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Las presentaciones de resultados de los bancos estadounidenses
demuestran que mantener la solvencia se está convirtiendo
en un reto para estas entidades. Merrill no ha especificado cuál
es su ratio BIS, que relaciona los fondos propios con el riesgo
de los activos. JP Morgan presumía de una ratio del 8,4%,
mientras que Citigroup aseguraba que, tras colocar sus emisiones,
contará con una ratio BIS de un 8,2% de capital. El mínimo
exigido por Basilea I para considerar solvente a un banco es del
8%. El sistema financiero estadounidense ha destapado un agujero
que podría precipitar a las entidades a la crisis más
severa desde la Gran Depresión.
Citigroup se ha visto obligado a realizar una emisión
de convertibles en acciones preferentes para recuperar su solvencia,
debido a que se encuentra por debajo de los mínimos exigidos.
El banco se encuentra atenazado por el deterioro de sus activos
vinculados al subprime. Merrill Lynch registró pérdidas
en 2007 de 7.800 millones de dólares, las primeras desde
1989.
El mayor banco de EEUU ha especificado que después de
colocar esta emisión su ratio de capital Tier 1 se situará
en el 8,2%. El mínimo exigido por Basilea I era el 8% para
establecer que un banco es solvente. Esto significaría
que actualmente está por debajo de lo exigido en la convención
internacional. Según la opinión de los analistas
de Goldman Sachs, el ratio de capital de Citigroup se encontraría
en torno al 7%. En total, el banco obtendrá 14.500 millones
de dólares tras la ampliación de capital mediante
convertibles sobre acciones preferentes (las participaciones preferentes
se computan como fondos propios).
El brazo inversor del Gobierno de Singapur tomará aproximadamente
la mitad de esta emisión, y el resto será colocada
entre el fondo de inversión estatal de Kuwait, el príncipe
Alwaleed bin Talal, el fondo de inversión de la familia
Weill, inversores públicos de EEUU y otros fondos. La rentabilidad
de los títulos será del 7% con una prima por la
conversión del 20%. Además, el banco se ha beneficiado
de un crédito fiscal por 7.000 millones de dólares.
Citigroup continuará vendiendo activos para salvar las
cuentas. En este trimestre ha vendido el 7,4% de los activos de
su balance por 176.000 millones de dólares.
El pasado 15 de enero Merrill Lynch anunció que había
vendido 6.600 millones en convertibles sobre acciones preferentes
a fondos soberanos de Kuwait y Corea. Esta emisión de títulos
es similar a la realizada por Citigroup por valor de 12.500 millones
de dólares. Sin embargo, Citi consiguió colocarlos
a un tipo del 7%, mientras que Merrill lo ha tenido más
difícil al tener que ofrecer un 9% de rentabilidad.
En cuanto al balance del otro gran perjudicado, las cifras de
Merrill han superado con creces las peores previsiones de los
expertos, con unas amortizaciones de 15.000 millones de dólares
por la depreciación de activos referenciados a las subprime.
En el último trimestre de 2007, la entidad acumuló
unas pérdidas de 9.830 millones de dólares. Este
balance negativo habría sido todavía mayor, si la
compañía no se hubiera beneficiado de un crédito
fiscal de 4.200 millones de dólares. Citigroup también
se libró de pagar a Hacienda 7.310 millones de dólares
al final del ejercicio, gracias a otro crédito fiscal.
La mayor pérdida de su historia. Citigroup ha presentado
pérdidas de 9.830 millones de dólares en el cuarto
trimestre, las mayores de sus 196 años de historia. Los
expertos creen que el conjunto de los resultados del sector financiero
serán pésimos, sólo comparables a los de
la Gran Depresión de los años 30. Además,
Citigroup ha anunciado que realizará un inesperado recorte
del dividendo desde los 54 céntimos por acción hasta
los 32 céntimos, a pesar de que en noviembre anunció
que no bajaría la retribución por acción.
Con esta iniciativa la entidad se ahorra unos 4.400 millones de
dólares. También se han anunciado 4.200 despidos,
que se sumarán a los 17.000 anteriores.
Latinoamérica. El crecimiento en los mercados emergentes
ha permitido sujetar las elevadas pérdidas de Citigroup.
