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Año IX - Madrid, viernes 16 de febrero de 2007
 
Reportaje
 

José María Aznar se hace un hueco en Consejo Atlántico de EEUU como asesor

Un paso adelante y otro atrás

Emma Pérez

El ex presidente español José María Aznar, formará parte del Comité Asesor del Consejo Atlántico de EEUU en el que tratará temas de política exterior. Así, Aznar da un paso más para hacerse un hueco entre los grandes líderes y oradores que planean por los importantes think tanks conservadores estadounidenses.

El Consejo Atlántico es una asociación privada que se encarga de promover la construcción del liderazgo y el compromiso en asuntos de política exterior basándose en el papel central de la comunidad atlántica. Este Consejo, curiosamente forma parte de la llamada Red Global de Think Tanks de la que también es miembro la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), cuya presidencia ostenta el propio Aznar.

No es sorprendente este nuevo nombramiento observando los pasos que ha dado Aznar por los grandes grupos de poder estadounidenses. El ex presidente ya ha demostrado su convencido carácter atlantista en numerosas ocasiones, como en la conferencia que impartió el pasado lunes en la Universidad de Georgetown, donde disertó junto a su amigo Aleksander Kwasniewski, ex presidente de Polonia, sobre la OTAN y sus desafíos. Parece ser que sus charlas en Georgetown y su perfil como miembro de la influyente elite de pensadores cercanos a los “neocons” (neoconservadores), han dotado de prestigio al ex mandatario. Tanto, que se puede hasta permitir el lujo de desairar a unos 80 invitados que pagaron por disfrutar con él de una charla–coloquio en el conocido restaurante Nathans, en el barrio de Georgetown.

El desplante de Georgetown. Según parece, a Aznar le incomodaba la posible presencia de periodistas españoles que pudieran preguntarle por el envío de soldados españoles a Guantánamo ya que, según aclara su asesor, no esperaba tener que enfrentarse a ningún cuestionamiento de la prensa. No es probable que ninguna excusa de este calibre pudiera consolar el apuro de la organizadora del evento, Carol Joynt, que con lógico enfado se atrevió a decir que ni los famosillos de televisión implicados en los más sórdidos escándalos se atreven a dar tan chapuceros esquinazos, según recoge el diario The Washington Post.

Con desplantes de este tipo, se puede pensar que el caché del ex dirigente pueda verse afectado ya que Aznar forma parte de un prestigioso grupo de conferenciantes que llegan a cobrar más de 40.000 dólares por charla. La Washington Speakers Bureau es la primera agencia mundial de conferenciantes que tiene entre su cartelera a personajes como Jeb Bush, Colin Powell o Alan Greenspan. Esta oficina ha sido una de las grandes impulsoras de José María Aznar como conferenciante, una labor a la que se dedican muchos ex dirigentes tras su carrera política y que les reporta unos, cuanto menos, jugosos beneficios.

Esta agencia presenta al ex gobernante como “el hombre que condujo a España, económica y culturalmente a una posición líder en Europa” y, mediante las charlas conferencias y reuniones que le organiza, Aznar lanza sus pensamientos sobre terrorismo, democracia, economía, Europa, liderazgo, libre comercio y globalización (según las materias para las que está disponible según la página web de la oficina) a todo el que pague por escucharle.

Lo cierto es que José María Aznar se preparó una buena retirada mientras estaba en el poder del Ejecutivo español. Por algo su política estuvo siempre dirigida a satisfacer a los más altos dirigentes conservadores estadounidenses. En cualquier caso, el prestigio de Aznar en el otro lado del Atlántico no sólo se forjó a través de su marcada política internacional, sino que el político contrató un prestigioso bufete de abogados estadounidense, llamado Piper Rudnick, con dos millones de dólares de fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores para promover su imagen. Algunos medios españoles indicaron que el principal objetivo de Aznar, con este contrato, era conseguir la medalla de oro del Congreso de EEUU. Este fue sólo el primer paso, claro.

A través de la FAES, el expresidente español consiguió un papel activo en las conexiones que Washington pretendía establecer con políticos conservadores de Latinoamérica y que tenía como objetivo frenar las corrientes populistas que estaban triunfando en el sur del continente americano. Aznar contribuyó a ello lanzando mensajes afines a esta línea política, utilizando como púlpito sus conferencias, con lo que consiguió gran popularidad entre los conservadores estadounidenses.

Lo que no se sabe ahora es cómo habrá afectado a la Washington Speakers que José María Aznar no haya cumplido con los compromisos que la oficina le gestionó en Georgetown. La respuesta queda en el aire porque ninguno de los responsables de la oficina ha contestado a los requerimientos de este diario.

 
 

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