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Año IX - Madrid, viernes 23 de febrero de 2007
 
Reportaje
 


Las reformas en el partido mexicano son el principal objetivo de Beatriz Paredes

El PRI estrena presidenta

E.P.

Esta semana una mujer se hizo con la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional de México (PRI). Beatriz Paredes consiguió gran apoyo, sobre todo en los estados de Tabasco y México, de donde salió la mayoría de los votos a su favor. Los afiliados al PRI han decido optar por la persona que podría dar un lavado de cara al partido, ya que Paredes es una de las políticas priistas menos salpicada por los escándalos y asuntos turbios que el partido ha protagonizado en su historia.

Beatriz Paredes tiene 53 años y una carrera excepcional dentro de su partido. Desde muy joven ha ocupado puestos relevantes dentro del priismo, ya que ha sido gobernadora de Tlaxcala, líder del Congreso, embajadora de México en Cuba y candidata a jefa del Gobierno del Distrito Federal. No era, sin embargo, la primera vez que esta mujer se presentaba como candidata a la Presidencia del PRI, pero esta vez tuvo más suerte que la anterior, cuando perdió por estrechísimo margen frente a la fórmula presentada por dos de sus compañeros: Roberto Madrazo Pintado y Elba Esther Gordillo.

La candidata arrasó en las elecciones internas del partido al recibir 9.410 votos frente a los 4.173 que ha tenido su contrincante, Enrique Jackson. Socióloga de formación, la presidenta electa tiene ahora la misión de relanzar al PRI tras la nueva derrota en los pasados comicios presidenciales. Para ello, los compromisos principales de la nueva presidenta son abrir espacios a las mujeres y a la sociedad civil y orientar el partido hacia el centro-izquierda.

Mejorar la imagen. Como nueva líder del PRI, Paredes deberá además lidiar con las críticas que su partido (que gobernó México durante 71 años), aún despierta entre la población, que lo ve como autoritario, corrupto y responsable de la pobreza que acucia a gran parte de los mexicanos. Para muchos militantes, es necesaria una profunda renovación del partido que debe pasar por “un giro a la izquierda”.

El gran objetivo de Paredes de mejorar la imagen del PRI debe alcanzarlo no sólo de puertas afuera, sino también dentro del propio partido. “Tenemos que tener capacidad autocrítica y crítica, pero no de autoflagelación. La denigración no debe seguir rigiendo en el comentario de los priistas”, afirmó la dirigente en un discurso.

Diversos analistas mexicanos han indicado que Beatriz Paredes afrontará grandes dificultades para devolver al PRI sus señas de identidad de gran partido de centro en la vida política de México, entre el PAN y el PRD. El peso de la imagen de haber propiciado fraudes electorales y haber desarrollado una controvertida gestión económica aparecen, según los especialistas, como las dos primeras e importantes hipotecas que hereda Paredes en su Presidencia.

El PRI debe afrontar también problemas de financiación, a pesar de haber saldado la millonaria multa que le fue impuesta por desviar fondos de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) para sufragar la campaña presidencial del año 2000. Este fue uno de los muchos hechos de la política mexicana que han provocado el desaliento y la desilusión entre la población por sus políticos, algo que el nuevo PRI debe encargarse también de solucionar.

La intención reformista de Paredes no ha esperado mucho para dejarse ver. Esta misma semana, la presidenta electa se ha reunido con los diferentes sectores de su partido para ganar las voluntades de los miembros del PRI de manera que se pueda llevar a cabo, sin sobresaltos, las reformas estatutarias que pretende para su agrupación política. Un cabildeo muy necesario dado que en pocos días comenzará la IV Asamblea Nacional Extraordinaria del tricolor (como se le conoce al PRI) y todos sus miembros saben que el partido no está en situación de soportar demasiadas fricciones internas.

 
 

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