|
Luiz Inacio Lula da Silva, actual presidente de Brasil, ha aceptado
su candidatura por el Partido de los Trabajadores (PT) para su
posible reelección en octubre e iniciará su campaña
política con gran ventaja, con un 46% de intención
de voto frente a su principal rival, el socialdemócrata
Geraldo Alckmin, que cuenta con el 29% de las preferencias, según
una encuesta elaborada por el instituo privado brasileño
Datafolha.
En el pasado mes de mayo, Datafolha
otorgaba al mandatario de Brasil un 47% de los votos y un 22%
para Alckmin, ex gobernador de Sao Paulo y recién elegido
candidato por el Partido de la Social Democracia Brasileña
(PSDB), el mismo que lideró el ex presidente Fernando Henrique
Cardoso (1995-2002). A pesar de una importante subida de siete
puntos en la intención de voto para Alckmin, Lula sigue
liderando las encuestas con gran ventaja.
El primer acto de campaña
de Lula será una cena en un restaurante de Sao Bernardo
do Campo, un poblado interior del estado de Sao Paulo, donde hace
27 años el PT gestó su lanzamiento como partido
político. La cena será el día 13 de julio
y los organizadores esperan reunir a unas 3.000 personas.
Lula, de 60 años, anunció
el 24 de junio su candidatura a la reelección por otros
cuatro años de mandato en los comicios presidenciales del
1 de octubre de este año. Esta será la quinta campaña
presidencial de Lula, que fue derrotado en sus tres primeras tentativas
(1989, 1994, 1998) de alcanzar la Presidencia en 2002 .
La decisión del mandatario
brasileño reside, según él, en que su sueño
de transformar a Brasil aún no ha muerto. Además,
Lula ha dejado claro que no ha aceptado la reelección por
ambición, sino porque el proyecto de transformación
de Brasil debe continuar. El presidente ha confirmado además
que conservará como compañero de fórmula
a su actual vicepresidente, José Alencar, un empresario
conservador.
Alckmin sostiene que Lula ha aplicado
una dosis de ajustes mayor de la necesaria (precisamente por la
desconfianza que inspiraba el PT y por los escándalos que
luego lo afectaron) y que esa política convirtió
a Brasil en uno de los países emergentes con menor crecimiento
económico de los últimos años.
Lula aboga por un Brasil más
justo e independiente, donde cada brasileño pueda comer
tres veces por día; pueda tener empleo, educación
y salud. Además, continúa defendiendo su gestión
iniciada en 2003. El actual presidente ha indicado que tiene la
certeza de que frustró a dos tipos de personas: aquellas
que pensaban que su Gobierno sería un caos -y hacían
fuerza para que así fuera- y aquellas que, con pasión
e ingenuidad, imaginaban que Lula podría resolver todos
los problemas de Brasil en apenas cuatro años.
El jefe de Estado brasileño
justificó asimismo su política de rigurosos ajustes
fiscales que aplicó para disipar la desconfianza que su
llegada al poder inspiraba en los mercados financieros, y atribuyó
la inestabilidad de 2002 a la herencia de la Administración
de Cardoso.
|