| Ante
la posibilidad de obtener una reforma en la ley de inmigración
que les favorezca, los emigrantes latinos residentes en EEUU
se han unido como nunca antes lo habían hecho, para intentar
lograr dar el impulso final a la iniciativa, la cual supone un
sueño para muchos.
Según la última encuesta
realizada por el Pew Hispanic Center en Washington DC, los latinos,
durante las manifestaciones que han tenido lugar en esta primavera,
han olvidado su procedencia y sus raíces nacionales para
unirse “bajo una causa común”.
Además, la encuesta también
ha mostrado los resultados obtenidos con respecto a la actitud
de la comunidad latina hacia el Partido Demócrata y el
Partido Republicano. Los analistas han llegado a la conclusión
de que “desde la comunidad latina no se pueden sacar buenas
noticias para ninguno de los dos partidos”, pues tal y como
afirman, la política -últimamente amistosa- de
Bush hacia esta comunidad ha hecho que los demócratas pierdan
el apoyo que tenían, sin embargo, los republicanos tampoco
se han beneficiado de este alejamiento, pues la mayoría
de ellos sigue defendiendo una política de escasa tolerancia
hacia la inmigración ilegal.
A pesar de esta situación,
cada vez hay más funcionarios de EEUU que son partidarios de moderar las leyes
de inmigración.
El secretario de Comercio de EEUU,
Carlos Gutiérrez, ha defendido públicamente las buenas intenciones de los inmigrantes indocumentados que entran en el país.
Estas declaraciones llegan en un momento muy delicado en el cual
se está intentando llevar a cabo una reforma de la ley
de inmigración.
Gutiérrez, de origen cubano,
afirmó que “los inmigrantes indocumentados llegan
al país para trabajar, no buscando ocio” y asegura
que las pruebas las pueden enseñar los más de 500
economistas estadounidenses que han enviado recientemente una
carta al presidente George W. Bush manifestando que la inmigración
supone “una ganancia neta” para el Estado.
En EEUU hay actualmente 40 millones
de latinos, el 40% de los cuales ha nacido fuera del país,
según un estudio elaborado en el año 2004 por las autoridades
del Censo estadounidense. De estos 16 millones de inmigrantes
latinos no nacidos en territorio estadounidense, 4,4 millones (el 27,5%) han conseguido obtener los papeles de residencia
que les acredita como ciudadanos del país, mientras que
los 14,2 millones restantes estarían, en caso de aprobarse
la ley del presidente, pendientes de obtener este derecho.
Sin embargo, la dirigencia republicana
de la Cámara de Representantes se opone a la propuesta
que el presidente Bush quiere conseguir, la cual supondría
la autorización de un programa de trabajos temporales que
abra la posibilidad de residencia legal a estos 14,2 millones de
indocumentados que actualmente se encuentran en EEUU.
Por su parte, los senadores demócratas
y republicanos que apoyan la política de inmigración
de Bush siguen esforzándose por concienciar a la sociedad
estadounidense y lograr, finalmente, el apoyo de la nación
para poder llevar a cabo la iniciativa.
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