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Desde el Partido de la Revolución
Democrática (PRD) parece existir el convencimiento de que
el gobernante Partido de Acción Nacional (PAN) habría
copiado las peores prácticas del Partido Revolucionario
Insititucional (PRI) que, instalado durante 71 años en
el Gobierno, manejó los mecanismos del poder a su antojo
imponiendo un régimen patriarcal en el que todo se hacía
y deshacía bajo su manto.
Sirva como ejemplo la acusación
que el candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel López
Obrador, ha hecho a su adversario panista, Felipe Calderón,
de haber "involucionado" porque ahora recurre a acuerdos
con líderes sindicales como Elba Esther Gordillo, exactamente
como hacía el PRI. Del mismo modo, el comportamiento de
Calderón le recuerda al del ex presidente Carlos Salinas
de Gortari cuando durante el fraude electoral de 1988 se mostró
totalmente intransigente ante la petición de que se abriesen
los paquetes electorales para dar transparencia al resultado de
los comicios.
Al torrente de acusaciones se ha
añadido Manuel Camacho Solís, ex comisionado para
la paz en Chiapas y colaborador de Obrador, que ha pedido "una
cabeza política", tanto del lado del Gobierno como
del PAN, que debería analizar la situación por la
que atraviesa el país y, en consecuencia, darle una salida
a la crisis postelectoral. Incluso, tajante, ha pedido la dimisión
de Luis Carlos Ugalde, el máximo responsable del Instituto
Federal Electoral (IFE) y responsable último del controvertido
recuento electoral.
La falta de responsabilidad en
la que incurriría el PAN es otro de los argumentos que
empiezan a convertirse en una constante en la larga resaca post-electoral.
No sólo porque no estaría apostando por la estabilidad
del país, al oponerse a la transparencia que un nuevo recuento
conllevaría, sino también porque se encontraría
pecando de un grave fallo de memoria. O mejor de no querer recordar.
Así, tanto Obrador como
su portavoz, Gerardo Fernández Noroña, han señalado
que las medidas que están tomando (y las que tomarán)
no incluirán "nada que no hayan hecho los panistas".
Con un cierto grado de teatralización, Obrador ha llegado
a mostrarse sorprendido por la reacción del PAN ante lo
que su coalición está planteando. Como ejemplo ha
hablado de cuando en 1991 fue Vicente Fox, actual presidente,
quien sufrió el fraude electoral. Entonces, Fox se presentaba
como candidato al Gobierno de Guanajuato y en respuesta a ese
supuesto fraude sus simpatizantes cortaron carreteras y el aeropuerto
de León y se apoderaron de las calles. Todo ello pese a
que la diferencia era de 18 puntos en favor del candidato del
PRI.
Tal y como están las cosas
ninguna hipótesis es descartable e incluso se ha hablado
ya de constituir una Presidencia interina. Incluso Arturo Núñez,
senador electo y uno de los tres responsables de la estrategia
jurídica de López Obrador, ha señalado que
ante la sombra de duda que existe en torno a la elección,
lo mejor sería que se anulase.
Pero las sombras no se han quedado
ahí. En un giro preocupante, miembros del PRD denunciaron
esta semana haber sufrido agresiones, insultos y amenazas. Presuntamente.
las mismas habrían sido realiadas por miembros del PAN
o, cuando menos, por partidarios de su candidato, Felipe Calderón.
Al parecer, los ataques habrían
consistido en agresiones con golpes y pedradas e incluso un individuo
que se declaró seguidor de Calderón habría
amenazado a militantes del PRD con una pistola, advirtiéndoles
de que "es el PAN el que manda en México". Los
agredidos han declarado también que elementos del Ejército
Nacional, presentes en el lugar, no intervinieron para detener
el ataque.
Estas agresiones vienen a unirse
además a las amenazas anónimas de las que también
han sido víctimas el cineasta Luis Mandoki y los escritores
Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis, por manifestar públicamente
su inconformidad con los resultados del IFE y apoyar el recuento
"voto a voto".
Reforzando la tesis del PAN convertido
en "el nuevo PRI", Mandoki ha declarado: "Hablan
de conciliación, pero veo lo contrario. ¿Cómo
se puede hablar de conciliación cuando nunca había
visto una campaña como la que se hizo; ni en los tiempos
del Partido Revolucionario Institucional (PRI) había visto
una elección tan fraudulenta".
Todo ello se inscribe dentro de
lo que empieza a ser una perfecta dosificación de la información
manejada magistralmente desde el PRD. El fin podría ser
el de mantener movilizados a sus simpatizantes hasta la decisión
del Tribunal Electoral.
Así, después de presentar
durante la semana nuevas evidencias de fraude Obrador, ha convocado
para el fin de semana a sus seguidores en el Zócalo de
la capital. La reunión será la tercera "asamblea
informativa" que Obrador ha convocado a modo de manifestación
masiva, prueba de poder y elemento cohesionador. Además,
ya ha avisado de que la coalición coordinará y radicalizará
sus medidas de resitencia civil. Incluso se ha adelantado a pedir
disculpas por anticipado.
Por su parte el PAN también
prepara su respuesta y ya ha anunciado sus "acciones de información".
Con ellas se centrará en dar a conocer la posición
de este partido respecto al proceso electoral. Como complemento,
el portavoz de su comité ejecutivo, César Nava,
ha calificado el comportamiento del PRD y a López Obrador
como "esquizofrénicos", ya que "un día
recurren a las amenazas, al otro día a cartas y ayer a
chantajes". Según este miembro del PAN, los candidatos
más radicales y violentos del PRD, entre los que incluye
a Obrador, estarían desplazando a los moderados a la hora
de marcar el curso de los acontecimientos.
Nava tampoco se quedó corto
al valorar el anuncio de algunos candidatos y senadores electos
perredistas de no tomar posesión de sus cargos. Según
el portavoz del PAN, estamos ante "un insulto a los electores,
ya que los cargos públicos son irrenunciables y, además,
el PRD no ha impugnado la elección de diputados y senadores,
sólo la presidencial".
A buen seguro durante las próximas
semanas seguirán llegando nuevas dosis de esta intriga,
pero la gran incógnita empieza a ser si se respetarán
los cauces pacíficos por los que, al menos relativamente,
había transcurrido todo el proceso. |