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El futuro en las relaciones entre Bruselas y el
Gobierno español se presenta muy nublado. En sólo
una semana, España ha recibido una sanción de la
Comisión Europea (CE), una denuncia y una advertencia.
La batalla judicial, iniciada a raiz de la posición
adoptada por Bruselas en torno a la OPA de Endesa, se agrava y
ahora se suma al enfrentamiento la sanción impuesta a Telefónica.
La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández
de la Vega, dijo hoy que van a estudiar con detenimiento la multa
de la UE a Telefónica, sobre todo "para considerar
si pudo haber trato discriminatorio con respecto a los casos de
otros países y actuar en consecuencia". El Ejecutivo
comunitario multó a la operadora española con 151,87
millones de euros por abuso de posición dominante en el
mercado mayorista de ADSL. Una sanción que supera con creces
la de 12,6 millones de euros impuesta a Deustche Telekom o la
de 10 millones a France Telecom.
Bruselas ya ha admitido que su disputa con la compañía
presidida por César Alierta acabará en el Tribunal
de Luxemburgo. Telefónica ha anunciado que recurrirá
la decisión, la rechaza por "injustificada y desproporcionada"
y en su defensa asegura que ha cumplido escrupulosamente con la
normativa vigente impuesta por la Comisión del Mercado
de las Telecomunicaciones (CMT). De hecho, el presidente del organismo
regulador, Reinaldo Rodríguez, ha afirmado que no comparte
la multa ni en los criterios ni en la metodología empleada
y afirma que hubiese preferido que Bruselas sancionara a la CMT
en lugar de a la operadora. "En este supuesto, el regulador
habría tenido la oportunidad de participar en el proceso",
añadió. Por ello, la multa de la CE podría
crear una gran inseguridad jurídica que podría alterar
los futuros planes de otras compañías.
Materia energética. El Ejecutivo comunitario
prosigue con su 'persecución' a España en materia
energética. A las denuncias contra las autoridades españolas
por su actuación en el proceso de las OPA sobre Endesa,
ahora se suma otra advertencia. Una portavoz de Competencia del
Ejecutivo comunitario ha manifestado a americaeconomica.com
que Bruselas "examinará exhaustivamente" las
doce condiciones que ha impuesto la Comisión Nacional de
Energía (CNE) a Enel y Acciona en la oferta por la eléctrica
presidida por Manuel Pizarro.
La CE pretende verificar si las restricciones impuestas
vulneran el artículo 21 del reglamento de fusiones, que
da a Bruselas la competencia exclusiva de controlar las concentraciones
de dimensión europea. Bruselas denunció a principios
de año ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo el decreto
de febrero de 2006 que amplió las competencias del organismo
regulador y, además, declaró ilegales las condiciones
que el regulador español impuso a la fallida OPA de E.ON
sobre Endesa y las introducidas posteriormente por el Ministerio
de Industria, también ante el Tribunal, aunque el gigante
alemán ha desistido de la operación.
Trámites. Al margen de este enfrentamiento,
la oferta de Enel y Acciona sigue su curso y va superando los
trámites regulatorios. Si el miércoles fue la CNE
quien aprobó la oferta con 12 condiciones, el jueves la
CE dio el visto bueno. En este caso, Bruselas no ha impuesto ninguna
condición porque considera que la oferta no obstaculizará
de manera significativa la competencia en el mercado europeo.
El Ejecutivo comunitario justifica su decisión explicando
que los únicos mercados afectados por la fusión
serían los de generación y suministro mayorista
y minorista de electricidad en España.
Por si todo esto fuera poco, Bruselas ha dado hoy
otro paso contra la fiscalidad española. En esta ocasión,
la Comisión Europea ha decidido demandar a España
por dos casos: el primero, por la exención en el pago del
IVA a los premios de las loterías de la ONCE y de la Cruz Roja.
El segundo, por el pago que reciben los registradores de la propiedad
de las comunidades autónomas por el cálculo y la
recaudación de los impuestos sobre sucesiones y transmisiones
patrimoniales, que también está exento del IVA.
Condena. El Tribunal de Luxemburgo ha condenado
a España por no adoptar en el plazo previsto la normativa
europea que regula el derecho de los trabajadores a participar
de la información y consulta en las empresas que trabajen.
La batalla judicial no sólo está presente el sector
energético y el de las 'telecos'.
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