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Año X - Madrid, viernes 29 de febrero de 2008
 
Reportaje
 

Se cumple el aniversario de aquel 'mayo francés'

40 años después
Alberto Miguel Arruti

Se cumplen 40 años de aquel mayo francés o mayo del 68. Con este nombre, se conocen los acontecimientos sucedidos en Francia en la primavera de 1968.

Una serie de huelgas estudiantiles fue el comienzo, que se inició cuando el viernes, día 3, un grupo de estudiantes, reunidos en la plaza de la Sorbona, donde estaba a punto de celebrarse la comparencia de Cohn-Bendit, a los que se unió un conjunto, cada vez más numeroso, no sólo de estudiantes, sino de personas al margen del mundo académico, se vieron de repente rodeadas por la policía, que mantuvo una actitud poco diplomática y más bien despótica, lo que dio lugar a que la Unión Nacional de Estudiantes y el Sindicato de Profesores, convocaran una huelga que pedía, entre otras cosas, la puesta en la calle de los detenidos. Fue el lunes, día 6, cuando las cosas fueron complicándose. Se formaron barricadas con coches volcados y se lanzaron piedras arrancadas del pavimento.

En total, más de 400 detenidos y más de 300 policías heridos. El Partido Comunista calificó a los revolucionarios, de forma despectiva, como "hijos de papá". Más tarde, los comunistas cambiaron de actitud y se unieron a la huelga y a las manifestaciones. Todos estos disturbios fueron protagonizados por "intelectuales", entendiendo por este confuso término escritores, periodistas, artistas, gentes de la radio y la televisión, mucho más que obreros, que se integraron más tarde y con una escasa vocación. De todas maneras las plantas de Renault en distintos lugares de Francia, fueron a la huelga, así como los trabajadores de Sud Aviation, en Nantes, que ocuparon la fábrica. Los controladores aéreos del aeropuerto de Orly y de la televisión se unieron también a la huelga.

Los astilleros, el carbón, el transporte público de París, los ferrocarriles fueron otras áreas que participaron en la huelga. Se pide un "gobierno del pueblo" en una manifestación de medio millón de trabajadores. Por fín, aparece De Gaulle y asegura que cuenta con el apoyo del Ejército y garantiza una subida del 35% en el salario mínimo y del 12% para todos los trabajadores. Además promete elecciones para finales de junio, que ganó su partido con el 60% de los votos. Para aquellos días, la mayoría de las huelgas habían terminado. Sólo quedaban algunos reductos de comunistas y anarquistas. El propio Partido Comunista contribuyó a que volviera la calma.

Es curioso analizar los graffiti de aquellos días. No tienen nada que ver con un comunismo ortodoxo. Aparecen palabras como "aburrimiento" o "felicidad". "El aburrimiento es contrarrevolucionario", "no queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre supone el riesgo de morir de aburrimiento", "están comprando tu felicidad: róbala". Se pide la completa libertad sexual. Así, "la heterosexualidad también se cura, no hay que preocuparse", "los heterosexuales son lo más degradado de la sociedad capitalista: llevan el principio de utilidad hasta las relaciones íntimas". Y se habla de una síntesis entre Marx y Freud. Y por todas partes surge el nombre de Marcuse, entonces profesor en Estados Unidos. Y Sartre dirige el periódico Liberation aunque en aquella fecha ya había perdido su gran influencia, que se extendió desde final de la Segunda Guerra Mundial hasta el comienzo de los 60.

Un libro, que llamó la atención por aquellos años fue "El azar y la necesidad" del biólogo Jacques Monod, que llevaba por subtítulo "Estudios sobre la filosofía natural de la moderna biología". El libro, hoy más o menos superado, fue de obligada lectura en aquel tiempo, que fue ayer pero que hoy nos parece tan lejano.

 
 

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