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En el primer semestre de 2006 se ha vuelto a confirmar que los
dividendos que las cajas de ahorros obtienen de sus participadas
son uno de los motores principales de sus beneficios. En las ganancias
conjuntas de Caja Madrid y La Caixa, 1.532 millones de euros,
los dividendos distribuidos por compañías particpadas aportaron el 23%.
A pesar de las criticas de organismos
internacionales como el FMI o de algunas advertencias del Banco
de España, muchos analistas opinan que las cajas de ahorros
obtienen estabilidad y rentabilidad gracias a sus participaciones
accionariales. Un objetivo que estas entidades se han tomado al
pie de la letra tal como detallan en sus informes de resultados
de los seis primeros meses de 2006.
La Caixa, la mayor caja española
por volumen de negocio, obtuvo 143 millones de euros en concepto
de dividendos a mitad de año, lo que supone un 17% de su
beneficio neto, que se elevó hasta 817 millones de euros.
El grupo que preside Ricardo Fornesa es, por ejemplo, el principal
accionista de Gas Natural, de la que controla el 35% de sus acciones.
Caja Madrid, la segunda caja del
país por volumen de negocio, consiguió 220 millones de euros del 10%
que tiene en Endesa, es decir, un 30%
del beneficio atribuido registrado en el primer semestre de 2006,
que se situó en 715,8 millones de euros.
Este dividendo es casi cinco veces
mayor al ganado el año pasado, debido a la revalorización
que ha experimentado Endesa, objeto de una OPA de Gas Natural.
Otras cajas.
Caixa Cataluña, otra de las entidades que también
ha publicado resultados, obtuvo 14,2 millones de euros de sus
paquetes accionariales, entre los que destaca Repsol y Gas Natural,
lo que supone un 7% de los 188 millones de sus ganancias registradas
en el primer semestre de 2006.
Por su parte, Caixa Galicia consiguió cerca de 35 millones
de euros por dividendos, lo que representa casi el 18% de los
191 millones de euros de sus beneficios a mitad de año.
La caja gallega cuenta, entre otras participaciones, con un 10%
de Unión Fenosa.
Inversión segura.
Fuentes de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) consideran que con los dividendos, las cajas
de ahorros hicieron frente al reajuste de los tipos de interés
que se produjo cuando España consiguió introducirse
en la moneda única (el euro) y bajaron las rentabilidades de la deuda
pública y el mercado interbancario. Entonces, la entrada
en bolsa les proporcionó una fuente mayor de beneficios:
Y todavía funciona.
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