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La crisis económica que tanto está dando de qué hablar en los últimos meses, y en concreto desde la quiebra el pasado 15 de septiembre del 2008 del hasta entonces cuarto banco de inversión más importante del globo, Lehman Brothers, ha alcanzado ahora un debate que se mantiene en EEUU desde hace décadas; la pena capital.
Según el prestigioso diario The New York Times, varios gobernadores y políticos que se oponen a la pena capital han encontrado un nuevo argumento que, además, ha levantado algunas dudas entre los que defendían incondicionalmente la misma. El argumento se resume en que ejecutar presos cuesta tres veces más que mantenerlos, tan simple como eso.
Uno de los principales impulsores de esta nueva teoría en contra de la inyección letal en EEUU ha sido el gobernador demócrata Martin O´Malley, del estado de Maryland, quien históricamente también ha sido uno de los principales opositores, siempre utilizando argumentos católicos. En cualquier caso, la crisis económica ha removido más conciencias que las menciones religiosas, así, O´Malley dijo hace unos días que "no podemos mantener la pena capital cuando hay maneras mucho más baratas de reducir el crimen".
Por su parte los legisladores de Colorado, Kansas, Nebraska y New Hampshire ya han propuesto iniciativas para que la pena de muerte sea abolida, y los expertos creen que en los estados de Maryland, Montana y Nuevo México la abolición puede tener grandes posibilidades de tener éxito.
En cualquier caso, los que se oponen a esta solución definitiva han declarado que la batalla contra esta práctica sigue siendo dura y larga, aunque se muestran complacidos de que los argumentos económicos hayan atraído nuevos aliados a su causa.
Más cuestiones. La pena de muerte es una de las cuestiones que se están poniendo en duda para recortar gastos en materia de métodos para cortar los índices de delincuencia, pero no es la única. Por ejemplo, el estado de Virginia se está planteando acortar las penas de cárcel para los delincuentes que han cometido crímenes sin violencia, también con el propósito principal de ahorrar. Aparte de Virginia otros cuatro estados se estarían planteando adoptar esta misma medida.
En definitiva, la crisis económica parece estar forzando a que el debate sobre la pena capital crezca y a que políticos que hasta ahora la apoyaban incondicionalmente, como el gobernador Bill Richardson, del estado de Nuevo México, se estén replanteando sus posiciones.
De todos modos, hay gente que se pregunta cómo ejecutar a un reo aumenta los costes y no los reduce, puesto que precisamente evita tener que mantener de por vida a los acusados. Sin embargo los expertos han afirmado que los juicios y todo el entramado legal que rodea a la pena de muerte es mucho más largo, complicado, y por lo tanto costoso que un proceso normal en el que no haya debate sobre ejecutar o no al prisionero.
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