El gigante estadounidense consiguió doblar sus beneficios
en Latinoamérica, gracias a un importante aumento de los
ingresos en renta fija y a sus negocios de renta variable. Además,
el banco se encuentra en plena expansión en el subcontinente,
ya que ha abierto 230 oficinas durante este año. El banco
destacó que los depósitos han experimentado un importante
aumento del 74% en Latinoamérica durante el año
pasado. Además, el banco se ha desprendido de algunas de
sus participaciones accionariales en el subcontinente, de las
que ha obtenido importantes plusvalías. En México,
Citigroup ha vendido sus acciones de Visa, con las que ha obtenido
42 millones de dólares en plusvalías antes de impuestos.
Miedo. Los inversores de Wall Street huían de los
valores de los bancos durante la semana, ya que los analistas
estiman que las pérdidas de este trimestre pueden superar
los 35.000 millones de dólares en el sector.
JP Morgan. JP Morgan logró ganar 3.000 millones
de dólares durante uno de los trimestres más complicados
de la historia de la banca, gracias a la diversificación
de sus negocios y el buen comportamiento de su división
de banca minorista.
JP Morgan ha conseguido compensar las pérdidas vinculadas
al subprime con las ganancias en su división de banca minorista,
cuyo beneficio ha aumentado un 5% hasta los 752 millones de dólares,
gracias a la mayor concesión de hipotecas. Además,
el presidente del banco, Jaime Dimon, ha destacado el buen comportamiento
del negocio con bonos del Tesoro estadounidenses y gestión
de activos. Para Dimon, la diversificación de la entidad
ha permitido compensar el mal comportamiento de algunos negocios.
El banco ha destacado que han podido fortalecer sus reservas para
el futuro y, sobre todo, que sus ratios de capital han permanecido
inalterados, por lo que las pérdidas del sector subprime no han afectado a su solvencia. A diferencia de Citigroup, JP
Morgan ha logrado terminar el año con un ratio de capital
Tier 1 del 8,4%, que supone 88.700 millones de dólares.
Banca de inversión. Sin embargo, y aunque por el
momento JP Morgan se ha librado de rebasar la línea roja
del máximo peligro, el trimestre ha sido malo: la actividad
de banca de inversión ha disminuido "significativamente",
según el banco. Todo ello por pérdidas desde 1.300
millones de dólares en posiciones subprime, incluyendo
los CDO's, una menor actividad en los mercados financieros y un
importante aumento de las comisiones cobradas por las transacciones.
2008. El presidente de JP Morgan, Jaime Dimon, ha manifestado
que se mantendrán "extremadamente cautos" en
2008, debido a que la desaceleración de la economía
afectará a los volúmenes de negocio e incrementará
los costes de los créditos.
SIV's. La agencia de calificación crediticia Moody's
ha establecido que los bonos vinculados a vehículos de
inversión estructurados, o SIV's por sus siglas en inglés,
han sufrido una caída del 47% de su valor nominal. Además,
Moody's establece que los activos de las SIV's han perdido 300.000
millones de dólares. Estos vehículos estructurados
han vendido 55.600 millones de dólares entre junio y noviembre
de este año.
Puja. La valoración de los SIV's son uno de los
principales problemas con que se están encontrando los
organismos reguladores, según apuntan algunos expertos.
Tras las zozobras financieras, es complicado establecer cuánto
valen estos vehículos de inversión, que deberían
reflejar las ganancias o pérdidas finales de las inversiones
en bonos de alto riesgo vinculados al sector subprime. El precio
de estos títulos ha sufrido importantes recortes, en un
mercado prácticamente parado por la desconfianza de los
inversores en estos títulos vinculados a hipotecas basura,
que registraban un alto número de impagos. La valoración
de Moody's llega en un momento clave, y establece un paralelismo
entre las caídas del precio de mercado de estos bonos y
su valor real. De esta manera, lanzan un mensaje a los bancos
centrales, que también estarían obligados a establecer
unos criterios para determinar el precio de los SIV's, que ocupan
un papel central entre los actores que han hecho estallar la crisis
subprime en los mercados.
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