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Año VII - Madrid, viernes 21 de julio de 2006
 
Reportaje
 
La presencia del mandatario cubano convierte a la Cumbre del Mercosur en un acto de rechazo a EEUU
 
La Cumbre de Fidel

Equipo Americaeconomica.com

 

El presidente argentino, Néstor Kirchner, abría formalmente la Cumbre del Mercosur, que se desarrolla en la ciudad de Córdoba (Argentina), con un saludo a la incorporación de Venezuela como miembro de pleno derecho que, en su opinión, consolida a este bloque de integración regional. Pero la atención de todos los medios de comunicación internacionales no se centraba en él. Fidel Castro, un asistente inesperado, conseguía acaparar el primer plano y convertir el cónclave en un acto de repulsa contra EEUU.

La escenificación de este propósito se producirá cuando Fidel y los mandatarios de Bolivia y Venezuela, Evo Morales y Hugo Chávez respectivamente, acudan al estadio de fútbol del equipo local para presidir un acto de protesta contra la política exterior de EEUU hacia Cuba, en el que se espera una audiencia multitudinaria.

Fidel ha decidido viajar al país austral para que su presencia dé más sentido al acto de desobediencia contra el imperio que se propone efectuar este mecanismo de integración regional al firmar con Cuba una ampliación del acuerdo arancelario del que ya disfruta.

Sin embargo, el club compuesto como miembros de pleno derecho por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela, y al que están asociados también Bolivia y Chile, afronta la cita con la necesidad de cerrar algunas heridas entre sus miembros y ratificarse como la verdadera alternativa inicial de la unidad latinoamericana.

Algunos asuntos se han resuelto, como las diferencias entre Argentina y Paraguay por la deuda bilateral o la negociación entre el país anfitrión y Bolivia sobre los precios del gas, pero otros se mantienen vivos, como los enfrentamientos entre Brasil y el Gobierno de Evo Morales por los hidrocarburos o el caso de las papeleras que enfrenta a Uruguay y Argentina. Y no digamos la eterna disputa entre bolivianos y chilenos respecto a la salida al mar que los primeros exigen a los segundos.

Habrá, por lo tanto, muchas reuniones bilaterales de las que los analistas no esperan resultados concretos, pero en las que sí, por lo menos, puedan abrirse pasos para el diálogo.

Es así como Kirchner pretende rivalizar con Lula, Chávez y el propio Fidel Castro, como aspirante al trono de líder regional, demostrando que su intermediación y su gestión en la Presidencia de turno del Mercosur han conseguido mantener la precaria unidad del bloque. Ya lo hizo hace unos meses cuando propició un encuentro entre Lula y Evo Morales tras el decreto boliviano de nacionalización de los hidrocarburos. Sin embargo, no es fácil que lo consiga. No mientras el mandatario cubano siga desplegando sus dotes de seducción que, además, funcionan especialmente bien en Argentina, el país donde nació otro mito de la integración regional: Ernesto Guevara, “El Che”.

Este es el primer viaje internacional del presidente cubano desde diciembre del año pasado, cuando visitó Barbados. Su último gran viaje oficial tuvo lugar en agosto de 2003 en la toma de posesión del presidente de Paraguay, Nicanor Duarte. Ese mismo año, en mayo, había estado en Argentina en la toma de posesión del actual presidente, Néstor Kirchner. Allí pronunció un discurso en la escalinata de la Universidad de Buenos Aires ante miles de estudiantes enfervorizados.

Fidel repetirá el baño de multitudes para agradecer al Mercosur el nuevo pacto que permitirá que la cuarta parte de los productos que componen el comercio bilateral entre el Mercosur y Cuba quede libre de aranceles. Los países miembros del bloque comercial sudamericano han sido claros y han recordado que todos ellos mantienen relaciones con Cuba y que el bloqueo es una imposición de EEUU que no acatarán.

 
 

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