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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha recurrido a Pdvsa para acabar con la escasez de alimentos de su país, y la petrolera estatal ha iniciado ya las operaciones de compra y distribución de alimentos mediante su nueva unidad, Pdval.
Uno de los sitios elegidos para el inicio de las actividades de la empresa Producción y Distribución Venezolana de Alimentos (Pdval) ha sido el estado Carabobo, más concretamente las poblaciones de Puerto Cabello y Morón, donde bajo la coordinación de la refinería El Palito y con el apoyo de la Misión Rivas, se ha iniciado la venta de 45 toneladas de leche.
Pdval es una distribuidora de alimentos que operará a través de Makro, una división local del minorista alemán Metro.
Chávez ha asegurado que Pdval prevé cubrir el 33% del consumo nacional y ha fijado como meta colocar en el mercado unas 300.000 toneladas mensuales de alimentos, a través de consejos comunales y tiendas de barrio.
Tras la perdida del referéndum constitucional y con miras a las elecciones regionales, Chávez parece que se ha propuesto acabar con los principales problemas que sacuden a su país, como es el desabastecimiento de algunos alimentos de la cesta básica y para ello ha creado esta filial.
Pero muchos sectores de la sociedad venezolana acusan esta falta de alimentos al estricto control de precios que mantiene el Gobierno y a la falta de inversión privada, tras la nacionalización en 2007 de los principales sectores económicos del país.
Además, Chávez ha buscado en Honduras un remedio para la escasez de alimentos y para ello ha propuesto que la nación centroamericana pague con productos agrícolas el 40% de los combustibles que adquiera a Venezuela, unas compras que ascienden a 750 millones de dólares (504,4 millones de euros) al año.
Y esto no es todo porque el presidente venezolano ha ampliado su plan de cambio de petróleo por alimentos, que comenzó en Honduras, y ha ofrecido a Nicaragua comprar parte de su producción agropecuaria en el marco de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), mientras que negocia acuerdos petroleros con el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega.
Pero la petrolera estatal está recibiendo críticas. Concretamente esta semana, el diario estadounidense El Nuevo Herald afirmaba que la deuda financiera consolidada de Pdvsa se disparó en 2007 hasta llegar a 16.006 millones de dólares (11.115 millones de euros), impulsada por una emisión de bonos y varios créditos con entidades extranjeras, según un informe publicado por la propia compañía.
En El Nuevo Herald también se apuntaba que durante el año 2007, Pdvsa lanzó una emisión de bonos por 7.500 millones de dólares (5.208 millones de euros), contrató una línea de crédito de 1.124 millones de dólares (780,5 millones de euros) con un grupo de bancos liderados por el francés BNP Paribas y recibió un préstamo de 3.500 millones de dólares (2.430,5 millones de euros) de un grupo de entidades encabezadas por Japan Bank.
Mientras tanto, la oposición venezolana denuncia que la compañía destina demasiados recursos a sostener programas sociales del Gobierno: 13.000 millones de dólares (9.028 millones de euros) en 2006, en detrimento de las inversiones necesarias para mantener las pautas de producción.
El Nuevo Herald también ha sacado a luz que el presidente de Venezuela ha comenzado a aprovisionar a la población de su país con productos de la canasta básica que ha comprado en el mercado internacional, y sobre todo en EEUU, a los mismos proveedores que suministran a su país amigo, Cuba. Además, Cuba ha recibido esta semana la visita del secretario de Agricultura y Alimentación de California, Arthur Kawuamura, para acordar la venta de alimentos a la isla.
El diario de Miami destacaba que el llamado "Combo Alimentario", que incluye leche en polvo, arroz, frijoles negros y aceite comestible, forma parte de un ambicioso programa de subsidio alimenticio que el mandatario puso en marcha el martes pasado.
Bloque 'anti-Chávez'. Aunque parece que Chávez ha sacado toda su artillería para ganar las próximas elecciones regionales, no ha sido el único, ya que los principales partidos de la oposición venezolana han firmado un pacto para respaldar a candidatos comunes en las próximas elecciones, con lo que intentan unir el voto ‘anti-Chávez' y ganar más poder en las gobernaciones regionales y las alcaldías.
Los grupos opositores, que actualmente controlan tres de las 23 gobernaciones de Venezuela, esperan así poder terminar con el poder que los aliados del presidente tienen en los gobiernos locales. Por su parte, Hugo Chávez ha instado a los miembros del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a que comiencen inmediatamente a trabajar para conseguir una victoria en las elecciones regionales, previstas para finales de este año.
Tras su derrota en el referéndum constitucional, Chávez se muestra contundente a la hora de enfrentarse a estas nuevas elecciones en las que espera ganar de una manera aplastante. Para conseguir su propósito, Chávez ha propuesto al ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas -que ha renunciado a su cargo- para ser candidato a gobernador por el petrolero estado de Zulia, gobernado por la oposición, en las elecciones que están previstas para finales de 2008.
Y es que parece que Chávez ya no confía en que su país le apoya incondicionalmente, ya que en las elecciones del referéndum constitucional perdió en lugares clave como Caracas, y para las elecciones regionales no quiere correr ningún riesgo inesperado.
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