| El
presidente argentino, Néstor Kirchner, abría formalmente
la Cumbre del Mercosur, que se desarrolla en la ciudad de Córdoba
(Argentina), con un saludo a la incorporación de Venezuela
como miembro de pleno derecho que, en su opinión, consolida
a este bloque de integración regional. Pero la atención
de todos los medios de comunicación internacionales no
se centraba en él. Fidel Castro, un asistente inesperado,
conseguía acaparar el primer plano y convertir el cónclave
en un acto de repulsa contra EEUU.
La escenificación de este
propósito se producirá cuando Fidel y los mandatarios
de Bolivia y Venezuela, Evo Morales y Hugo Chávez respectivamente,
acudan al estadio de fútbol del equipo local para presidir
un acto de protesta contra la política exterior de EEUU
hacia Cuba, en el que se espera una audiencia multitudinaria.
Fidel ha decidido viajar al país
austral para que su presencia dé más sentido al
acto de desobediencia contra el imperio que se propone efectuar
este mecanismo de integración regional al firmar con Cuba
una ampliación del acuerdo arancelario del que ya disfruta.
Sin embargo, el club compuesto
como miembros de pleno derecho por Argentina, Brasil, Uruguay,
Paraguay y Venezuela, y al que están asociados también
Bolivia y Chile, afronta la cita con la necesidad de cerrar algunas
heridas entre sus miembros y ratificarse como la verdadera alternativa
inicial de la unidad latinoamericana.
Algunos asuntos se han
resuelto, como las diferencias entre Argentina y Paraguay por la deuda bilateral
o la negociación entre el país anfitrión y Bolivia sobre
los precios del gas, pero otros se mantienen vivos, como los enfrentamientos entre
Brasil y el Gobierno de Evo Morales por los hidrocarburos o el caso de las papeleras
que enfrenta a Uruguay y Argentina. Y no digamos la eterna disputa entre bolivianos
y chilenos respecto a la salida al mar que los primeros exigen a los segundos.
Habrá, por lo tanto, muchas reuniones bilaterales de las que los analistas
no esperan resultados concretos, pero en las que sí, por lo menos, puedan
abrirse pasos para el diálogo.
Es así como Kirchner pretende
rivalizar con Lula, Chávez y el propio Fidel Castro, como
aspirante al trono de líder regional, demostrando que su
intermediación y su gestión en la Presidencia de
turno del Mercosur han conseguido mantener la precaria unidad
del bloque. Ya lo hizo hace unos meses cuando propició
un encuentro entre Lula y Evo Morales tras el decreto boliviano
de nacionalización de los hidrocarburos. Sin embargo, no
es fácil que lo consiga. No mientras el mandatario cubano
siga desplegando sus dotes de seducción que, además,
funcionan especialmente bien en Argentina, el país donde
nació otro mito de la integración regional: Ernesto
Guevara, “El Che”.
Este es el primer viaje internacional
del presidente cubano desde diciembre del año pasado, cuando
visitó Barbados. Su último gran viaje oficial tuvo
lugar en agosto de 2003 en la toma de posesión del presidente
de Paraguay, Nicanor Duarte. Ese mismo año, en mayo, había
estado en Argentina en la toma de posesión del actual presidente,
Néstor Kirchner. Allí pronunció un discurso
en la escalinata de la Universidad de Buenos Aires ante miles
de estudiantes enfervorizados.
Fidel repetirá el baño
de multitudes para agradecer al Mercosur el nuevo pacto que permitirá
que la cuarta parte de los productos que componen el comercio
bilateral entre el Mercosur y Cuba quede libre de aranceles. Los
países miembros del bloque comercial sudamericano han sido
claros y han recordado que todos ellos mantienen relaciones con
Cuba y que el bloqueo es una imposición de EEUU que no
acatarán.
|