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Durante esta semana, naciones de la región latinoamericana
han protagonizado fornidos enfrentamientos de índole diversa.
Mientras Chile y Argentina discuten sobre los combustibles, el
presidente venezolano, Hugo Chávez, ha sido el motor de
lidias dialécticas contra candidatos y presidentes electos
vecinos. Asimismo, la crisis de la papeleras entre Buenos Aires
y Montevideo ha contaminado incluso las salas del Tribunal Internacional
de Justicia de La Haya, que se ha encargado de que las aguas vuelvan
a su cauce en Uruguay. Pocos países escapan a la polémica y la
Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado
Común del Sur (Mercosur) se resienten.
Así, la presidenta de Chile,
Michelle Bachelet, ha anunciado que llevará al Mercosur la decisión de Argentina de aumentar
los impuestos a los extranjeros que compren gasolina en ese país.
La Cumbre del Mercosur se celebrará los próximos
días 20 y 21 de julio y llega en un momento delicado para
la presidenta chilena ya que se enfrenta a una enconada protesta
de la Federación de camioneros que exige precios estables
en los combustibles.
La protesta se agravó el
pasado lunes cuando miles de camioneros del sur del país
paralizaron sus vehículos, bloqueando las carreteras, para
exigir precios estables en los combustibles y rebajas en el impuesto
que los grava y que representa un 30% de su valor. Los transportistas
están afectados por los reajustes semanales de combustible,
generalmente al alza, porque Chile importa el 93% del petróleo
que consume. Además, los chilenos pagan un impuesto que
se calcula en un 30% del precio final de la gasolina. El gravamen
se creó hace un par de décadas, para mantener y
construir carreteras, pero nunca se eliminó.
Argentina anunció el aumento
de los precios de venta de gasolina a extranjeros tras suscribir
un acuerdo de compra de gas natural con Bolivia. La medida no
fue comunicada oficialmente al Gobierno chileno, a pesar de que
la ministra chilena de Energía y Minería, Karen
Poniachik, viajó a Buenos Aires el pasado fin de semana
para negociar el impacto de esta subida en sus importaciones de
gas a Argentina. Sin embargo Bachelet explicó que "lo
que se discutió fue el tema del gas, que no tiene nada
que ver con el de las bencinas (gasolinas)".
Mientras, desde Argentina, el ex
ministro de Economía y posible candidato para las elecciones
que se celebrarán el año próximo en su país
andino, Roberto Lavagna, afirmó que el mayor riesgo al
que se enfrenta el Mercosur es la "dialéctica"
que le está introduciendo el presidente Hugo Chávez
desde la adhesión de Venezuela al bloque regional.
Así lo denunció Lavagna
durante su participación en el “V Encuentro España-Latinoamérica
camino de los bicentenarios de la independencia: riesgos y oportunidades
del nuevo ciclo presidencial del continente”.
El ex ministro criticó a
Chávez por alterar la agenda del bloque regional introduciendo
temas como la creación de un ejército sudamericano
que no tiene "absolutamente nada que ver" con el interés
de sus países, por lo que pidió a los miembros fundacionales
que sean muy claros en subrayar que esa dialéctica cambia
la orientación de lo que hay que recuperar, que es la capacidad
de expansión del comercio y de inversiones conjuntas, según
informaciones de Europa Press.
Venezuela firmó el pasado
6 de julio el protocolo de adhesión al Mercado Común
del Sur durante un encuentro celebrado en Caracas en el que se
reunieron el propio Chávez y sus homólogos de Argentina,
Néstor Kirchner, de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva,
de Paraguay, Nicanor Duarte, y de Uruguay, Tabaré Vázquez.
También estuvo presente el presidente de Bolivia, Evo Morales,
que asistió como "invitado especial".
De este modo, Lavagna pidió
a los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, así
como a los de los países asociados al bloque que no dejen
a Chávez imponer su modelo en el Mercosur, un bloque regional
que según el ex ministro no tiene que hacerse cargo de
conflictos en la escena internacional que algunos países
intentar poner encima de la mesa. "Esos problemas no son
nuestros", sentenció.
Estas no han sido las únicas
críticas que ha recibido el mandatario venezolano. En respuesta
a las declaraciones en que el presidente electo de Perú,
Alan García, decía que Venezuela era una dictadura
y que, en consecuencia, no debería ir al Consejo de Seguridad
de la ONU, Chávez ha respondido que lamentaba la poca seriedad
y altura del político peruano.
El encontronazo verbal se produce
poco después de que, en aras de la integración regional,
ambos mandatarios expresaran la intención de recomponer
sus difíciles relaciones. Venezuela y Perú viven
una aguda crisis diplomática desde finales de abril pasado,
que incluye acusaciones e insultos mutuos, así como la
retirada de los respectivos embajadores de cada país.
Otros de los conflictos bilaterales
han tenido que viajar hasta Europa para limar asperezas. Así,
el Tribunal de La Haya ha rechazado hoy el recurso de Argentina
de paralizar provisionalmente la construcción de papeleras
en Uruguay. El eje del contencioso era la creación de dos
fábricas de celulosa por parte de las empresas filandesa
Botnia y la española Ence en la localidad uruguaya de Fray
Bentos, junto al Río Uruguay que sirve de frontera con
Argentina, un proyecto con una inversión de 1.800 millones
de dólares.
Tras un mes de reflexión, la juez británica Rosalyn
Higgins ha leído el fallo sobre las medidas interpuestas
por el gobierno argentino.
El Ejecutivo de Kirchner no considera
esta decisión como una derrota y ha calificado el fallo
de “equilibrado” puesto que “no prejuzga el
fondo de la cuestión”. Argentina rechazaba la construcción
de las papeleras al considerar que el impacto medioambiental no
fue debidamente estudiado.
Brasil y Bolivia tampoco han salido
impunes de esta zozobra regional. El ministro boliviano de Hidrocarburos,
Andrés Soliz Rada, criticó las negociaciones sobre
el precio del gas con Brasil ya que considera que están
siendo especialmente complicadas porque el mandatario brasileño,
Luiz Inácio Lula da Silva, "no quiere perder votos"
en las elecciones generales de su país el próximo
1 de octubre. Lula quiere evitar que con una subida del precio
del gas en Brasil "la derecha lo acuse de haber actuado de
manera blanda", añadió Soliz.
Bolivia exporta diariamente a Brasil
unos 26 millones de metros cúbicos de gas a un precio que
este mes alcanzó los cuatro dólares por millón
de unidades térmicas británicas (BTU). El Gobierno
boliviano aspira a fijar como base de negociación los cinco
dólares por millón de BTU, precio que Argentina
comenzará a pagar este mes.
Evo Morales, presidente de Bolivia,
busca subir los precios del gas e incrementar los ingresos del
país andino para costear sus planes de reforma después
de nacionalizar los hidrocarburos. La petrolera estatal brasileña,
Petrobras, todavía no ha negociado ni su estatus ni su
permanencia en Bolivia.
Bolivia y Brasil se dieron un plazo de 45 días para alcanzar
un acuerdo en el precio del gas boliviano, plazo que vence dentro
de un mes. No obstante, el ministro de Hidrocarburos del país
andino ha admitido que ese periodo puede también ser ampliado
hasta después de los comicios brasileños de octubre. |