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Año IX - Madrid, viernes 26 de enero de 2007
 
Reportaje
 
El anhídrido carbónico se transforma en negocio cuando las industrias sobrepasan los límites de los gobiernos
 
El CO2 como negocio

Miguel Ángel Arruti

 

El anhídrido carbónico, CO2, que forma parte de la atmósfera, donde existe a consecuencia de la actividad volcánica y de los fenómenos de combustión, respiración y fermentación, que se producen en la superficie terrestre, y que es emitido en grandes cantidades por las empresas, entre las que aparecen las siderúrgicas, ha sido objeto de regulación a nivel internacional por el Protocolo de Kioto.

Culpable, en gran manera, del cambio climático, lo que es negado por algunos, más bien escasos, científicos, está dando lugar a un negocio. La City de Londres fue pionera en 2001 de la primera bolsa de anhídrido carbónico del mundo, en la que el principal activo que se intercambia son derechos de emisión de gases contaminantes.

En España existe también una plataforma de negociación de derechos de emisión. Por otra parte, Londres, a través de sus autoridades municipales, ha implantado un sistema de limitación del tráfico con peaje.

Toda esta actividad nos lleva a preguntarnos si son realmente afectivas todas estas medidas para detener el calentamiento global de nuestro planeta. O si estas medidas han llegado, o están llegando, demasiado tarde. También nos podemos preguntar sobre el auténtico protagonismo de los biofueles y hasta qué punto resulta eficaz plantar, por ejemplo, un millon de árboles.

El Ministerio de Medio Ambiente del Reino Unido ha anunciado, recientemente, un plan, de carácter voluntario, para que las empresas reduzcan el impacto de sus emisiones de gases de efecto invernadero. En 2005 la Unión Europea puso en marcha un sistema de compraventa de derechos de emisión.

De este modo, las industrias pueden acudir a comprar créditos de anhídrido carbónico, cuando sus emisiones sobrepasen la asignación estipulada por los gobiernos. Frente al nivel de emisión de 1990, el Reino Unido tiene el proyecto de recortar estas emisiones en un 20%. En el año 2012 finaliza el actual acuerdo internacional, basado en el Protocolo de Kioto, dando lugar al comienzo de una nueva era en la lucha contra la contaminación y contra el cambio climático.

En fecha reciente, ha tenido lugar en Madrid un encuentro hispanobritánico para abordar toda esta problemática, en la cual España se encuentra bastante mal situada. Además de las eléctricas, asistieron al encuentro las patronales cementera, Oficemen, papelera, Aspapel y siderúrgica, Unesid. Las empresas de estos sectores necesitan acudir a la bolsa de anhídrido carbónico, para cumplir sus obligaciones de acuerdo con el protocolo de Kioto.

Además, el sector bancario es otro de los protagonistas de esta problemática. Así Barclays Capital y Dresdner Kleinwort son los más comprometidos en estas cuestiones. La labor de asesoramiento y de intermediación resulta de capital importancia. En cambio la escasa participación de los bancos y cajas españolas en el mercado de derechos de emisión merma las posibilidades de desarrollo de la Bolsa española.

En el Reino Unido, los partidos más importantes, laboralistas, conservadores y liberales pugnan por sobresalir en todo lo relacionado con los problemas medioambientales. En este sentido, se encuentra en la política española un menor índice de compromiso con lo relacionado en la reducción de las consecuencias, que se pueden derivar del cambio climático.

 
 

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