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Año VII - Madrid, viernes 21 de julio de 2006
 
Reportaje
 
La influencia del petróleo en la vida de los venezolanos
La Sabiduría de Uslar Pietri

Moisés Mata Aponte (*)

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En la ocasión de conmemorarse el cien aniversario de Arturo Uslar Pietri, Aníbal Romero publica un artículo en el que concluye que resulta sencillamente imposible "sembrar el petróleo", por cuanto le asisten razones que tienen que ver con la naturaleza humana. A decir verdad, lo que sabemos de la naturaleza humana es muy poca cosa comparado con tan exagerada afirmación. Pero en Uslar si encontramos argumentos de tipo económico sobre el efecto negativo del petróleo en la vida de los venezolanos que quizá no son tales.

Pero lo que si sabemos en términos civilizatorios es que las sociedades humanas, unas más que otras, evolucionaron de cazadores y recolectores a agricultores y ganaderos, luego se hicieron comerciantes, industriales y financieros. Siendo la base de todo este emprendimiento no otra cosa que la disposición humana por el trabajo.

En primer lugar argumenta Uslar que la afluencia de divisas que provee el negocio petrolero se ha constituido en una prima para las importaciones y en una barrera para las exportaciones no tradicionales (Arturo Úslar Pietri. Petróleo de vida o muerte. Caracas: Editorial Arte, 1966, pp. 51-2).

En segundo lugar argumenta Uslar que el efecto del petróleo se traduce en el mantenimiento de un nivel de vida artificial porque permite comprar en el exterior todo lo que necesitamos y no producir internamente nada (Arturo Úslar Pietri. De una a otra Venezuela. Caracas: Monte Ávila editores, 1980, p. 47).

La contrastación empírica de estas dos proposiciones permiten inferir que son falsas. En cuanto al primer argumento: el coeficiente de determinación resultante de ajustar linealmente el saldo en cuenta corriente del sector privado no petrolero al tipo de cambio nominal es de 0,27, para 52 observaciones comprendidas entre los años 1950-2001. Esto significa que la afluencia de divisas que el negocio petrolero provee, reflejada en el tipo de cambio, afecta en un 27% al déficit comercial del sector privado de la economía. Por sí solo el tipo de cambio no es un factor determinante satisfactorio de la barrera comercial de las exportaciones netas no tradicionales.

En cuanto al segundo argumento: el coeficiente de determinación resultante de ajustar linealmente el producto interno bruto (PIB) privado no petrolero por habitante a las importaciones privadas no petroleras por habitante es de 0,25, para 34 observaciones comprendidas entre los años 1968-2001.

Esto significa que lo que el petróleo permite comprar en el exterior a través de las importaciones, determina el 25% de lo que a escala privada se produce internamente. Las importaciones por sí mismas no son un factor determinante satisfactorio del nivel de vida de los venezolanos.

Tal inferencia estadística, que sorprende a primera vista por la visión popular que del petróleo se tiene, nos permite plantearnos la siguiente pregunta: ¿Qué factor determinante sí lo es satisfactoriamente?. Nuestro argumento se fundamenta en la proposición según la cual la productividad crece con el progreso técnico (Natalie Moszkowska. "Contribución a la crítica de las teorías modernas de las crisis". México: Siglo XXI editores, 1978, p. 45).

Una manera de aproximarnos a las nociones de productividad y progreso técnico es a través de las definiciones de producto por habitante y de inversión por habitante. El primero define la contribución de la población en la generación del producto. El segundo define la disponibilidad de activos fijos por parte de la población.

Pues bien, el coeficiente de determinación resultante de ajustar linealmente el producto interno bruto privado no petrolero por habitante a la inversión bruta fija privada no petrolera por habitante es de 0,99, para 34 observaciones comprendidas entre los años 1968-2001.

Esto significa que la disponibilidad interna de capital fijo, al margen de la petrolera, determina en un 99% la contribución de los venezolanos en la generación del producto. Por sí misma, la inversión en activos fijos es un determinante satisfactorio de la productividad económica de los venezolanos.

Estos hallazgos empíricos me permiten concluir que el petróleo no es una maldición. También me permite concluir que la generación privada del producto que los venezolanos compramos y vendemos está determinado endógenamente.

(*) Moisés Mata es profesor de la Universidad Experimental de los Llanos Occidentales de Venezuela.

 
 

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