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El Gobierno de Colombia juega sus últimas cartas para lograr convencer a la bancada demócrata del Congreso estadounidense de que ha mejorado la situación de los derechos humanos y han descendido los asesinatos y la violencia en el país sudamericano, condiciones impuestas por los demócratas de EEUU, que tienen mayoría en el Congreso de ese país, para aprobar el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países. Fuentes de la Cancillería colombiana han informado a Americaeconomica.com que en EEUU "tienden a creer que (en Colombia) la violencia se dirige hacia los sindicatos, cuando se trata de un fenómeno menos discriminatorio".
Según han informado las mismas fuentes del Ministerio de Exteriores colombiano a este diario, una delegación de congresistas estadounidenses prepara una visita inminente a la nación andina para estudiar la situación in situ, algo que será aprovechado por las autoridades de Colombia para tratar de convencerles para que aprueben el texto. Los demócratas, que ya han presentado un protocolo modificatorio del Tratado, condicionaron su apoyo al TLC a que el Gobierno colombiano demuestre "resultados sostenidos" contra la violencia, la impunidad y los paramilitares. En distintas ocasiones estos políticos estadounidenses han manifestado su preocupación por la violencia contra los sindicalistas, la situación de derechos humanos y el escándalo por vínculos de políticos con paramilitares en Colombia.
Por este motivo, el Ejecutivo colombiano revisará su estrategia para lograr que el Congreso de EEUU apruebe el TLC que ya ha sido ratificado en el Parlamento de Colombia, según ha anunciado esta semana el ministro de Relaciones Exteriores del país sudamericano, Fernando Araújo.
"Los hechos son demasiado cambiantes y tenemos que reaccionar rápidamente", decía el pasado miércoles Araújo a la emisora La W al aludir a un comunicado de la bancada demócrata del Congreso de EEUU. "Uno tiene que estar revisando las estrategias para tal sentido y por eso le he pedido a (la embajadora de Colombia en Washington) Carolina Barco, que venga hoy a Bogotá para hacer una reunión con todo el equipo de gobierno para revisar las estrategias (...) es que los hechos son demasiado cambiantes", reiteró Araújo.
El ministro también ha dicho que llevó "las estadísticas" de la violencia a EEUU y añadió que el año pasado hubo 17.000 homicidios en Colombia. "Veníamos de treinta y pico mil en el año 2002, vamos bajando, pero de los 17.000 que asesinaron el año pasado, 60 estaban vinculados con sindicatos", dijo. Los otros 16.940, añadió, "no tienen nada que ver con sindicatos y también los mataron".
Como parte de la estrategia persuasiva de Colombia, el pasado jueves el vicepresidente de ese país, Francisco Santos, advirtió que su Gobierno está dispuesto a estudiar los cambios en el acuerdo comercial propuestos por los demócratas, pero dijo que un rechazo al acuerdo supondría "un replanteamiento de fondo de las relaciones entre Colombia y EEUU". El vicepresidente añadió que una negativa del Congreso de EEUU a aprobar el texto sería una "monumental equivocación", según informa AP.
El TLC supondría para Colombia el incremento de entre el 0,5% y el 4% de su PIB, según las fuentes de la Cancillería colombiana consultadas por este diario. EEUU también tiene mucho en juego, ya que este país andino es uno de los pocos aliados que tiene en la región, una relación estratégica que haría muy bien en conservar. Aun así, las negociaciones entre ambas partes se prevén intensas.
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