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Año VII - Madrid, viernes 7 de julio de 2006
 
Reportaje
 
Lula arrancará su campaña electoral en Brasil con sondeos muy favorables
 
Buenos augurios en la Presidencia

Lorena Alonso

 

Luiz Inacio Lula da Silva, actual presidente de Brasil, ha aceptado su candidatura por el Partido de los Trabajadores (PT) para su posible reelección en octubre e iniciará su campaña política con gran ventaja, con un 46% de intención de voto frente a su principal rival, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, que cuenta con el 29% de las preferencias, según una encuesta elaborada por el instituo privado brasileño Datafolha.

En el pasado mes de mayo, Datafolha otorgaba al mandatario de Brasil un 47% de los votos y un 22% para Alckmin, ex gobernador de Sao Paulo y recién elegido candidato por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el mismo que lideró el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). A pesar de una importante subida de siete puntos en la intención de voto para Alckmin, Lula sigue liderando las encuestas con gran ventaja.

El primer acto de campaña de Lula será una cena en un restaurante de Sao Bernardo do Campo, un poblado interior del estado de Sao Paulo, donde hace 27 años el PT gestó su lanzamiento como partido político. La cena será el día 13 de julio y los organizadores esperan reunir a unas 3.000 personas.

Lula, de 60 años, anunció el 24 de junio su candidatura a la reelección por otros cuatro años de mandato en los comicios presidenciales del 1 de octubre de este año. Esta será la quinta campaña presidencial de Lula, que fue derrotado en sus tres primeras tentativas (1989, 1994, 1998) de alcanzar la Presidencia en 2002 .

La decisión del mandatario brasileño reside, según él, en que su sueño de transformar a Brasil aún no ha muerto. Además, Lula ha dejado claro que no ha aceptado la reelección por ambición, sino porque el proyecto de transformación de Brasil debe continuar. El presidente ha confirmado además que conservará como compañero de fórmula a su actual vicepresidente, José Alencar, un empresario conservador.

Alckmin sostiene que Lula ha aplicado una dosis de ajustes mayor de la necesaria (precisamente por la desconfianza que inspiraba el PT y por los escándalos que luego lo afectaron) y que esa política convirtió a Brasil en uno de los países emergentes con menor crecimiento económico de los últimos años.

Lula aboga por un Brasil más justo e independiente, donde cada brasileño pueda comer tres veces por día; pueda tener empleo, educación y salud. Además, continúa defendiendo su gestión iniciada en 2003. El actual presidente ha indicado que tiene la certeza de que frustró a dos tipos de personas: aquellas que pensaban que su Gobierno sería un caos -y hacían fuerza para que así fuera- y aquellas que, con pasión e ingenuidad, imaginaban que Lula podría resolver todos los problemas de Brasil en apenas cuatro años.

El jefe de Estado brasileño justificó asimismo su política de rigurosos ajustes fiscales que aplicó para disipar la desconfianza que su llegada al poder inspiraba en los mercados financieros, y atribuyó la inestabilidad de 2002 a la herencia de la Administración de Cardoso.

 
 

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