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Los bancos venezolanos se enfrentan a un serio repunte de morosidad
en los créditos concedidos al consumo. Los préstamos
vencidos y en litigio registran un incremento del 110,46% de 2007
a 2008, de acuerdo a los datos de la Superintendencia de Bancos.
Este aumento de los impagos se debe al alza sufrida por los tipos
de interés en Venezuela.
Los créditos morosos suman 1.360 millones de bolívares
fuertes (430.695 millones de euros), una magnitud que sólo
representa el 1,32% del total, un ratio de morosidad en consonancia
con el de los países desarrollados, ya que la media europea
es del 2,2%. En España el ratio de morosidad se sitúa
en el 0,8%. Los analistas creen que el problema de la morosidad
no es tan grave, ya que actualmente, la banca venezolana se encuentra
bien provisionada para hacer frente a los impagos. Las provisiones
con que cuenta el sistema financiero venezolano duplican el monto
total de los créditos morosos.
Para José Grasso Vecchio, analista financiero, aunque
la morosidad es baja debe empezar a frenarse. Los expertos ya
están alertando a la población sobre este problema,
y aconsejan no endeudarse por encima del 30% de sus ingresos.
Cambio de ciclo. Por tanto, la política de contención
de la inflación que está aplicando el Banco Central
de Venezuela puede acabar con la etapa de expansión de
los créditos en el país latinoamericano.
El sistema financiero ha incentivado el crédito para el
consumo otorgando mayores facilidades para los usuarios y potenciando
la distribución de tarjetas y concediendo créditos
para adquirir automóviles. Con este negocio, los bancos
intentaban sortear el exceso de regulación que existe en
las finanzas venezolanas, como los límites a los tipos
de interés que se cobran, la obligatoriedad de dirigir
un tercio de la financiación en condiciones preferenciales
a sectores como la agricultura y la compra de vivienda, y el control
de las comisiones.
El fácil acceso a los créditos al consumo ha hecho
que los venezolanos se endeuden hasta con tres tarjetas de créditos.
La constante alza de tipos de interés por parte del regulador
para frenar la inflación ha provocado que los clientes
hagan sobregiros en las tarjetas para cumplir con sus obligaciones,
es decir, que utilicen los saldos no disponibles de sus cuentas
corrientes, y que en algunos casos no alcancen a estar al día
con sus pagos.
Mientras, el Banco Central de Venezuela evalúa la posibilidad
de fijar topes por debajo de 28% para los préstamos de
vehículos, empresas y tarjetas de crédito.
Banca privada versus pública. Sin embargo, el sistema
venezolano público presenta un fuerte contrate en los que
se refiere a morosidad con respecto a la banca privada que opera
en el país. El Banco del Pueblo, buque insignia del apoyo
institucional a los microcréditos que fue creado por Hugo
Chávez, registra un índice de morosidad del 20,8%,
y los impagos superan los 10.277 millones de bolívares.
Las provisiones se sitúan en 10.171 millones de bolívares.
Estos números contrastan con el 1,27% de mora y las provisiones
del 200% que presenta la banca privada.
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