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Año VII - Madrid, viernes 14 de julio de 2006
 
Reportaje
 
Crecen las tensiones entre los países latinoamericanos
 
¿Problemas en la región?

Soledad Pacheco

 

Durante esta semana, naciones de la región latinoamericana han protagonizado fornidos enfrentamientos de índole diversa. Mientras Chile y Argentina discuten sobre los combustibles, el presidente venezolano, Hugo Chávez, ha sido el motor de lidias dialécticas contra candidatos y presidentes electos vecinos. Asimismo, la crisis de la papeleras entre Buenos Aires y Montevideo ha contaminado incluso las salas del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, que se ha encargado de que las aguas vuelvan a su cauce en Uruguay. Pocos países escapan a la polémica y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) se resienten.

Así, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha anunciado que llevará al Mercosur la decisión de Argentina de aumentar los impuestos a los extranjeros que compren gasolina en ese país. La Cumbre del Mercosur se celebrará los próximos días 20 y 21 de julio y llega en un momento delicado para la presidenta chilena ya que se enfrenta a una enconada protesta de la Federación de camioneros que exige precios estables en los combustibles.

La protesta se agravó el pasado lunes cuando miles de camioneros del sur del país paralizaron sus vehículos, bloqueando las carreteras, para exigir precios estables en los combustibles y rebajas en el impuesto que los grava y que representa un 30% de su valor. Los transportistas están afectados por los reajustes semanales de combustible, generalmente al alza, porque Chile importa el 93% del petróleo que consume. Además, los chilenos pagan un impuesto que se calcula en un 30% del precio final de la gasolina. El gravamen se creó hace un par de décadas, para mantener y construir carreteras, pero nunca se eliminó.

Argentina anunció el aumento de los precios de venta de gasolina a extranjeros tras suscribir un acuerdo de compra de gas natural con Bolivia. La medida no fue comunicada oficialmente al Gobierno chileno, a pesar de que la ministra chilena de Energía y Minería, Karen Poniachik, viajó a Buenos Aires el pasado fin de semana para negociar el impacto de esta subida en sus importaciones de gas a Argentina. Sin embargo Bachelet explicó que "lo que se discutió fue el tema del gas, que no tiene nada que ver con el de las bencinas (gasolinas)".

Mientras, desde Argentina, el ex ministro de Economía y posible candidato para las elecciones que se celebrarán el año próximo en su país andino, Roberto Lavagna, afirmó que el mayor riesgo al que se enfrenta el Mercosur es la "dialéctica" que le está introduciendo el presidente Hugo Chávez desde la adhesión de Venezuela al bloque regional.

Así lo denunció Lavagna durante su participación en el “V Encuentro España-Latinoamérica camino de los bicentenarios de la independencia: riesgos y oportunidades del nuevo ciclo presidencial del continente”.

El ex ministro criticó a Chávez por alterar la agenda del bloque regional introduciendo temas como la creación de un ejército sudamericano que no tiene "absolutamente nada que ver" con el interés de sus países, por lo que pidió a los miembros fundacionales que sean muy claros en subrayar que esa dialéctica cambia la orientación de lo que hay que recuperar, que es la capacidad de expansión del comercio y de inversiones conjuntas, según informaciones de Europa Press.

Venezuela firmó el pasado 6 de julio el protocolo de adhesión al Mercado Común del Sur durante un encuentro celebrado en Caracas en el que se reunieron el propio Chávez y sus homólogos de Argentina, Néstor Kirchner, de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, de Paraguay, Nicanor Duarte, y de Uruguay, Tabaré Vázquez. También estuvo presente el presidente de Bolivia, Evo Morales, que asistió como "invitado especial".

De este modo, Lavagna pidió a los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, así como a los de los países asociados al bloque que no dejen a Chávez imponer su modelo en el Mercosur, un bloque regional que según el ex ministro no tiene que hacerse cargo de conflictos en la escena internacional que algunos países intentar poner encima de la mesa. "Esos problemas no son nuestros", sentenció.

Estas no han sido las únicas críticas que ha recibido el mandatario venezolano. En respuesta a las declaraciones en que el presidente electo de Perú, Alan García, decía que Venezuela era una dictadura y que, en consecuencia, no debería ir al Consejo de Seguridad de la ONU, Chávez ha respondido que lamentaba la poca seriedad y altura del político peruano.

El encontronazo verbal se produce poco después de que, en aras de la integración regional, ambos mandatarios expresaran la intención de recomponer sus difíciles relaciones. Venezuela y Perú viven una aguda crisis diplomática desde finales de abril pasado, que incluye acusaciones e insultos mutuos, así como la retirada de los respectivos embajadores de cada país.

Otros de los conflictos bilaterales han tenido que viajar hasta Europa para limar asperezas. Así, el Tribunal de La Haya ha rechazado hoy el recurso de Argentina de paralizar provisionalmente la construcción de papeleras en Uruguay. El eje del contencioso era la creación de dos fábricas de celulosa por parte de las empresas filandesa Botnia y la española Ence en la localidad uruguaya de Fray Bentos, junto al Río Uruguay que sirve de frontera con Argentina, un proyecto con una inversión de 1.800 millones de dólares.
Tras un mes de reflexión, la juez británica Rosalyn Higgins ha leído el fallo sobre las medidas interpuestas por el gobierno argentino.

El Ejecutivo de Kirchner no considera esta decisión como una derrota y ha calificado el fallo de “equilibrado” puesto que “no prejuzga el fondo de la cuestión”. Argentina rechazaba la construcción de las papeleras al considerar que el impacto medioambiental no fue debidamente estudiado.

Brasil y Bolivia tampoco han salido impunes de esta zozobra regional. El ministro boliviano de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, criticó las negociaciones sobre el precio del gas con Brasil ya que considera que están siendo especialmente complicadas porque el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, "no quiere perder votos" en las elecciones generales de su país el próximo 1 de octubre. Lula quiere evitar que con una subida del precio del gas en Brasil "la derecha lo acuse de haber actuado de manera blanda", añadió Soliz.

Bolivia exporta diariamente a Brasil unos 26 millones de metros cúbicos de gas a un precio que este mes alcanzó los cuatro dólares por millón de unidades térmicas británicas (BTU). El Gobierno boliviano aspira a fijar como base de negociación los cinco dólares por millón de BTU, precio que Argentina comenzará a pagar este mes.

Evo Morales, presidente de Bolivia, busca subir los precios del gas e incrementar los ingresos del país andino para costear sus planes de reforma después de nacionalizar los hidrocarburos. La petrolera estatal brasileña, Petrobras, todavía no ha negociado ni su estatus ni su permanencia en Bolivia.
Bolivia y Brasil se dieron un plazo de 45 días para alcanzar un acuerdo en el precio del gas boliviano, plazo que vence dentro de un mes. No obstante, el ministro de Hidrocarburos del país andino ha admitido que ese periodo puede también ser ampliado hasta después de los comicios brasileños de octubre.

 
 

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