| La
economía estadounidense se encuentra en un dilema. Con la Administración
de George Bush los gastos han aumentado, pero a la vez se han reducido los impuestos.
Esta política económica, que ha sido tildada por los expertos como
efectiva a corto plazo y desastrosa a largo plazo, ha llevado la polémica
hasta la propia Casa Blanca.
Según
el último informe del Departamento del Tesoro, la política fiscal
de Bush hará que en poco tiempo sea necesario cortar los gastos gubernamentales
o, en su defecto, aumentar de nuevo los impuestos. A pesar del crítico
informe, el Departamento del Tesoro no abordó abiertamente el debate que
está teniendo lugar entre los sectores más conservadores del ámbito
financiero de la nación, quienes cuestionan que el recorte de impuestos
realmente pueda generar beneficios a largo plazo.
Uno de los objetivos más ansiados por el presidente norteamericano es que
el Congreso apruebe unas previsiones de las modificaciones que hizo en las tasas
de impuestos en los años 2001 y 2003. Según ha afirmado el analista
Robert Carroll, secretario asistente en materia de impuestos, si se preservan
los cortes en los impuestos y a esta medida se le añade una reducción
directamente proporcional en los gastos de estado, la actividad económica
del país podría crecer un 0,7% anual, unos 90.000 millones de dólares
(aproximadamente 70.700 millones de euros).
A
principios de este año, la Administración de George Bush propuso
la creación de una sección dentro del Departamento del Tesoro que
se centrase en un análisis dinámico de la actualidad económica
y fiscal, con el afán de mejorar sus aproximaciones y actualizar regularmente
los datos y las previsiones ofrecidas.
Tal
y como afirmó el presidente durante un discurso, “es evidente que
unos análisis dinámicos provocarían resultados dinámicos”.
Sin embargo, el informe que ha elaborado esta semana el Departamento del Tesoro
sacó a relucir que los “resultados dinámicos” de los
que hablaba el presidente Bush podrían haber conseguido que el sector financiero
hubiese sospechado del propio Departamento del Tesoro, al suponer que éste
estaría ocultando datos con el fin de dar a entender que la política
fiscal de Bush es la correcta.
Jason Furman,
miembro destacado del Centro de la Administración y Políticas Prioritarias
(Center on Budget and Policy Priorities), de fuerte carácter liberal, ha
afirmado que el informe del Tesoro estadounidense, lejos de tenderle una mano
al actual Gobierno, le ha “volcado un jarro de agua fría” sobre la idea exagerada que Bush estaba vendiendo de que los recortes en los impuestos
transformaban la economía y los gastos por sí solos.
Por el contrario, las previsiones del Tesoro sugieren que, con el mejor supuesto
escenario a largo plazo, no ocurriría una transformación superior
al 10% con respecto al precio inicial. Además, el Tesoro informa también,
de manera resumida, de la intención del presidente de mantener los recortes
en los impuestos de manera permanente, además de cortar también
parte de los costes. Sin embargo, las estadísticas demuestran que el gasto
del Gobierno ha seguido ascendiendo durante el mandato de George Bush. |