| La
CIA sigue con su tradición de invertir capital en algunas
empresas locales. A través de una filial financiera de
capital riesgo, los servicios de inteligencia estadounidenses
llevan varios años invirtiendo en diferentes productos.
Posteriormente algunos pasan a comercializarse para el consumo
privado.
In-Q-Tel (así se llama la filial financiera de la CIA) se
ha centrado últimamente en productos del sector tecnológico
y audiovisual, y se ha podido conocer que su actual inversión
está puesta en una empresa llamada Imove Inc, que se dedica
a montar imágenes de vídeo en internet.
La compañía,
establecida en la ciudad de Portland, ha recibido ya 15 millones
de dólares (11,7 millones de euros) gracias a las inversiones, aunque no sólo por
parte de In-Q-Tel, sino también, según ha reconocido
el director ejecutivo de la empresa, John Herring, gracias a la
inversión hecha por SmartForest Ventures, una compañía
también situada en Portland, y The Grosvenor Funds, de Washington
D.C., además de varias inversiones individuales.
Por otro
lado, Troy Pearsall, el vicepresidente de In-Q- Tel, ha afirmado
que su empresa invierte de media una cantidad de entre uno y tres millones
de dólares (entre 785.000 y 2,35 millones deeuros).
Imove Inc
ha crecido un 150% desde el año 2004 y pretende seguir
incrementando su peso dentro del sector audiovisual de EEUU, y
todo parece indicar que lo conseguirá.
Esta situación no es de
ningún modo sorprendente, pues la CIA lleva desde 1999
apoyando a empresas dedicadas a las nuevas tecnologías
con el fin de utilizar sus avances.
La Agencia de Inteligencia estadounidense
ha invertido en más de 5.700 planes de negocios elaborados
por 90 empresas del sector tecnológico. Las nuevas tecnologías
atraen especialmente a los servicios de inteligencia debido a
los avances que estos pueden conseguir, que a la vez serían
muy útiles en la labor que, en este caso, la CIA lleva
a cabo.
Sin embargo, estos productos en
los que la inteligencia norteamericana invierte no están
vetados a salir al mercado y a comercializarse, por el contrario,
muchos de los productos que hoy en día son de uso cotidiano,
fueron en su día impulsados por In-Q-Tel. Un ejemplo
claro es el airbag. Además, la estrategia de los servicios
de inteligencia también procura que la tecnología
que el Gobierno compra tenga un precio razonable y asequible.
Por otra parte, no sólo se invierte
en un producto, sino que la propial filial financiera de la CIA
prueba los nuevos programas conseguidos y los adapta a la agencia
para la que trabaja, consiguiendo así el rendimiento específico
deseado.
Por su parte, los responsables
de Imove se muestran “encantados” con el apoyo brindado
y esperan “seguir desarrollando programas que ayuden a la
inteligencia nortemamericana”, pues eso también supone
asegurarse de la atuda financiera que se les presta.
John Herring, sin embargo, ha dicho
que aún no han alcanzado su principal objetivo, pues la
intención final de la empresa es entrar también
a trabajar para el Departamento de Defensa de EEUU, un objetivo
que significaría “un gran paso para nosotros”,
concluyó Herring.
|