Los líderes republicanos y demócratas del Congreso
han alcanzado un principio de acuerdo para aprobar el plan de
Bush de salvamento de la economía. Este plan incluye,
tal y como estaba previsto, la devolución de impuestos
por parte de Hacienda de entre 300 y 1.200 dólares a cada familia, y un recorte de impuestos a las empresas.
Mediante este plan, que podría costar a las arcas del
Estado unos 150.000 millones de dólares, la Administración
intenta espolear el consumo, que representa casi un 70% del
PIB de EEUU. La devolución de impuestos irá destinada
a personas que se sitúan por debajo de cierto tope de
ingresos, 75.000 dólares en caso de personas individuales,
o 150.000 en el de familias.
Nancy Pelosi, por el lado demócrata, y John Boehner,
por el republicano, han elaborado los detalles de la propuesta
junto con el Secretario del Tesoro, Henry Paulson. No obstante,
la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, ha anunciado que
aún no se ha llegado a un acuerdo final con el Gobierno.
Minoristas. El plan de Bush para salvar el
crecimiento económico no ha tenido el impacto esperado.
La devolución de impuestos a las familias que incluye
este plan podría no impulsar el consumo, sino el ahorro
de los ciudadanos, según las organizaciones minoristas.
Las compañías minoristas no están tan seguras
de que la asistencia fiscal del Gobierno Bush consiga impulsar
el consumo mediante la devolución de Hacienda de dinero
a los contribuyentes, tal y como sí sucedió en
2001. Según el Consejo Internacional de Centros Comerciales,
el momento del mercado es diferente, y los consumidores están
más preparados ahora para ahorrar o reducir su endeudamiento
que para gastar este dinero.
En verano de 2001, el Gobierno ya realizó una medida
similar, que sí logró impulsar el consumo, que
representa aproximadamente dos terceras partes de la economía
estadounidense. Entonces, entre el 20% y el 40% de las devoluciones,
que oscilaban en unas cifras de 300 y 600 dólares, fueron
gastadas a los pocos días de ser recibidas, y dos terceras
partes circulaban a finales del tercer trimestre. No obstante,
lo más probable es que ese consumo viniera de las personas
de bajos ingresos, que tienen un menor acceso a los créditos
que las familias de clase media o alta.
El presidente de la Fed, Ben Bernanke, sí se ha mostrado
de acuerdo con estas medidas de asistencia fiscal, muy similares
a las llevadas a cabo en 2001. Según Bernanke, entonces
las devoluciones de impuestos tuvieron un impacto positivo en
el consumo, y eso ayudó a que la recesión de la
economía de ese año fuese relativamente moderada.
Aseguradoras de bonos. El plan para salvar
el consumo no es el único que ha aparecido en los últimos
días. Las aseguradoras de bonos estadounidenses son una
de las principales preocupaciones en Wall Street por lo que
el regulador de Nueva York ha asegurado que pondrá en
marcha un plan de salvamento para las aseguradoras de bonos.
Ambac y MBIA sufrieron los recortes de rating de Fitch, mientras
que Standard & Poor’s y Moody’s se encuentran
revisando sus calificaciones para posibles bajadas.
Estos recortes encarecerían los seguros sobre la deuda
emitida, y forzarían a los inversores institucionales
a deshacerse, forzados por la ley, de todos aquellos bonos que
no tuvieran la máxima calificación crediticia.
Estas firmas tienen asegurada deuda por valor de 2,4 billones
de dólares. La cantidad de dinero que recibirán
no ha sido especificada, pero el diario Financial Times aseguraba
que estas aseguradoras recibirían 15.000 millones de
dólares para hacer frente a sus obligaciones.
Ante el repunte de los ‘default’, es decir, fallidos,
las aseguradoras deben hacer frente a una cantidad ingente de
pagos. Al no poder hacerlo, se ha hecho necesaria la intervención
de los reguladores. Ese dinero iría a parar en última
instancia a los SIV’s, los vehículos de inversión
estructurados.