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ex presidente español José María Aznar, formará
parte del Comité Asesor del Consejo Atlántico de
EEUU en el que tratará temas de política exterior.
Así, Aznar da un paso más para hacerse un hueco
entre los grandes líderes y oradores que planean por los
importantes think tanks conservadores estadounidenses.
El Consejo Atlántico es una asociación privada que
se encarga de promover la construcción del liderazgo y
el compromiso en asuntos de política exterior basándose
en el papel central de la comunidad atlántica. Este Consejo,
curiosamente forma parte de la llamada Red Global de Think
Tanks de la que también es miembro la Fundación
para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), cuya presidencia
ostenta el propio Aznar.
No es sorprendente este nuevo nombramiento observando los pasos
que ha dado Aznar por los grandes grupos de poder estadounidenses.
El ex presidente ya ha demostrado su convencido carácter
atlantista en numerosas ocasiones, como en la conferencia que
impartió el pasado lunes en la Universidad de Georgetown,
donde disertó junto a su amigo Aleksander Kwasniewski,
ex presidente de Polonia, sobre la OTAN y sus desafíos.
Parece ser que sus charlas en Georgetown y su perfil como miembro
de la influyente elite de pensadores cercanos a los “neocons”
(neoconservadores), han dotado de prestigio al ex mandatario.
Tanto, que se puede hasta permitir el lujo de desairar a unos
80 invitados que pagaron por disfrutar con él de una charla–coloquio
en el conocido restaurante Nathans, en el barrio de Georgetown.
El desplante de Georgetown. Según parece,
a Aznar le incomodaba la posible presencia de periodistas españoles
que pudieran preguntarle por el envío de soldados españoles
a Guantánamo ya que, según aclara su asesor, no
esperaba tener que enfrentarse a ningún cuestionamiento
de la prensa. No es probable que ninguna excusa de este calibre
pudiera consolar el apuro de la organizadora del evento, Carol
Joynt, que con lógico enfado se atrevió a decir
que ni los famosillos de televisión implicados en los más
sórdidos escándalos se atreven a dar tan chapuceros
esquinazos, según recoge el diario The Washington Post.
Con desplantes de este tipo, se puede pensar que el caché
del ex dirigente pueda verse afectado ya que Aznar forma parte
de un prestigioso grupo de conferenciantes que llegan a cobrar
más de 40.000 dólares por charla. La Washington
Speakers Bureau es la primera agencia mundial de conferenciantes
que tiene entre su cartelera a personajes como Jeb Bush, Colin
Powell o Alan Greenspan. Esta oficina ha sido una de las grandes
impulsoras de José María Aznar como conferenciante,
una labor a la que se dedican muchos ex dirigentes tras su carrera
política y que les reporta unos, cuanto menos, jugosos
beneficios.
Esta agencia presenta al ex gobernante como “el hombre
que condujo a España, económica y culturalmente
a una posición líder en Europa” y, mediante
las charlas conferencias y reuniones que le organiza, Aznar lanza
sus pensamientos sobre terrorismo, democracia, economía,
Europa, liderazgo, libre comercio y globalización (según
las materias para las que está disponible según
la página web de la oficina) a todo el que pague
por escucharle.
Lo cierto es que José María Aznar se preparó
una buena retirada mientras estaba en el poder del Ejecutivo español.
Por algo su política estuvo siempre dirigida a satisfacer
a los más altos dirigentes conservadores estadounidenses.
En cualquier caso, el prestigio de Aznar en el otro lado del Atlántico
no sólo se forjó a través de su marcada política
internacional, sino que el político contrató un
prestigioso bufete de abogados estadounidense, llamado Piper Rudnick,
con dos millones de dólares de fondos del Ministerio de
Asuntos Exteriores para promover su imagen. Algunos medios españoles
indicaron que el principal objetivo de Aznar, con este contrato,
era conseguir la medalla de oro del Congreso de EEUU. Este fue
sólo el primer paso, claro.
A través de la FAES, el expresidente español consiguió
un papel activo en las conexiones que Washington pretendía
establecer con políticos conservadores de Latinoamérica
y que tenía como objetivo frenar las corrientes populistas
que estaban triunfando en el sur del continente americano. Aznar
contribuyó a ello lanzando mensajes afines a esta línea
política, utilizando como púlpito sus conferencias,
con lo que consiguió gran popularidad entre los conservadores
estadounidenses.
Lo que no se sabe ahora es cómo habrá afectado a
la Washington Speakers que José María Aznar no haya
cumplido con los compromisos que la oficina le gestionó
en Georgetown. La respuesta queda en el aire porque ninguno de
los responsables de la oficina ha contestado a los requerimientos
de este diario.
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