|
Las compañías de telecomunicaciones
que operan en Ecuador preparan una larga negociación con
el Gobierno de Rafael Correa para fijar el precio final de la
renovación de las licencias de telefonía.
El país suramericano anunció esta semana que las
filiales de telefonía móvil de Telefónica
(Movistar) y de la mexicana América Móvil (Porta),
que controla Carlos Slim, deberán pagar en conjunto 700
millones de dólares (unos 480 millones de euros) para obtener
una concesión de 15 años si quieren seguir operando
en el país.
Sin embargo, fuentes financieras aseguran que este precio no
será la foto finish y que la solución
que alcancen ambas partes será razonable porque al Gobierno
de Correa también le interesa que estas compañías
contribuyan al desarrollo de las redes del país por medio
de inversiones, si bien Ecuador tiene muy claro que azuzar a las
multinacionales e imponerles condiciones más duras es una
medida popular. Correa ha insistido en que, si no aceptan las
condiciones que pide, pueden abandonar el país andino.
Compromiso inversor. La compañía española
ha reiterado que desde que comenzó a operar en Ecuador
ha invertido 1.000 millones de euros y prevé invertir otros
55 de euros en 2008, un 10% por encima de su promedio anual de
50 millones.
Telefónica asegura estar mejorando el servicio y los precios
que cobra y se autodefine en mejor situación que otros
competidores. Consideramos que estamos mejor que nuestra
competidora (en Ecuador) América Móvil, añade
el portavoz de la operadora española, quien además
reconoce que la negociación será difícil
y no sabe cuándo concluirá.
Petroleras. Esta no es la primera vez que el Gobierno
de Rafael Correa pide a las empresas extranjeras dinero para quedarse
en el país, puesto que en octubre de 2007, la empresa estatal
ecuatoriana Petroecuador exigió que las petroleras extranjeras
presentes en el país, entre ellas la española Repsol,
se pusieran al día con sus obligaciones económicas
con el Estado, una cantidad que superaba los 300 millones de dólares
(unos 208 millones de euros).
Esta exigencia se amparaba en la ley que promulgó el Ejecutivo
de Ecuador de reparto de los excedentes petroleros a las petroleras
privadas que operan bajo participación, y que se aplica
desde el pasado 25 de abril de 2006.
|