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Se cumplen 40 años de aquel mayo francés o mayo del 68. Con este nombre, se conocen los acontecimientos
sucedidos en Francia en la primavera de 1968.
Una serie de huelgas estudiantiles fue el comienzo, que se inició
cuando el viernes, día 3, un grupo de estudiantes, reunidos
en la plaza de la Sorbona, donde estaba a punto de celebrarse
la comparencia de Cohn-Bendit, a los que se unió un conjunto,
cada vez más numeroso, no sólo de estudiantes, sino
de personas al margen del mundo académico, se vieron de
repente rodeadas por la policía, que mantuvo una actitud
poco diplomática y más bien despótica, lo
que dio lugar a que la Unión Nacional de Estudiantes
y el Sindicato de Profesores, convocaran una huelga que pedía,
entre otras cosas, la puesta en la calle de los detenidos. Fue
el lunes, día 6, cuando las cosas fueron complicándose.
Se formaron barricadas con coches volcados y se lanzaron piedras
arrancadas del pavimento.
En total, más de 400 detenidos y más de 300 policías
heridos. El Partido Comunista calificó a los revolucionarios,
de forma despectiva, como "hijos de papá". Más
tarde, los comunistas cambiaron de actitud y se unieron a la huelga
y a las manifestaciones. Todos estos disturbios fueron protagonizados
por "intelectuales", entendiendo por este confuso término
escritores, periodistas, artistas, gentes de la radio y la televisión,
mucho más que obreros, que se integraron más tarde
y con una escasa vocación. De todas maneras las plantas
de Renault en distintos lugares de Francia, fueron a la huelga,
así como los trabajadores de Sud Aviation, en Nantes, que
ocuparon la fábrica. Los controladores aéreos del
aeropuerto de Orly y de la televisión se unieron también
a la huelga.
Los astilleros, el carbón, el transporte público
de París, los ferrocarriles fueron otras áreas que
participaron en la huelga. Se pide un "gobierno del pueblo"
en una manifestación de medio millón de trabajadores.
Por fín, aparece De Gaulle y asegura que cuenta con el
apoyo del Ejército y garantiza una subida del 35%
en el salario mínimo y del 12% para todos los
trabajadores. Además promete elecciones para finales de
junio, que ganó su partido con el 60% de los
votos. Para aquellos días, la mayoría de las huelgas
habían terminado. Sólo quedaban algunos reductos
de comunistas y anarquistas. El propio Partido Comunista contribuyó
a que volviera la calma.
Es curioso analizar los graffiti de aquellos días. No tienen
nada que ver con un comunismo ortodoxo. Aparecen palabras como
"aburrimiento" o "felicidad". "El aburrimiento
es contrarrevolucionario", "no queremos un mundo donde
la garantía de no morir de hambre supone el riesgo de morir
de aburrimiento", "están comprando tu felicidad:
róbala". Se pide la completa libertad sexual. Así,
"la heterosexualidad también se cura, no hay que preocuparse",
"los heterosexuales son lo más degradado de la sociedad
capitalista: llevan el principio de utilidad hasta las relaciones
íntimas". Y se habla de una síntesis entre
Marx y Freud. Y por todas partes surge el nombre de Marcuse, entonces
profesor en Estados Unidos. Y Sartre dirige el periódico Liberation aunque en aquella fecha ya había
perdido su gran influencia, que se extendió desde final
de la Segunda Guerra Mundial hasta el comienzo de los 60.
Un libro, que llamó la atención por aquellos años
fue "El azar y la necesidad" del biólogo Jacques
Monod, que llevaba por subtítulo "Estudios sobre la
filosofía natural de la moderna biología".
El libro, hoy más o menos superado, fue de obligada lectura
en aquel tiempo, que fue ayer pero que hoy nos parece tan lejano.
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