La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se ha enfrentado a su partido (el Socialista) y le ha dado la espalda al aprobar la Ley de Educación. Con esta medida la mandataria no sólo ha ignorado las propuestas de sus compañeros políticos para esta nueva ley, sino que además ha pactado con la oposición.
La presidenta rechazó así en el Parlamento dos propuestas de dos diputados socialistas para incluir en el proyecto de ley el aumento de las subvenciones escolares en un 15%. La propuesta de solución socialista más polémica fue la que trataba sobre ese aumento y que no obtuvo la venia del Ejecutivo, después de que la Alianza amenazara con parar el acuerdo educativo si se aprobaba. Los miembros de la Alianza argumentaron que esa financiación había sido marginada de dicho pacto por una petición anterior del Gobierno y en aras de lograr un consenso.
Ante esta situación, los parlamentarios socialistas de la Concertación mostraron su disconformidad. La derecha extremó mucho su actitud con algo muy específico y puntual, y aseguró que esta decisión estaba relacionada con el primer acuerdo político, que en realidad no tenía ninguna relación porque siempre se dijo que esto no era parte del acuerdo político.
Pero el Gobierno se mantuvo firme. El secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, reafirmó el acuerdo político al no dar su visto bueno a la iniciativa socialista y también lo hizo la ministra de Educación, Yasna Provost.
El ambiente político en Chile no está viviendo momentos muy buenos. A este enfrentamiento de Bachelet con su partido habría que sumar los problemas acarreados en las últimas semanas por el sistema público de transporte de la capital chilena, el Trasantiago. Anteriormente Bachelet había pedido al Banco del Estado un crédito de 160 millones de dólares (109 millones de euros) para financiar durante los primeros cuatro meses de 2008 el Transantiago.
La mandataria había decidido recurrir a esta vía para impedir que el sistema se colapsase y evitar a la vez, una subida en la tarifa que afectaría a millones de usuarios.
Por su parte, Francisco Vidal, secretario general del Gobierno chileno, ha explicado que si no se concede el crédito, la tarifa actual de 76 centavos de dólar (52 céntimos de euro) alcanzará los 90 centavos (61 céntimos). Vidal ha afirmado además que se enviará un proyecto de ley al Congreso en abril “para obtener un financiamiento permanente” para el transporte.
Enfrentamientos internacionales. En el plano internacional, Chile se ha enfrentando esta semana con Perú por los límites marítimos. Ello ha llevado a la mandataria a reunirse con los principales dirigentes políticos de su país para consolidar una postura unitaria frente a la demanda que el país vecino ha presentado en la Corte Internacional de Justicia de La Haya por los desacuerdos limítrofes entre ambos países.
Las dos naciones latinoamericanos mantienen una larga disputa por la definición de su límite marítimo en un área rica en recursos pesqueros en el Océano Pacífico. Perú ha dado el primer paso y ha presentado en La Haya una demanda contra Chile.
Bachelet y sus cinco ministros políticos se reunirán con los presidentes de los partidos de la Alianza, Hernán Larraín (UDI) y Carlos Larraín (RN), y los máximos representantes de la Concertación, Camilo Escalona (PS), Soledad Alvear (DC), José Gómez (PRSD) y Guido Girardi (PPD).
Por su parte, el analista chileno José Rodríguez Elizondo remarcó que su país necesita una “estrategia integral de emergencia” para equiparar la ventaja que Perú ha obtenido con la presentación de la demanda ante La Haya y la designación de Allan Wagner como agente del Estado peruano. Elizondo ha remarcado que Wagner cuenta con un amplio conocimiento del problema limítrofe, gracias a los importantes cargos que desempeñó como embajador de Perú en Chile y como ministro de Relaciones Exteriores.
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