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pacto que firmó hace un año el presidente de Venezuela,
Hugo Chávez, con varios gobiernos caribeños -acuerdo
conocido como Petrocaribe- no acaba de concretarse, pues a pesar
de la prometedora iniciativa del anfitrión, varios países
ya han protestado y alegan que aún no han visto “ni
una sola gota de petróleo”.
Venezuela, el quinto exportador mundial de crudo, firmó en julio
de 2005 con 13 países de la región (entre los
que se encuentran Cuba, Jamaica, República Dominicana,
Dominica, Granada, Surinam, Belice, San Vicente y Las Granadinas,
San Cristóbal y Nevis y Antigua y Barbuda) un acuerdo para
suministrarles crudo. Además, el pasado septiembre amplió
este proyecto con nueve socios más.
La iniciativa, que básicamente
consiste en suministrar crudo a estos países a un precio
razonable además de darles la posibilidad de pagar parte
del precio en recursos naturales, aún está abierta
a más países, como de hecho sucedió con Haití,
que fue la última nación en adherirse al acuerdo.
La intención de Venezuela
es vender 190.000 barriles de crudo diarios a las naciones participantes
y comepetir directamente así con el mayor socio comercial
de la zona, EEUU, que actualmente tienen una gran
influencia en la región y cuya guerra diplomática
y comercial con Venezuela es por todos conocida. Las naciones
que se han sumado a Petrocaribe esperan una reducción en
los costes de la obtención de crudo.
De cualquier manera, los gobiernos
que han firmado este acuerdo han advertido a sus ciudadanos que no esperen una reducción en los precios
de la gasolina y los combustibles, y algunos han afirmado que
los beneficios que obtenga el gobierno adquiriendo crudo de Venezuela será utilizado para desarrollar
programas sociales.
Incluso el ministro de Asuntos
Exteriores jamaicano, Anthony Hylton, ha afirmado que esta iniciativa
les permitirá comprar petróleo a un “buen
precio, a pesar de la situación actual del mercado internacional”.
Además, Venezuela ha afirmado
que no le supone ningún problema económico serio
el suministrar petróleo a estas naciones, pues, según
Asdrúbal Chávez, primo de Hugo Chávez y presidente
de PDV Marina, la filial naviera de la compañía
estatal venezolana Pdvsa, “el volumen que hay que suministrar
no supone una cantidad importante”.
Sin embargo, a pesar de las buenas
intenciones de todos los participantes en el proyecto, varios
países ya han reclamado que aún no ha llegado “ni
una sola gota de crudo”, y a otros no les parece bien toda
la información que quiere obtener Venezuela sobre el consumo
que se dará del mismo. De cualquier modo, todos están
de acuerdo en que Petrocaribe, de salir adelante, les beneficiaría
en gran medida.
Si esta iniciativa logra asentarse
y desarrollarse según ha previsto el Gobierno venezolano,
se podría hablar de una victoria de Chávez sobre
la influencia estadounidense en el Caribe.
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