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Exxon, BP, Chevron y Shell, las
cuatro mayores petroleras por capitalización bursátil
que operan en EEUU, han logrado un beneficio total conjunto en
el segundo trimestre del año de 36.569 millones de dólares (28.742 millones de euros), un
25,75% más que en el mismo período de 2005.
Entre las cuatro compañías han logrado superar
la media trimestral de 2005, que fue de 24.460 millones de dólares (19.225 millones de euros).
Si el año pasado ya se alcanzaron cifras históricas -ganaron 97.840 millones de dólares (76.900 millones de euros)-, en 2006 todo parece
indicar que se superarán estas cifras en más de 48.000 millones
de dólares (37.725 millones de euros).
Ni los conflictos en Oriente Próximo, ni los bombardeos
a distintas plantas petrolíferas en Nigeria, ni los baches
que están poniendo a la exploración y explotación
gobiernos como el venezolano y el boliviano y los grupos ecologistas,
han logrado parar la evolución alcista en las cuentas de
estas compañías.
Además, el Gobierno estadounidense
tampoco se lo pone fácil. Este año se ha aprobado
el impuesto "Windfall Tax" que establece un pago único
de 5.000 millones de dólares (3.930 millones de euros). Los republicanos más
cercanos a la Casa Blanca no están de acuerdo con esta
medida y se muestran partidarios a su retirada.
No obstante, las cuatro mayores
petroleras del mundo son optimistas. A su buena evolución
económica se unen unas previsiones que contemplan un escenario
aún más favorable. La mayor parte de ellas cree que los
problemas con la búsqueda de zonas de explotación
y exploración se solucionará, y que se podrá
continuar con su actividad en el Gofo de México.
Usos políticos.
Las petroleras están siendo utilizadas políticamente
en un momento clave para George Bush. Este año se va a
renovar el Congreso y una tercera parte del Senado, donde la mayoría
está representada por republicanos. Esta fuerza política
se ha caracterizado, últimamente, por sus ataques contra
las compañías ligadas con los hidrocarburos, aunque
el lobby petrolero le dio su apoyo en la campaña del actual
presidente de EEUU, también republicano.
Esta contradicción
es uno de los obstáculos que deben sortear estas empresas.
Pero hay más. El récord histórico del precio
de la gasolina es otro de los problemas. Para los estadounidenses
tres dólares por galón, unos 60 céntimos
de euro, es exagerado. |