| Los
ricos y típicos tacos mexicanos corren el peligro de sufrir
lo que ya se conoce como “la crisis de la tortilla”.
El desabastecimiento de maíz podría alterar la calidad
de la dieta mexicana, que utiliza este producto básico para
la elaboración de multitud de platos que forman parte de
la cultura gastronómica del país.
Pero el problema del maíz no es sólo una cuestión
culinaria. Este grano es el alimento básico que alimenta
a millones de mexicanos pobres y la subida en los precios que
ha ocasionado la escasez del producto puede desembocar en una
inestabilidad social causada por el hambre.
Rafael Ortega Paczka, doctor de la Universidad Autónoma
Chapingo y especialista investigador de maíces criollos
de México, ha hablado con Americaeconomica.com
y ha ofrecido lo que, a su entender, son las causas de la crisis
generada por el encarecimiento del precio del maíz.
El académico sitúa la clave del problema en las
consecuencias del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (Tlcan). Ortega afirma que “se dejó de apoyar la
producción mexicana porque no se consideraba rentable y
se empezó a importar gran cantidad desde EEUU, lo que no
se contaba era con una reducción de la producción
estadounidense y, por tanto, tal subida del precio del maíz
en el mercado”. Una segunda causa, señala el experto,
“está relacionada con la especulación de los
grandes industriales acaparadores del maíz como son Maseca,
Cargill y Minsa”.
A este respecto, la Comisión Federal de Competencia de México (Cofeco)
ha abierto esta semana una investigación en toda la cadena
maíz-tortilla para detectar posibles manipulaciones de
precios, restricción de las cantidades ofrecidas en el
mercado o división de mercado entre los competidores. Representantes
de organizaciones de productores de maíz critican que
desde que se anunció la investigación hasta que
comenzaron las pesquisas pasaron 12 días, lo que consideran
tiempo suficiente para que los especuladores escondan “las
pruebas del delito”.
El doctor Ortega, ha alertado sobre el peligro que constituye
la importación de maíz transgénico desde
EEUU “cuyos efectos sobre la salud humana aún no
están determinados, además de la posibilidad de
que cualquier grano se caiga mientras está siendo transportado
y contamine otras cosechas”. Por este motivo, el académico
rechaza totalmente que la importación de maíz transgénico
suponga una solución viable, tal y como muchas multinacionales
que comercializan con este tipo de productos se han apresurado
a afirmar.
Ante la crisis, el Gobierno mexicano ha decido tomar medidas y
ha anunciado un programa de reserva estratégica de maíz
para garantizar el abastecimiento a la población. El Ejecutivo
Federal decidió ampliar el cupo de importación de
maíz amarillo en más de un millón de toneladas.
Este tipo de cereal ha sido tradicionalmente utilizado para el
forraje, pero su escasez ha provocado que haya sido sustituido
por el grano blanco, utilizado en la elaboración de tortilla,
lo cual ha provocado una desestabilización en los precios
de estos productos y sus derivados.
Para Rafael Ortega esta no es ninguna solución ya que “han
utilizado como medicina la propia enfermedad, favorecen la importación
en vez de la producción nacional con lo que se ahonda en
la dependencia internacional para el abastecimiento”.
No obstante, el secretario de Economía, Eduardo Sojo, ha
indicado que también se tratará de incrementar la
producción nacional mediante la cobertura de precios, el
apoyo a la comercialización de cosechas y la aplicación
de incentivos como el programa Agricultura por Contrato, lo que garantizaría
a los productores la venta de sus cosechas y el precio de las
mismas.
Los más vulnerables también figuran entre los planes
del Gobierno. Para paliar la situación de las poblaciones
más pobres, el Gobierno ha anunciado que 176 millones de
toneladas de maíz serán vendidas a un precio un
50% más bajo de lo que marca el mercado. Con esto, se pretende
aliviar la situación de 25 millones de mexicanos, aunque
Rafael Ortega denuncia que “estas medidas son simplemente
paliativas y no representan una solución real”.
Toda esta crisis comenzó cuando, comienzos de este año,
el precio del maíz se disparó pasando de ocho pesos
(0,56 euros) el kilo a 14 (0,98 euros) en pocos meses. El precio
del maíz había subido, además, un 11% en
el 2006 con respecto al 2005 y un 70% en los últimos seis
años.
México produce 22 millones de toneladas de maíz
al año, que resultan insuficientes para atender un consumo
nacional que asciende a 39 millones de toneladas.
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