| Felipe
Calderón ha pasado seis días en Europa con un objetivo
directo: buscar inversores para México. El mandatario tenía
las cosas claras. Después de la oleada de intranquilidad
que han suscitado las políticas económicas de algunos
de sus vecinos, Calderón sabe que tiene la oportunidad
de presentar a su país como un refugio seguro para los
inversores.
Lejos de ideas de nacionalización y reformas que escapan
a la lógica neoliberal, la idea que Calderón ha
querido transmitir en el Viejo Continente es que México
es de fiar y parece ser que los mandatarios europeos se lo han
creído.
El discurso de Felipe Calderón no se escapó ni un
milímetro de un guión tan bien aprendido que lo
repitió en las cuatro ciudades que visitó. “Queremos
convertir a México en uno de los primeros destinos de inversión
y, para ello, respetaremos los derechos de quien invierte, la
propiedad privada y haremos que se cumpla la ley en este sentido”.
Calderón se esforzó por dejar claro que la mexicana
es una de las mayores economías del mundo y que su situación
estratégica, su estabilidad política y económica
y su peso en la región hacen de México uno de los
países más atractivos para las empresas extranjeras.
Destacar las buenas relaciones que el país norteamericano
tiene con sus socios europeos fue también otra de las constantes
de su discurso. Sus homólogos no dudaron en sostener esta
tesis: “Tenemos una relación bilateral intensa, poderosa
y estratégica y confío en que los lazos con el nuevo
gobierno sean igual de buenas que con el anterior (el dirigido
por Vicente Fox) o incluso se acrecienten”, afirmó,
por ejemplo, el presidente español Jose Luis Rodríguez
Zapatero.
La primera parada de Calderón fue en Alemania el 24 de
enero. Allí se reunió con la canciller Angela Merkel
y con varios empresarios alemanes con los que firmó la
renovación de un acuerdo de cooperación de Comercio
Exterior para intensificar el intercambio comercial y tecnológico.
Posteriormente, se dirigió a Davos (Suiza) donde, aparte
de promocionar su país, sembró la polémica.
Felipe Calderón asistió a la reunión anual
que el Foro Económico Mundial celebra en la ciudad suiza
y allí realizó las declaraciones que encenderían
los humos de su homólogo venezolano Hugo Chávez.
El presidente mexicano afirmó que la de su país
era “una economía de futuro, no como las de Venezuela,
Argentina o Bolivia que son economías del pasado, cerradas
y en las que las acciones del Estado afectan a las inversiones”.
Calderón criticó también “las dictaduras
personales vitalicias y las políticas de expropiación,
más propias de otros tiempos”, en clara alusión
al presidente venezolano.
La respuesta de Chávez, por supuesto, no se dejó
esperar. El dirigente andino comentaba en su programa dominical
de radio “Aló Presidente” que “es triste
que un jefe de Estado, para intentar proyectar su país,
haya atropellado a otros países” y añadió
“parece ser que el caballerito va por el mismo camino que
su antecesor, el cachorro del imperialismo (por Vicente Fox)”.
Después de Davos, le tocó el turno al Reino Unido.
En Londres, Felipe Calderón y Tony Blair reafirmaron su
compromiso ecologista y manifestaron su intención de fomentar
el desarrollo de fuentes de energía alternativas, trabajar
para la reducción de las emisiones de carbono, crear viviendas
y desarrollar el transporte sostenible.
Felipe Calderón concluyó su gira europea en España
donde cenó con el Rey Don Juan Carlos y se reunió
al día siguiente con empresarios españoles y con
el presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero. En Madrid,
ambos mandatarios hicieron un llamamiento a la integración
iberoamericana como vía más directa para lograr
el crecimiento y la prosperidad en la región.
En este sentido, Calderón mantuvo una actitud conciliadora
a pesar de las polémicas declaraciones de Davos y afirmó
que trabajará “de manera incansable para superar
las diferencias de manera ordenada y respetuosa ya que, a pesar
de las discrepancias, las similitudes son mayores que las diferencias”.
México es, junto a Chile, el único país latinoamericano
que ha logrado firmar un acuerdo de libre comercio con la Unión
Europea. Calderón intenta ahora dar vida a este acuerdo
y profundizar en las relaciones comerciales a la par que intenta
atraer a la inversión extranjera.
Según fuentes cercanas al Gobierno mexicano consultadas
por Americaeconomica.com, Felipe Calderón “se
encuentra muy satisfecho con los resultados de su gira aunque
por el momento no ha realizado ningún balance oficial”.
Su visita a Europa recibió buenas críticas del sector
empresarial. En España, los empresarios calificaron de
“convincentes” las explicaciones de Calderón
y manifestaron sentirse “seguros y tranquilos”, según
declaraciones recogidas por EFE.
Algunos activistas de derechos humanos no tienen tan buena opinión
del dirigente. Diversas organizaciones se manifestaron en las
ciudades que visitó Calderón acusándole de
los asesinatos cometidos durante los disturbios que tuvieron lugar
en Oaxaca y de fraude electoral.
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