra el cambio climático.
En fecha
reciente, ha tenido lugar en Madrid un encuentro hispanobritánico
para abordar toda esta problemática, en la cual España
se encuentra bastante mal situada. Además de las eléctricas,
asistieron al encuentro las patronales cementera, Oficemen, papelera,
Aspapel y siderúrgica, Unesid. Las empresas de estos sectores
necesitan acudir a la bolsa de anhídrido carbónico,
para cumplir sus obligaciones de acuerdo con el protocolo de Kioto.
Además,
el sector bancario es otro de los protagonistas de esta problemática.
Así Barclays Capital y Dresdner Kleinwort son los más
comprometidos en estas cuestiones. La labor de asesoramiento y
de intermediación resulta de capital importancia. En cambio
la escasa participación de los bancos y cajas españolas
en el mercado de derechos de emisión merma las posibilidades
de desarrollo de la Bolsa española.
En el Reino
Unido, los partidos más importantes, laboralistas, conservadores
y liberales pugnan por sobresalir en todo lo relacionado con los
problemas medioambientales. En este sentido, se encuentra en la
política española un menor índice de compromiso
con lo relacionado en la reducción de las consecuencias,
que se pueden derivar del cambio climático.
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